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Reino Unido ya no forma parte de la UE desde el 31 de enero de 2020.

Seguramente si hiciéramos una encuesta sobre las repercusiones que esto tiene sobre nuestras personas, muy poca gente sería capaz de dar una respuesta al margen de repetir los mensajes apocalípticos que han inundado los “tabloides” estos últimos meses: hundimiento de la economía, pérdida de movilidad, devaluación de la moneda... Con respecto a los motivos del divorcio, tampoco acertaríamos, pero como en toda familia, la culpa es de la pareja y no de nuestros consanguíneos.

Los efectos concretos sobre las consecuencias de la salida del Reino Unido de la Unión Europea se aclararán a lo largo de este año 2020, puesto que es el plazo que las partes se han dado para negociar los matices de la escisión económica. Afectará sin duda a la totalidad de sectores de la economía y a la totalidad de estados que componen la Unión. En algunos casos, la incidencia en España será menor a la media de la UE, pero en otros casos, en relación a su estructura económica, mayor.

Para España, según el FMI, la salida repercutirá negativamente a la economía como mínimo un 0,2% del PIB. En concreto, los efectos recaerán principalmente sobre las exportaciones españolas de bienes y de servicios dirigidas a la economía británica, ya que suponen el 3,3% del PIB. Reino Unido es el quinto socio comercial de España, que representa cerca del 7% del total. Dentro de este grupo, destaca el alto grado de exposición de los automóviles y los alimentos, las bebidas y el tabaco. 1

También se verá muy afectada la pesca ya que las aguas británicas representan un importante caladero.

En el caso del turismo, el Reino Unido supone alrededor del 20% de las entradas de turistas y del gasto total en el sector y tiene gran relación con el sector inmobiliario. Por nacionalidad, Reino Unido es el principal emisor de turistas a España. En diciembre de 2019, el número de británicos que visitaron España fue de 790.507, seguido por alemanes (497.204 visitantes) y franceses (556.780 turistas). La llegada de visitantes británicos varió en un -7,7% en diciembre de 2019 en comparación con el mismo mes del año anterior. 2 Estos datos son el motivo de que gran parte de la preocupación sobre los efectos de la salida de Reino Unido de Europa se centren en las consecuencias sobre este sector de la economía.

Es lamentable que la Administración pública competente esté trabajando e inyectando dinero público en medidas de promoción del mercado británico que minimicen los efectos que el Brexit tendrá sobre las empresas del sector. Se sigue apostando por modelos de ciudad que giran en torno a los intereses empresariales despreciando a sus habitantes.

Lo que nuestras ciudades y pueblos necesitan son políticas de creación de industrias sostenibles y de diversificación económica. El expolio del agua y el suelo, la especulación urbanística y el “monocultivo económico”, no casan muy bien con el concepto de soberanía nacional por la dependencia que se genera del exterior, lo que se trasforma en dependencia política. Sin embargo, hay quienes se llevan las manos a la cabeza ante las pretensiones soberanistas de los pueblos que componen España. Sería un acierto comenzar por reforzar la soberanía del Estado y bajar el nivel de hipocresía.

Es difícil entender los motivos del divorcio si no somos capaces de analizar qué es y que representa el pacto de alianza supraestatal de la Unión Europea. Desde que la Europa común empieza a caminar basada en acuerdos sectoriales comerciales y de mercado único, hasta la actualidad, el hilo de unión de los distintos estados que la componen, no ha sido otro, que el de servir de alianza entre los monopolios que en sus estados de origen ven restringidas sus capacidades expansivas y competitivas frente a otras grandes empresas o grupos oligarcas de fuera del territorio europeo. Es decir; el marco normativo común ha puesto al servicio de los monopolios europeos, el mercado interior y ha facilitado las alianzas que posibilitan la actuación hacia el exterior de Europa y la capacidad abrir mercados y de competir en mejores condiciones. Estas políticas se han convertido en esenciales desde 1957. Lo que algunos y algunas llaman “unión” o “integración europea”, para el PCPE es imperialismo; y su competitividad, “pugnas interimperialistas”.

Que la gran burguesía no forma un todo ni a nivel territorial ni por sus intereses no es ninguna novedad. De hecho, el capitalismo y su existencia se basa en la competitividad. Es por ello, que algún sector o facción de la oligarquía en Reino Unido se ve más cómodo o favorecido fortaleciendo su alianza con EEUU y más, en estos años en que el pastel del mercado y los beneficios disminuye, y las políticas internacionales se blindan para salvar los mercados nacionales y se vuelven a plantear aranceles y restricciones al libre comercio como salida desesperada por mantener las posiciones comerciales ganadas años antes.

Veamoslo desde otra perspectiva. Según fuentes del propio parlamento Británico, la UE exporta un total de 341.000 millones de libras a Reino Unido, de los cuales 259.000 millones corresponden a bienes y 81.000 millones a servicios. Los acuerdos basados en aranceles sí o aranceles no, determinarán en qué condiciones y quiénes suministrarán los bienes y servicios que hasta ahora llegaban del continente. Está claro que la falta de acuerdo favorecerá las posiciones de sus empresas nacionales y las de aquellos estados que tengan tratos comerciales preferentes y perjudicarán a las europeas.

El juego de la política británica sobre el Brexit es una clara muestra de la disputa entre facciones de la burguesía y su relación directa con los representantes políticos que sin tapujos legislan a favor de unos u otros, y un ejemplo claro de que para quienes pertenecemos a la clase obrera y a los sectores populares, esta batalla nos pilla de refilón y poco o nada sacamos izando banderas que no son nuestras.

Kike Parra


1 Banco de España. BREXIT: BALANCE DE SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS

2 Datos INE