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Por increíble que parezca, todavía en nuestra ciudad hay edificios de titularidad pública que contienen en su estructura elementos fabricados con fibrocemento contenedor de amianto. Este material fue muy utilizado durante el boom de la construcción en España entre los sesenta y los noventa por sus prestaciones: flexibilidad, resistencia y sobre todo bajo precio.

PROHIBIDA SU UTILIZACIÓN.

En el año 2001 fue prohibida su utilización porque entre otros problemas para la salud, se demostró que podía causar asbestosis, cáncer de pulmón, mesotelioma pleural y peritoneal, cáncer gastrointestinal, de laringe, colon-rectal, etc.

Algunas de nuestras hijas e hijos, conviven aún, un mínimo de cinco horas al día, en el claustro escolar del colegio, rodeados de amianto, sin que podamos saber las secuelas que puedan llegar a presentar en un futuro, puesto que estas pueden aparecer cuarenta años después, diluyéndose en el
tiempo la relación causa-efecto.

En nuestra ciudad se retiraron las estructuras de algunos edificios municipales (colegios), pero las obras se paralizaron, con la consiguiente preocupación de madres y padres. La incertidumbre de estos sobre la reactivación de los trabajos de retirada, ha alimentado la necesidad de salir a la calle a presionar a las administraciones y exigir el cumplimiento de lo prometido. Y ya se sabe el dicho: “prometer hasta meter (el voto), y luego de metido (el voto), nada de lo prometido.”

LABERINTO BUROCRÁTICO.

A partir de ahí, y como cada vez que hay movilización vecinal exigiendo los derechos que le son propios, el laberinto burocrático hace acto de presencia y las distintas administraciones, sobre todo cuando sus dirigentes son de partidos distintos, se inhiben a favor de la contraria. Y en el centro de ese escollo, esperando ser devorado por el Minotauro del registro general, como las doncellas sacrificadas por Atenas, nuestra solicitud formal, plasmada en un papel que queda entre Pinto y Valdemoro. Y como podía haber dicho Javier Krahe en su canción “Marieta”: “y yo con mi papel como un gilipollas….
Parece ser, como en tantas otras ocasiones, que si queremos algo, tenemos que pelear para conseguirlo. A otros y otras les basta un telefonazo a tal o cual concejal para conseguir su propósito, sobre todo cuando este viene aderezado por el vil metal. En cualquier caso, ese sano y otrora extendido ejercicio de la movilización social, se ha perdido, y junto con ello, no solo nuestras reivindicaciones y nuestros derechos, sino también parte de nuestra dignidad como personas, puesto que una comunidad que no lucha por sus intereses es una sociedad muerta. Si estos intereses además son la propia salud de nuestras hijas e hijos…

Por lo visto, el hartazgo ha llegado a romper el letargo y la movilización, aunque aún muy minoritaria, se va incrementando. Junto con las plataformas ya existentes de lucha contra la presencia del amianto en la ciudad, nuevos agentes movilizadores se suman a la reivindicación como la Plataforma Gabriel Miró o la AMPA del CEIP San Nicolás de Bari que tiene programadas un calendario con acciones.
Igual que las actuaciones vecinales en otras décadas lograron para nuestros barrios unas dotaciones públicas inexistentes hasta entonces, sería deseable que la presión en la calle acelerara el objetivo fijado de la retirada urgente de este dañino material.

Los colegios todavía afectados en nuestra ciudad son CEIP Gloria Fuertes, José Carlos Aguilera, Azorín, Emilio Varela, Tossal, Gabriel Miró, IES Cavanilles y CEIP Benacantil y San Nicolás de
Bari
. Como no podía ser de otra forma, todos se ubican en barrios obreros. Y lo preocupante es que estamos normalizando el incremento de la segregación de barrios por clases y dejando que se acentúe con el paso de los años, puesto que a la diferencia entre dotaciones públicas y privadas, zonas verdes y su nivel de mantenimiento, debemos añadir la distinta frecuencia en la limpieza de calles o la presencia o no de elementos cancerígenos. Para avanzar en las justas reivindicaciones vecinales, se hace necesario que las luchas parciales que se hacen en distintos barrios o colegios, plataformas, asociaciones de vecinos y AMPAS, se coordinen y vayan caminando hacia un proceso movilizador más amplio, honesto, sin intereses partidistas y combativo y ponga el dedo en la llaga de quienes solo representan a una minoría de nuestro pueblo.

KIKE PARRA

Comité Comarcal de L'Alacantí