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El nivel del mar, como hemos visto anteriormente, aumenta y disminuye en función de la temperatura media de la Tierra. Un clima global más cálido nos dará un nivel del mar más alto que con un clima global más frío.

En nuestro tiempo nos enfrentamos a un aumento del nivel del mar debido al cambio climático provocado por el calentamiento global de la Tierra. Este calentamiento tiene sus raíces en la revolución industrial y la dependencia del capitalismo con los combustibles fósiles, primero del carbón y luego del petróleo. Así, hay estudios que aseveran que el nivel del mar subió casi 20 centímetros entre 1901 y 2010.

Aunque parezca una insignificancia un aumento de 20 centímetros, no lo es. Este aumento para muchos habitantes de la polinesia es la diferencia entre emigrar o permanecer en sus islas. Estos son los casos de los países de Tuvalu, Vanuatu y Kiribati. Debido al aumento del nivel del mar y dada la poca elevación de estos atolones e islas, estos están condenados a desaparecer. Ante este panorama apocalíptico, los gobernantes de Kiribati no descartan la idea de trasladar a toda la población a Fiyi.

Pero no hay que irse muy lejos para ver ya los problemas, la serenísima ciudad de Venecia está experimentando problemas con el aumento del nivel del mar. Esta se hunde al ritmo de 2 mm al año. En el caso de España, las costas retrocederán hasta 3 metros para el año 2040 en el litoral cantábrico y gallego; habrá perdida de playas y los deltas del Ebro, Llobregat, Manga del Mar Menor y Doñana se verán inundados por el mar afectando a los ecosistemas. También ciudades como Barcelona, Valencia, San Sebastián, Málaga o Cádiz se verán afectadas por esa subida, al igual que las Islas Canarias.

Como hemos de esperar ya no sólo se verán afectados sectores económicos como el de el turismo o los puertos sino la consecuente emigración hacia zonas del interior o, como hemos mencionado anteriormente, de unos países a otros. He aquí donde es importante considerar el papel del estado o estructuras supranacionales como la ONU o la Unión Europea.

Ya hay voces de algunos intelectuales reclamando una implicación del estado para atajar el problema del cambio climático y del aumento del nivel del mar. Intelectuales desde Naomi Klein con una postura más social liberal, intervención del estado en los sectores clave, a posturas como la de Christian Parenti que reclama forzar al estado a intervenir en el abandono de los combustibles fósiles. No sólo estos, sino también uno de los ideólogos de la tercera vía, Anthony Giddens, reclamaba allá por 2009 una especie de planificación de la economía para atajar el problema.

A escala nacional el problema no parece nada simple. ¿Cómo se haría una migración de la costa al interior?¿Dónde se alojarían los desplazados?¿Produciría tensiones sociales y económicas? ¿Qué ocurrirá con aquellos que pierdan su propiedades? Estas preguntas no son nada sencillas de responnder y desde luego la respuesta variará mucho dependiendo de qué tipo de estado dé las respuestas. Pero sí es obvio que el estado debe jugar un papel fundamental en la resolución de un problema de estas características, ya que es el único capaz de movilizar los recursos necesarios y también el de ejercer el uso de la fuerza, en caso necesario, para mantener un orden, expropiar, etc.

Como otros problemas relacionados con el cambio climático, las organizaciones obreras no están dando respuestas a este tipo de preguntas. En un futuro no muy lejano el mar irrumpirá en nuestra política y deberemos estar preparados.

Manuel Francisco Varo López