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La guerra que el imperialismo, liderado por los EEUU, viene desarrollando contra la República Bolivariana de Venezuela, ha adquirido en los últimos días un nivel más elevado de violencia al implementar un bloqueo financiero, económico y comercial tras la orden ejecutiva firmada por Trump.

Hay antecedentes históricos que nos sirven para interpretar estos actos gansteriles que sólo se realizan en el marco de la superioridad económica y, por supuesto, militar. Es decir, no sería comprensible ni factible que Venezuela decretara sanciones contra los EEUU, ni menos que aplicara un bloqueo y amenazara con una intervención militar. Los bloqueos que el imperialismo ha impuesto a lo largo de la historia siempre han tenido como víctimas reales a los pueblos agredidos, más allá de la falsa propaganda, de las mentiras o manipulaciones.

Estamos en un estadio de la violencia imperialista que muestra la debilidad del capitalismo, en su fase senil y con la angustia de alargar su agonía, que genera innumerables víctimas de la clase obrera y las capas populares. En torno a 400 millones de habitantes del planeta se encuentran en zonas de guerra real, para unos 45 conflictos que existen actualmente en el planeta.

Venezuela es una de las principales trincheras contra el imperialismo, y en América Latina es la punta de lanza que tiene como objetivo final a Cuba. Las acciones contra Venezuela hasta el momento no han obtenido los frutos perseguidos. El pueblo bolivariano está resistiendo y se organiza y manifiesta para combatir los sabotajes y actos criminales cuya víctima es el propio pueblo.

El bloqueo que el imperialismo yanqui ha decretado contra Venezuela forma parte de la lucha de clases a nivel internacional, y el terreno bolivariano está abonado para los planes imperialistas, que, en este caso, pasan por el dominio y hegemonía de lo que se ha considerado como “patio trasero” de los EEUU, que a través de la famosa doctrina Monroe han tratado de dominar América Latina.

Existen una serie de realidades que mediatizan y dificultan la defensa del proceso bolivariano. Las relaciones comerciales de Venezuela con los EEUU en 2017, significaban el 41% de las exportaciones petrolíferas, mientras que el total de importaciones procedentes del “matón del norte” eran del 38% (18% en combustible refinado; 6% en maquinaria y tecnología; 4% productos químicos y medicamentos; 3% en alimentos; 2% en transporte). Esta relación, con seguridad, se ha modificado recientemente, pero de ella se partía.

La sangrienta situación que padece el pueblo bolivariano por el ataque imperialista, se incrementa con realidades interiores que es necesario abordar con medidas rigurosas para impedir que la oligarquía continúe con sus planes golpistas y de derribo del proceso bolivariano. Ciertas conductas pusilánimes en la aplicación de sentencias judiciales (Leopoldo López) y de tolerancia (Julio Borges llamando a “poner en cuarentena” a Venezuela), pueden debilitar la resistencia del pueblo bolivariano que está dando muestras de heroísmo y conciencia.

Asimismo, el gobierno debe acometer medidas que fortalezcan la moneda y ataquen el problema inflacionista. Economistas que defienden a la República Bolivariana de Venezuela, instan a adoptar acciones como controlar el uso de las divisas para impedir su fuga por las transnacionales; respaldar el bolívar en relación con el oro, desvinculándose de su relación con el dólar.

En el marco social y político internos, se han de adoptar medidas contra las amenazas y despidos de la patronal, que, incluso, están siendo amparados por decisiones judiciales. Es necesario afrontar el problema “quintocolumnista” de la judicatura en Venezuela.

¿Funcionan las sanciones? Analistas internacionales indican que sólo el 30% de los bloqueos ha sido exitoso para el agresor. Pero el agredido ha tenido que soportar aumentos de la mortalidad, principalmente infantil, aumento de las bolsas de hambre, inflación incontrolada, destrucción de infraestructuras básicas; etc.

¡No es tiempo de quedarse sentado a ver pasar el cadáver de tu enemigo!

Internacional - PCPE