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Los objetivos de todas las reformas educativas de la democracia burguesa han sido los mismos –desde el año 1985 en que el gobierno del PSOE, con José Maravall como ministro de educación, aprobara la LODE (que abría por primera vez la posibilidad de concertar la educación) hasta la nueva LOMCE que el PP impondrá a finales del año 2013– trasladar dinero del sector público al sector privado.

 

La privatización avanza en su vertiente económica, con engendros como la cesión de suelo o incluso de colegios públicos enteros a empresas privadas que los explotan, pero también avanza en su vertiente ideológica. De esto último la LOMCE nos tiene mucho guardado:

  • En cuanto a la gestión:

    • Eliminación de las reminiscencias de vida democrática en el centro. Si ya la LOE eliminó la elección del director por sufragio directo del Consejo Escolar, en este caso la LOMCE elimina todas las funciones decisivas que le quedaban al Consejo escolar del centro (donde estaban representados madres, padres, alumnado y profesorado, además de la administración educativa a través del director/a). Todas las funciones recaen sobre el órgano unipersonal del director/a, que se convierte así en un gerente del centro: aprueba la programación general, los presupuestos, la obtención de recursos adicionales… quién sabe si veremos colegios públicos patrocinados por algún banco...

    • Si la dirección es la nueva gerencia ¿elegiremos al menos quién es? Pues no, una comisión formada en más del 50% por la administración educativa, es decir, que el nuevo gerente del centro debe su puesto (y su complemento) a la administración.

    • ¿Al menos el profesorado se salva? Ni tan siquiera este colectivo. El artículo 122.bis.4 lo deja claro: el director/a del centro (la ley lo nombra siempre en masculino), puede establecer requisitos y méritos específicos para el funcionariado de carrera e interino y puede rechazar candidatos de las listas centralizadas: en román paladino contratar a sus amigos y los de aquellos que lo han colocado en su puesto, rechazando al profesorado “molesto”.

  • Respecto a la formación del alumnado, éste es el más perjudicado:

    • Pasarán entre 4 y 6 reválidas, 3 de las cuales determinarán su futuro. Pruebas en 3º y 6º de primaria, 2º ESO (PISA), 4º ESO (se juegan el título de ESO en esta prueba), 2º Bachillerato (aquí también se juegan el título de Bachiller) y las pruebas que cada universidad determine. Se trata de un control ideológico claro: quien no acepta las normas y la verdad, no prospera. Evidentemente no se va a combatir con esto el fracaso escolar, sino a profundizar en él, dejando fuera del sistema educativo a las hijas e hijos de los trabajadores, que disponen de menos recursos para dedicarles a los suyos.

    • Se eliminan todas aquellas materias en las que se fomentan el espíritu crítico y aquellas que no son rentables económicamente: plástica y música pasan a ser optativas (el alumnado puede acabar la ESO sin cursarlas), ética de 4º ESO se elimina, historia de la filosofía pasa a ser optativa, como latín e historia para la especialidad de ciencias... Eso sí, la religión sigue siendo de oferta obligatoria y sin posibilidad de elección, es decir, no la podemos cambiar por plástica ni por música ni por cualquier otra, sino solo por “Valores culturales o sociales”: ¿se supone que los que eligen cursar religión ya los tienen?

    • La programación por competencias (aunque anterior a la LOMCE) acaba por formar piezas de la maquinaria capitalista, no personas con capacidad crítica. Se introducen aprendizajes ligados a las necesidades económicas y empresariales: ¿qué futuro les espera a estos estudiantes? Depender de unos sectores económicos para los que han sido formados mientras existan o instalarse en el nuevo “sistema operativo” cuando éstos dejen de existir. Esto es a lo que el capitalismo llama formación durante toda la vida.

Respecto a la privatización puramente económica se buscan nuevos métodos, ya que los antiguos se van agotando, llegando a límites insospechados hasta ahora. Llegado a este punto solo la ironía permite mantener la cordura:

  • Los centros concertados suelen estar a las afueras de la ciudad, es muy difícil construirlos en el centro, debido al precio del terreno y a la dificultad de encontrar una extensión grande: solución ? les regalamos el terreno que estaba destinado a centros educativos públicos (dotacional educativo). Con un disfraz de cesión (a 75 años, ninguna de nosotras veremos volver ese terreno a propiedad estatal) y un nombre agradable: por ejemplo centros de iniciativa social (CIS) en el País Valenciano. Social por la sociedad, una SA o una SL, que nos está muy agradecida por regalarle un terreno que antes expropiaron a los dueños de los solares vecinos para un colegio o instituto público.

  • Durante años la administración pública, haciendo dejación de sus funciones, no ha mantenido los centros educativos públicos en condiciones, ni cuando el PIB iba viento en popa ni ahora, por supuesto: solución ? cedo el centro ya construido con dinero público a una empresa, que realizará las actuaciones necesarias por unos … 75 años, para que amortice su “inversión”. Se puede llegar al extremo concediendo esta cesión en centros recién construidos: véase el colegio del Álamo, Madrid (2 millones de euros de inversión pública regalada a la privada).

  • En lugar de que los conciertos públicos se renueven cada 4 años, lo vamos a hacer cada 6, así será menos papeleo, puesto que lo van a renovar de todas formas.

  • Para colmo de desmanes el Estado ya no tiene que garantizar la “existencia de plazas públicas suficientes” (LOE), sino solo la “existencia de plazas suficientes” (LOMCE). Así las plazas de los colegios privados nos sirven como excusa para no construir más colegios públicos.

Se estrecha la brecha argumental que tiene el capitalismo respecto a los servicios públicos y nos permite abrir debate donde antes era más difícil. La privatización aumenta a pasos de gigante y la represión que el Estado emplea contra los que se oponen a ella nos permite transmitir nuestro mensaje con mayor claridad: solo en el socialismo es posible una educación integral de las personas como personas, no como piezas de una maquinaria de un sistema de producción opresor. ¡Luchemos por él y aunemos esfuerzos en torno a su construcción!

Felip Vicedo