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La historia nos ha demostrado como hay una guerra entre clases, las cuales están en guerra por la defensa de sus intereses. A nivel internacional el capital mantiene históricamente conflictos armados para quedarse los recursos naturales de un país y explotarlo hasta desvalijarlo de todos esos recursos, incluyendo piezas de artes, o tesoros de la antigüedad, explotar a la clase obrera intentan acabar con sus derechos, desarmarla imponiendo una lengua y religión, etc. Harán uso de todos los medios para que los pueblos expoliados no se revelen contra los explotadores, que a diario ganan con esa plusvalía que genera la clase obrera.

Cuando la clase obrera despierta del aletargamiento y toma conciencia de clase para sí, es cuando empieza a movilizarse para exigir esos derechos que perdieron o nunca tuvieron, al principio no se tiene experiencia de cómo hacerlo, se cometen fallos, pero que son necesarios para aprender. La clase trabajadora tiene sus armas para defenderse y atacar a la burguesía, una de ellas es el sindicato, herramienta de la lucha de clases que aglutina a obreros más conscientes y en el que los obreros aprendemos colectivamente la manera en la que debemos atacar, para nuestros intereses las posiciones políticas y económicas del Capital, este siempre cuenta a su favor de la legalidad del estado capitalista, el cual aprueba leyes totalmente en contra de la clase trabajadora.

La verdadera realidad de lucha de un obrero sindicalizado comienza cuando ha sido elegido delegado de personal, teniendo reuniones con abogados del sindicato, con la empresa, con los/las compañeros/as, otra vez con los abogados, otra vez con la empresa, etc., etc. Así podemos estar meses y mientras tanto la empresa presionando para que se vaya el delegado o los compañeros del comité, mintiendo sobre ellos a los compañeros, metiendo miedo con despidos, preparando trampas para despedirlo. Todo esto es la guerra sucia y vil de la burguesía, respaldada por el gobierno de la burguesía de turno.

En el parking del aeropuerto de Sevilla se tienen esa lucha la empresa, no reconocen al delegado sindical legalmente elegido por sus compañeros en proceso electoral comunicado a la empresa y al cual no opuso recurso alguno y se niegan a dar horas sindicales, puesto que no reconocen las elecciones, queriendo llegar a impugnarlas. Intentan perder tiempo para desactivar la lucha o posponerla al máximo posible, esto nos hace pensar que tienen miedo, miedo a no poder controlar a los/las trabajadores/as, miedo a no extraer esa plusvalía que generamos, miedo a que se le exijan legítimos derechos, miedo a que no se les tengan miedo.

Dos meses después de las elecciones, seguimos esperando una respuesta por parte de la empresa, contra la cual ya hemos puesto dos denuncias ante la inspección de trabajo.

Ante esta situación de arbitrariedad empresarias la cual cuenta con el apoyo de las administraciones del estado burgués, seguiremos luchando hasta revertir dicha situación y conseguir la legitima representatividad sindical que los trabajadores nos han asignado.

Hay varias preguntas que nos hacemos, ¿cuánto tiempo se va a llevar la empresa hasta que se reconozca al delegado? ¿cuántas empresas hacen lo mismo? y, sobre todo, ¿por qué se lo permitimos?, estas preguntas pueden ser contestadas si te organizas y sobre todo si te formas en el partido de la clase obrera, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE).

“... el movimiento obrero se extiende y desarrolla precisamente en los lugares y en la medida en que se desarrolla la gran industria mecanizada capitalista; que la doctrina socialista tiene éxito precisamente cuando deja de divagar en torno a las condiciones sociales que corresponden a la naturaleza humana, emprende el análisis materialista de las relaciones sociales contemporáneas y aclara que el actual régimen de explotación es necesario.” Cita de Lenin, el cual nos enseña a pensar científicamente y ser crítico y autocritico.

Norberto Mora