Compartir

OPERACIÓN ÉXITO

Es el nombre que la CIA puso al golpe de estado contra el presidente Jacobo Árbenz, y valga recalcar que fue el primero de muchos golpes de estado en la región, orquestados y financiados por la CIA.

En la noche del 27 de junio de 1954, el presidente de Guatemala Jacobo Árbenz firma su renuncia como presidente del país, al no contar con el apoyo del ejército y éste al haberse negado a entregar armas al pueblo para defender el país de la invasión que desde Honduras avanzaba victoriosa; invasión mercenaria comandada por un militar traidor a su patria (Castillo Armas).

El pretexto de los Estados Unidos para atacar Guatemala fue la única Reforma Agraria que ha tenido el país en toda su historia. Guatemala vivía casi en la edad media, donde el gobierno era un títere del embajador de Estados Unidos, donde muchos pueblos del interior del país aún pensaban en plena mitad del siglo XX que seguían siendo parte de España; hasta ese punto llegaba el atraso del pueblo guatemalteco. El presidente Árbenz había nacionalizado 390.000 hectáreas pertenecientes a la poderosa United Fruit Company,  multinacional que en realidad ejercía de gobierno en la sombra de muchos países latinoamericanos, y en la cual el secretario de Estado del imperio, Jonh Dulles y su hermano Allen (director de la CIA), tenían acciones, y por tanto intereses personales, y hay que recalcar que en el  caso guatemalteco la United Fuit Company poseía más del 50% de las tierras cultivables del país y solo eran cultivadas el 3%; el resto de  tierras eran propiedad de latifundistas, y solo un 5% se repartía en un país con una enorme población campesina.

Como es de costumbre, el imperio inventa pruebas para justificar sus agresiones, y en este caso se inventó que Árbenz tenía nexos con Moscú, y pretendía llevar a cabo una revolución comunista. Árbenz no era comunista, pero si un hombre progresista que contaba con el pleno apoyo del Partido Guatemalteco del Trabajo (Partido Comunista), así que el imperio inventó que el gobierno guatemalteco había recibido cargamentos de armas checoslovacas, que tenía asesores soviéticos, etc… Y no faltó la prensa vendida y la comunidad internacional dócil al imperio que dieran voz a tamañas mentiras. Así empezaba la justificación para la invasión que desde territorio hondureño avanzaban tropas mercenarias. Mientras aviones de guerra estadounidenses bombardeaban la capital, el presidente Árbenz ante la imposibilidad de que el ejército en la capital entregara armas al pueblo y tratando de evitar una masacre, dimite como presidente.  Al día siguiente en la mañana, el embajador de Estados Unidos conforma un nuevo gobierno y la primera orden es asesinar a todos los integrantes de una larguísima lista. Al negarse el nuevo gobierno es destituido y el embajador nombra presidente a Castillo Armas, aquél traidor que había invadido su propio país, quien cumple la tarea de asesinar a miles de comunistas y revolucionarios. Así empezó la triste historia guatemalteca, de 40 años de guerra civil, 250.000 asesinados, 50.000 desaparecidos, decenas de miles de mujeres violadas, sobre todo indígenas, y otras tantas esterilizadas forzosamente.

El día que Jacobo Árbenz abandonaba el país a un destierro incierto, fue obligado a desnudarse en la puerta de embarque del aeropuerto ante las cámaras de televisión y fotográficas de todo el mundo, un último gesto de humillación al hombre que intentó cambiar su país y sacarlo de la postración y miseria al cual había sido sometido.

Este primer golpe de estado organizado por la CIA en Latinoamérica sería el inicio de tantos otros. El imperialismo unido a las burguesías criollas son los responsables de todos los pesares de Latinoamérica, que aún lucha, y aún resiste a los dictados brutales del capitalismo que siempre ha visto en este continente una fuente inagotable de recursos, para saciar sus ansias locas y criminales de poder y dominio.

Jorge Ochoa Moncada.