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Una vez más, con la inhibición de la comunidad internacional y la traición abierta de los Estados Unidos a las promesas hechas al pueblo kurdo, este, está siendo sometido por parte del Estado Turco a un auténtico genocidio, no sólo dentro de las fronteras del Kurdistán Turco, sino más allá de las mismas en territorio del Kurdistán Sirio, aprovechando la situación interna que vive este país e invadiendo el territorio de Siria con el objetivo de aplastar la resistencia del heroico pueblo de Kurdistán.

Turquía al invadir el territorio de la minoría kurda de Siria, no sólo agrede al pueblo Kurdo, sino que a la vez está violando la soberanía nacional de Siria en un acto de piratería internacional para hacerse con este territorio y anexarlo.

Hay que dejar constancia de que la minoría kurda de Siria antes del conflicto gozaba de un marco de autonomía dentro de la República de Siria en el que su identidad nacional era plenamente respetada: lengua, tradiciones, cultura. La enseñanza en Rojava (Kurdistán Sirio) era impartida en lengua árabe y kurda.

También es necesario precisar que el movimiento de resistencia kurdo es heterogéneo y que en múltiples ocasiones a lo largo de la historia reciente, ha sido utilizado por el imperialismo norteamericano y las potencias occidentales para sus objetivos de dominación en la región y luego tras ser utilizadas, abandonados a su suerte.

Esto es lo que ha ocurrido en Siria donde la resistencia kurda ha sido utilizada como punta de lanza de la injerencia del imperialismo en los asuntos internos de Siria y en la agresión exterior (que no guerra civil) como nos presentan los medios que ha asolado a este país.

La frase “desaparecer del mapa” tiene en el pueblo kurdo una de sus aplicaciones más precisas. A lo largo de la historia este ancestral pueblo ha ido apareciendo y desapareciendo como un “Guadiana” de los mapas de forma caprichosa y en base a los intereses de las potencias coloniales, siendo colocado en territorios de Turquía, Irán, Irak, y Siria.

El Kurdistán con una extensión de cerca de 500.000 km2, algo menor a la extensión del Estado Español y una población de más de 30 millones de habitantes, lo convierte en la etnia sin Estado más numerosa del mundo.

A lo largo de la reciente historia, el pueblo kurdo ha visto traicionada sus aspiraciones legítimas de constituirse en un Estado soberano e independiente en multitud de ocasiones.

Durante el siglo XIX se produjeron un buen número de sublevaciones contra los intentos de asimilación por parte del imperio Otomano. Cabe mencionar las más importantes: 1806, 1818, 1832-1837, 1843, 1853, 1880…

Al término de la primera guerra mundial, derrotado el imperio Otomano, mediante la conferencia de San Remo el 19 de abril de 1920, Francia e Inglaterra se reparten el Oriente Medio. Poco después en agosto de 1920 con el Tratado de Sèvres, el Kurdistán que había formado parte del imperio Otomano pasa a ser administrado por Francia e Inglaterra. Ambas potencias coloniales prometieron en dicho tratado al pueblo Kurdo el ejercicio del derecho de autodeterminación.

Este es el momento en el que el Kurdistán estuvo más cerca de constituirse en un Estado soberano e independiente.

En Julio de 1923 mediante el Tratado de Lausana, Francia e Inglaterra traicionan la promesa hecha de independencia para el Kurdistán y este queda definitivamente integrado en el actual Estado Turco.

Desde entonces, la traición de las grandes potencias a las promesas de independencia hechas al pueblo Kurdo es innumerable.

Más recientemente con motivo de la guerra entre Irán e Irak 1980-1988 el territorio del Kurdistán bajo control de ambos países, fue campo de batalla que hizo de la población civil kurda víctima de la confrontación Habría que mencionar la matanza de Halabja bombardeada con armas químicas por el ejército iraquí y que produjo más de 5.000 muertos y en marzo de 1991 se produjo la sublevación generalizada de la población del Kurdistán iraquí al calor de la llamada Guerra del Golfo tras la promesa de las potencias occidentales que ayudarían a la formación de un Estado kurdo en el Kurdistán Iraquí. Al mes siguiente en abril, el ejército iraquí aplasto con brutalidad el levantamiento de los kurdos ante la indiferencia de las mismas potencias occidentales que habían prometido ayuda al pueblo kurdo.

Y en la actualidad habría que mencionar la confrontación armada que enfrenta en territorio del Kurdistán turco el ejército de Turquía con la guerrilla del P.K.K. cuyo líder Abdala Okalan se halla detenido desde hace cerca de 20 años en la isla Imrali, en una prisión totalmente aislado del mundo. Prisión donde es el único preso y sometido a unas condiciones infrahumanas.

Este pueblo ancestral, han sido una resistencia para sobrevivir y no desaparecer, aniquilados por las invasiones de las potencias fronterizas sobre todo el imperio Otomano (la actual Turquía) y el imperio Persa (actual Irán) que han tratado de asimilarlos a la fuerza.

La lucha por la conservación de sus señas de identidad como pueblo hacen de él, una de las reliquias humanas existentes, muy a pesar de los Estados que ocupan su territorio: Turquía, Irán, Irak, y en menor cuantía Siria.

Hoy el cruce de caminos y civilizaciones que representa la ubicación geográfica del Kurdistán y las inmensas riquezas de su territorio sobre todo sus recursos petrolíferos, lo han convertido en un foco de ambiciones de las potencias y países que mantienen sobre todo Turquía a sangre y fuego el control y sometimiento de este indómito pueblo.

El papel estratégico de Turquía en la OTAN, los recursos existentes de crudo sobre todo en el Kurdistán Iraquí (Kirkuk y Mosul) y los permanentes conflictos entre árabes y persas son los principales causantes de que ninguna de las grandes potencias apoyen los derechos nacionales de los kurdos, y de que incluso, desde Occidente no se condenen las campañas de exterminio de este pueblo.

También avala este hecho injusto, el que la existencia de un Kurdistán independiente dejaría bajo el control de este pueblo las principales reservas de agua y de energía hidráulica y los mayores campos de cereales de todo el Oriente Medio, que junto al petróleo harían del hipotético Kurdistán independiente una auténtica potencia en Oriente Medio que alteraría el panorama de esta estratégica zona del mundo y que podría competir con esa “avanzadilla” de los EE.UU que es el Estado de Israel.

Ha llegado la hora de que la comunidad internacional ponga fin a este silencio cómplice y diga: ¡Basta!, a la persecución y genocidio que la Turquía de Erdogan somete al pueblo kurdo.

Es hora de levantar la voz en defensa de este heroico pueblo y mostrar la solidaridad internacional con el mismo.

El pueblo de Kurdistán tiene el legítimo derecho a ejercitar la autodeterminación y decidir libremente su destino.

No se puede dejar en la impunidad la actuación de un Estado como es Turquía donde no se respetan los derechos humanos más elementales y se practica en la más absoluta impunidad la tortura, la persecución, el encarcelamiento, la extorsión, el asesinato y el terrorismo de Estado contra el pueblo Kurdo y el pueblo turco en general, y que estos métodos se hayan convertido en actuaciones cotidianas practicadas por este agente del terror que es el tirano Erdogan.

Hay que exigir la retirada del ejército turco de los territorios del Kurdistán sirio ocupado, porque más allá de una agresión al pueblo kurdo es una invasión del territorio nacional de la República de Siria y por tanto una violación de su integridad territorial.

Juan Manuel Hernández