Compartir

 

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la derrota del nazismo se debía en gran parte al ejército soviético -la URSS perdió a cerca de veinticinco millones de personas-, en este contexto el mapa de Europa era la expresión del desarrollo en la defensa y liberación de los pueblos frente al fascismo. Así, una parte importante de los países del Este de Europa comienzan la construcción del socialismo.

EEUU y el Reino Unido, temerosos de la posible influencia de la URSS, constituyen un pacto que llamaron defensivo en 1948.

La ofensiva del ejército de Corea del Norte, para recuperar su soberanía, fue utilizada para reforzar la campaña contra el dominio de la URSS, y el 4 de Abril de 1949 se constituye oficialmente la OTAN.

En 1954 la URSS solicitó el ingreso en la OTAN, que no fue aceptado por EEUU y sus aliados europeos, que sí aceptaron, dos años después, el ingreso de la RFA y su rearme.

Seis años después de la constitución de la OTAN, el 14 de Mayo 1955, se constituye por la URSS y el bloque socialista el Pacto de Varsovia.

En 1961 se funda el Movimiento de los Países No Alineados (MPNA), entre los fundadores está Josif Broz Tito (Jefe de Estado de Yugoslavia).

La desaparición de la URSS llevó consigo la desaparición del bloque socialista y también del Pacto de Varsovia.

La República Socialista Federativa de Yugoslavia quedó aislada en la defensa de su independencia en el centro de Europa. En esa etapa, los países que habían construido el socialismo, entregaban su soberanía a un imperialismo resuelto a que no existiese ni el más mínimo recuerdo del papel histórico de la URSS y el nacimiento de los países socialistas. Es en ese contexto cuando Ramsey Clark declara que EEUU destruyó Yugoslavia sólo porque era la última isla del socialismo en Europa.

El imperialismo tomó la determinación de acabar con cualquier resquicio de democracia, y aprovechando las aspiraciones territoriales de Alemania, y en una coyuntura de crisis económica auspiciada por el FMI, el 25 de junio de 1991 Eslovenia y Croacia declararon su independencia. Inmediatamente fueron reconocidas por los países que apoyaban la intervención de la OTAN, incluido el Vaticano.

Estos acontecimientos marcaron el inicio de la guerra que la OTAN declaró a Yugoslavia, siguiendo un patrón ya probado en otras ocasiones. Primero se debilita territorialmente al país, después la presa es más fácil.

La OTAN iniciaba una etapa de agresiones e invasiones que le permitiría cualquier exceso, no había contraparte. La URSS había sido el equilibrio para mantener la paz en el mundo y, una vez desaparecida, la OTAN no tenía obstáculos para sus guerras.

También se reforzaba el papel mediático de la mentira y la manipulación de la comunicación:

  • Las noticias tienen una interpretación que siempre justifica las masacres de la OTAN.
  • Los hechos justificativos se inventan.
  • Las masacres se silencian.

La guerra de la OTAN contra Yugoslavia fue un eficaz laboratorio de cómo crear las condiciones adecuadas para bombardear los pueblos. El bombardeo del mercado de Sarajevo, provocado por la OTAN y sus aliados en la zona, fue la excusa para que la OTAN bombardeara indiscriminadamente las poblaciones yugoslavas.

Más de 220.000 víctimas, y una tercera parte de la población desplazada, fue el resultado de la guerra que la OTAN declaró a Yugoslavia.

En 1990 se declaró la Guerra del Golfo, y la OTAN reforzaba su presencia militar en Oriente Próximo, aumentando el número de conflictos bélicos hasta nuestros días. Interviniendo directamente como en Libia y Siria, o apoyando a sus aliados en la región como Yemen, sumando millones de víctimas por guerras, y su consecuencia las hambrunas, porque el objetivo final del imperialismo y su expresión militar la OTAN, es el robo y la rapiña de los recursos naturales, despojando a los pueblos de la posibilidad de subsistir.

Secretaría de Antiimperialismo