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Mientras que todo el mundo mira hacia otro lado, en los territorios de la República Árabe Saharaui Democrática (SASD) -Sahara Occidental-, ocupados militarmente por Marruecos desde el año 1976, se está produciendo una tragedia que puede desembocar en uno de los mayores genocidios cometidos sobre una población que aspira a conseguir su autodeterminación. Es un conflicto olvidado y ocultado por los medios del sistema, que bloquea cualquier noticia que provenga de esos territorios, sometidos a la violenta dictadura del régimen alaouita, que no duda en reprimir brutalmente las protestas pacíficas de los saharauis; que, mediante juicios-farsa, impone duras condenas a las y los activistas que luchan contra tal estado de opresión, como el caso de la periodista saharaui Nezha El Kalidi, cuyo "delito consistió en gravar en video una manifestación en el Aaiún, por lo que ha sido sometida a torturas y que ha tenido un juicio donde la sentencia ya estaba dictada desde el principio; la existencia de decenas de desaparecidos, cuando no, los asesinatos selectivos sobre estas o estos activistas; la migración de una parte de su población con un alto porcentaje de muertos en el mar.

Desde el mismo momento en que Marruecos y Mauritania, en connivencia con el gobierno español -que se desentendió del mandato de las Naciones Unidas para que convocara un referendum que permitiese al Pueblo saharaui alcanzar el status de Estado independiente-, pasaron a ocupar militarmente los territorios del Sahara Occidental, emprendiendo la lucha armada contra el Frente Polisario, que mantenía su reivindicación de proclamación de la independencia de la RASD desde su fundación en 1973.

La guerra de guerrillas llevada a cabo por el Frente Polisario tuvo como consecuencia que Mauritania desistiese de sus pretensiones territoriales en el Sahara Occidental. En cambio Marruecos, con el apoyo de los Estados Unidos, terminó anexándose ilegítimamente la totalidad del territorio, iniciando una política de repoblación con marroquíes, al objeto de que si, finalmente, se llevaba a cabo el referendum sobre la autodeterminación del Sahara, hubiese más marroquíes que saharauis, aunque para ello, hubiese de exterminar al mayor número de estos últimos.

El Sahara Occidental no es un territorio rico en recursos naturales, tan solo los yacimientos de fosfatos de Bu Craá y la pesca son dignos de destacar. Los yacimientos de fosfatos de Bu Craá estaban explotados por la empresa española Fosfatos de Bucraa, S.A. En uno de los anexos secretos de los Acuerdos de Madrid, que incluían un acuerdo-marco económico entre el estado español y Marruecos, se cedía un 65% de la empresa a ese país, aunque el personal gestor y técnico continuó siendo español, hasta que, finalmente, en el 2002 la explotación de los fosfatos de Bu Craá está totalmente en manos de la burguesía semifeudal marroquí.

Por otro lado, la pesca en la amplia plataforma pelágica sahariana, es un factor a tener muy en cuenta. La zona atlántica sahariana se extiende en unos 1.100 kilómetros de costa para una plataforma continental de 55.100 kilómetros cuadrados. La riqueza sacada de la explotación de estos recursos pesqueros representa más del 60% del conjunto de la actividad de la pesca en Marruecos en volumen y el 57% en valor. Está claro que la burguesía semifeudal marroquí no va a soltar esta presa así como así. Naturalmente, en este expolio de los recursos pesqueros de la RASD, Marruecos está acompañada por el entramado de empresas pesqueras del estado español, bien mediante empresas mixtas, las cuales faenan en buques de bandera marroquí, construidos en astilleros españoles y cuya producción se destina casi íntegramente a su venta en España, bien mediante acuerdos pesqueros entre la Unión Europea y Marruecos que les permitiese el acceso a esas ricas zonas de pesca.

Así las cosas, no es de extrañar el "apagón informativo" impuesto sobre lo que actualmente acontece en el Sahara Occidental, pues sectores de la burguesía del estado español están sumamente interesados de que los recursos de fosfatos y pesca no estén en manos de su legítimo propietario, el Pueblo Saharaui, sino que continúen en manos de los expropiadores marroquíes y sus aliados europeos, aunque para ello, tengan que masacrar a la población saharaui. Este es el verdadero rostro del imperialismo.

F.J.Ferrer