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Siglo XXI, Universidad Pública. Todas las mañanas las universitarias y los universitarios nos adentramos en ese pequeño mundo en miniatura en el que pasamos horas y horas, microcosmos que supuestamente es la representación de la cultura y el templo del estudio, un ámbito interclasista en el que los y las jóvenes estamos en igualdad de condiciones.

Pues bien, bajamos del autobús que nos conduce a esta maravillosa institución y se puede vislumbrar cómo efectivamente, ese lugar antes descrito está muy alejado de la realidad ideal. Un ejemplo de ello es lo que tratamos en este artículo, la cantidad de publicidad de empresas privadas, muchas de ellas discotecas u organizadores de actos lúdicos, en los que la cantidad de mujeres semidesnudas y con actitudes eróticas no permite que esos anuncios pasen inadvertidos para nadie.

Así es, la Universidad pública está plagada de publicidad de empresas privadas, favoreciendo al capital, ejemplificando una vez más la introducción de esas empresas en el ámbito educativo, ésas que explotan a la clase trabajadora y que más tarde nos explotarán tras nuestra titulación, mostrándonos una vez más la creciente mercantilización de la enseñanza y la cosificación del cuerpo de las mujeres. Además, la gran cantidad de publicidad de que disponen estas empresas, ocupando los pocos espacios que hay disponibles, incluso los no tan disponibles, nos priva de lugares para poder poner nuestra propaganda, la de la lucha de nuestros derechos y nuestros ideales. Nuestros pocos medios materiales para “contrapublicitar” y la vista gorda de la autoridad educativa y sus seguratas para toda esa basura, hacen que continuamente todo esté infestado de esa publicidad capitalista y banal.

Como hemos dicho antes, esa publicidad es, en su gran mayoría, de discotecas, fiestas o eventos deportivos, llamando a la juventud. Una publicidad en la que las mujeres son objetos, tratándonos como un reclamo con el simple fin de llenar sus negocios de mujeres, lo que atraerá a más hombres y por tanto mayor beneficio. Un ejemplo de esto es el ofrecimiento, en muchas ocasiones, de entradas gratis o distintos "provechos" a las chicas que acudan, y conseguir por tanto la mayor asistencia de chicos y aumento de beneficios.

Además, con esa publicidad nos imponen un canon de mujer físicamente imposible, estereotipada, haciendo que las mujeres que no alcanzan ese perfil impuesto por la sociedad, en un gran número de casos no logren verse satisfechas con su aspecto físico, creando inseguridades, esperando que seamos reflejo de las mujeres que utilizan en los medios. Y todo esto en un lugar en el que se concentra una gran cantidad de chicas y chicos jóvenes, asegurando así que los principios que se nos implantan de niñas y adolescentes, esos principios machistas, continúen en nuestra mente durante la etapa de la juventud, en la que adquirimos la educación final antes de introducirnos al mundo laboral. Reflejando el sistema patriarcal en el que vivimos, que oprimió, oprime y seguirá oprimiendo a la mujer, favoreciendo al capitalismo con todas sus armas y que no permitirá que la mujer se emancipe y alcance la totalidad de derechos que merece.

Queda así plasmado una vez más, que es imposible alcanzar la igualdad de la mujer dentro de este sistema superficial, consumista y opresor, el capitalismo, en el cual el interés económico asegurará la continuidad del patriarcado. Es precisa la unión de las mujeres en la lucha por el socialismo, a la que por supuesto las jóvenes debemos unirnos, porque sólo dentro de éste alcanzaremos los derechos que durante siglos se nos ha arrebatado. Porque la emancipación de la mujer sólo se alcanzará en el sistema comunista.

Alba Molina