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La sorpresiva decisión, por unanimidad, del Tribunal Supremo en relación a la sacada de la momia del criminal Francisco Franco de su monumento en el Valle de los Caídos, después de más de cuarenta años debe ser interpretada en clave de resolución en función de los intereses de Estado.

Diversas instancias judiciales han estado retrasando y enredando esta cuestión desde que Pedro Sánchez, después de su triunfante Moción de Censura contra Mariano Rajoy, decidiera dar traslado a los restos mortales del criminal. En algún caso las pretendidas justificaciones se refirieron a problemas de seguridad a la hora de retirar la pesada lápida, y a la ausencia de documentación que acreditara el cumplimiento de la normativa técnica en la materia.

En esta ocasión, a pesar de la composición reaccionaria de la Sala del Supremo, la noticia de la unanimidad supuso una sorpresa no esperada.

Pero todo tiene una explicación.

El bloque dominante de poder, la oligarquía española, tiene ahora en el PSOE su mejor alternativa de gobierno. Ya el desarrollo de la Moción de Censura dejó clara esta preferencia de los ladrones mayores del reino.

Ahora que están convocadas Elecciones repetidas, después del nuevo fracaso en el intento de formación de gobierno, hay que echarle un cabo por el lado izquierdo a las opciones electorales de Pedro Sánchez. Y nada mejor que ofrecerle el triunfo de sacar la momia de su monumento, aunque sea casi medio siglo después.

Con eso se vuelve a mantener en el olvido a las 140.000 víctimas que yacen en cunetas, pozos y fosas comunes. Y, también, la anulación de todos los montajes judiciales que dieron cobertura a tantos cientos de miles de asesinatos.

Eso, vota PSOE, que sacó la momia del hoyo, al tiempo que sigue apuntalando la perpetuación de la herencia franquista en España, y su monárquica dictadura del capital.

Carmelo Suárez