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Los hechos

En 2017 tres futbolistas del Arandina, equipo de la localidad de Aranda del Duero, Carlos Cuadrado, Víctor Rodríguez, y Raúl Calvo, convencen a una niña de 15 años para que se vaya con ellos al apartamento de uno de ellos. Una vez allí, dan por hecho que van a mantener relaciones sexuales con ella, cuando la menor se niega, la violan, los tres, en el salón. Al poco rato, uno de ellos, la lleva al dormitorio y la vuelve a violar.

Unos días después, aterrada lo cuenta. Se lo cuenta a sus amigas y, también a su madre, que inmediatamente denuncia.

Ante la denuncia, los tres niegan no sólo la violación, sino incluso, haber mantenido relaciones sexuales con la chica.

El juicio mediático

En cuanto la noticia llega a los medios de comunicación, se ponen en marcha todos los mecanismos de la manipulación, comienza el juicio paralelo, incluso filtran unos audios de la víctima a los jugadores antes de los hechos, y, ¿a quién se juzga?, a la víctima. Es la niña de 15 años la que tiene que demostrar que la violaron tres jugadores de fútbol, la que tiene que demostrar que no quería que se la follaran tres hombres a la vez, uno detrás de otro, mientras la observaban, que les dijo que no, que tenía miedo, que la intimidaron…

Cualquiera que no estuvo allí, que no la vio apretar los dientes, que no la vio como una marioneta en manos de tres hombres, que ni siquiera conocen los hechos, que no han oído su versión da opinión sobre el tema, en cualquier cafetería de cualquier lugar de nuestro territorio, en cualquiera de las redes sociales a las que se tiene acceso, donde las opiniones y acusaciones vertidas hacia la menor merecerían que la justicia burguesa tomase medidas al respecto, para que no tengamos que volver a oír en ningún otro caso, esas barbaridades.

El patriarcado

En este caso concreto, es la ideología patriarcal, la que lleva a estos tres hombres a creerse en el derecho de violar a la chica cuando ella se niega a mantener relaciones sexuales con ellos en el piso, porque ella se ha ido hasta allí con ellos y no entienden que se pueda negar. Son los “putos amos”, no importa que sea menor, no importa que la hayan manipulado con halagos para tenerla donde querían, para someterla, no importa que no quiera, van a seguir adelante.

Que nadie se engañe, sabían perfectamente que era menor, no les importaba, sabían cuál era su influencia sobre ella, sabían a qué la llevaban al apartamento y sabían que seguirían adelante en cualquier circunstancia. Ninguno dudó, ninguno les pidió a los otros que pararan, ninguno intentó detener al compañero que la llevaba al dormitorio para volver a violarla. Y salieron de allí pensando que nada podía pasarles, que eran intocables.

El capitalismo

El deporte en general, y el fútbol masculino en particular, mueve miles de millones cada año en nuestro país, por lo que el capitalismo nos presenta a los jugadores como gigantes, como héroes a los que admirar lo que hace que desde la ciudad más grande al pueblo más pequeño se sientan realmente orgullosos de sus equipos y de quienes los integran. El fútbol sirve además, como válvula de escape a los problemas del sistema, el paro, la pérdida de derechos laborales, los salarios de miseria, la pobreza… Es en este escenario donde 50 personas de esta localidad organiza una manifestación de apoyo a estos tres monstruos, y se les permite llevarla a cabo, y todos los medios de comunicación se hacen eco, y nadie la condena, y nadie habla de violencia machista, nadie habla de terrorismo, porque es una mujer, no es un guardia civil, no es mosso d’escuadra.

La sentencia

Se prueba que mintieron, son los propios mensajes que enviaron a otros amigos (como en el caso de la manada, esos amigos eran conocedores de los hechos y tampoco hicieron nada) los que lo acreditan.

Queda absolutamente probado el testimonio de la víctima, no porque la crean, sino por los hechos, las pruebas periciales, los testimonios de expertos y expertas, etc.

Se les condena a 38 años de prisión y se da por probado que los tres exjugadores del Arandina incurrieron en un delito de agresión sexual, y, también en otros dos delitos como “cooperadores necesarios” de las otras agresiones sexuales que se llevaron a cabo en ese piso el mismo 17 de noviembre de 2017.

Pero, siempre hay un pero, queda pendiente el recurso presentado ante el Tribunal Supremo.

Epílogo

Nos quedamos con el apoyo recibido por la joven por miles de mujeres en todos los territorios al grito de YO SÍ TE CREO. La organización y la lucha de las mujeres contra la doble opresión y la violencia es lo único que va a lograr que no se vuelvan a repetir este tipo de casos.

Sonia Iruela