Compartir

El mediano y pequeño propietario, dentro del sistema capitalista, sufren la tragedia (para esta pequeña burguesía) de estar siempre expuestos a ser devorados por empresas más potentes y con mayor capacidad de supervivencia dentro del marco de las relaciones capitalistas. Aunque éllos no difieren en nada, en lo referente a las relaciones de producción que desarrollan, de la gran burguesía, su menor capacidad de responder a la feroz competencia que el mercado les impone, propicia que amplios sectores de estas capas de la pequeña burguesía sean diariamente lanzados de cabeza a las filas de la clase obrera, no dejándoles más opción que la de renunciar a su posición de dueños de los medios de producción y pasar a tener que vender su fuerza de trabajo para poder subsistir, en el mejor de los casos.

La concentración de capital exponencial, propia de la actual fase del capitalismo acelera la ruina y el despojo de estas capas inferiores de la mediana y pequeña burguesía, las cuales ven con desesperación como se evapora por momentos sus posibilidades de participar en la apropiación de plusvalías procedentes de trabajo asalariado y que, en cambio, son proletarizadas a pesar de su obstinada resistencia.

Como es natural, estas capas de la mediana y pequeña burguesía se rebelan y plantan cara a esta situación. Pretenden, bajo la apariencia de luchas democráticas, aglutinar al mayor número de clases sociales desposeídas y oprimidas, sobre todo al proletariado, para llevar a buen fin sus reivindicaciones. Pero lo que no debemos olvidar las y los comunistas es que objetivo y fin persiguen estas capas sociales en sus reivindicaciones. Es sumamente ilustrativo el siguiente párrafo de Marx y Engels, en su Circular (1850) del Comité Central a la Liga de los Comunistas: "La pequeña burguesía democrática está muy lejos de desear la transformación de toda la sociedad; su finalidad tiende únicamente a producir los cambios en las condiciones sociales que puedan hacer su vida en la sociedad actual más confortable y provechosa" . De igual modo, podemos ver este concepto reflejado en la obra de Marx, El 18 de Brumario de Luís Bonaparte:

"El carácter peculiar de la socialdemocracia [como expresión política de la pequeña burguesía] consiste en exigir instituciones democrático-republicanas, no para abolir a la par los dos extremos, capital y trabajo asalariado, sino para atenuar su antítesis y convertirla en armonía. Por mucho que difieran las medidas propuestas para alcanzar este fin, por mucho que se adorne con concepciones más o menos revolucionarias, el contenido es siempre el mismo. Este contenido es la transformación de la sociedad por la vía democrática, pero una transformación dentro del marco de la pequeña burguesía.".

Teniendo en cuenta lo anterior, cabe preguntarse si es posible que las y los comunistas abandonemos a su suerte a estos sectores de la pequeña burguesía que ya han sido proletarizados, o están en vía de ello, sin realizar una labor entre estos de concienciación, llamándolos a participar activamente en la lucha por un frente popular por la construcción del socialismo. El que el Partido, en determinadas ocasiones, dé apoyo a alguna reivindicación de los pequeños propietarios, no significa en absoluto que defienda el modelo de relaciones de producción que estos representan y del cual están siendo expulsados por el capital monopolista. El modo de relaciones de producción capitalista lo combatiremos siempre. Lo que las y los comunistas plateamos a estos propietarios en proceso de proletarización es que se sumen a la lucha "antimonopolista encabezada por la clase obrera que, con su unidad y claridad estratégica, dirigiendo el Frente Obrero y Popular por el Socialismo, es la única que realmente puede derrotar al gran capital." (C. Suárez)

F.J. Ferrer