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Ya conocemos la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Navarra  por el llamado caso de “la manada” ante el recurso interpuesto por la fiscalía y la acusación particular, tras una de las sentencias más machista, injusta y patriarcal que se ha dictado en los últimos tiempos en el territorio español.

Nuevamente la justicia burguesa ante los innegables hechos, y decimos innegables porque fueron grabados por los propios agresores y se dan por ciertos en la sentencia, se muestra incapaz de dictar una sentencia justa y ejemplar, y mantiene la condena a 9 años de prisión,  reiterando así, que lo que sucedió en la madrugada del 7 de julio en Pamplona se trató de un abuso sexual y no de una violación, que es lo que realmente sucedió, una agresión con violencia e intimidación.

La única diferencia entre esta sentencia y la anterior  es que este Tribunal Superior, para salvar las formas, ante la presión social atiende el recurso de la víctima y ordena a la Audiencia Provincial que dicte una nueva sentencia por un delito contra la intimidad de la mujer, “ya que fue grabada mientras la forzaban”.

¿Cómo hemos de sentirnos las mujeres ante esta nueva sentencia? Si hay una chica de 18 años que es  agredida sexualmente en un portal por cinco hombres todos mayores que ella, entre ellos un guardia civil y un militar, esa agresión es grabada y difundida por esos mismos hombres que la abandonan en el portal y le roban el móvil para que no pueda pedir ayuda, según la justicia patriarcal esto  no se considera violación al no ver en estos actos intimidación o violencia, ¿entonces qué se considera violación? ¿Qué se considera violencia, que cuando acaben contigo estés golpeada, fracturada o muerta como le ha ocurrido a miles de mujeres?

Nuevamente queda retratada la descomposición del sistema judicial que se pone del lado de los agresores y abandona a las mujeres objeto de violencia sexual a su suerte, el Tribunal Superior de Justicia de Navarra, tal como hizo la sala anterior envía un peligroso mensaje a la sociedad, a los hombres les dice que es barato agredir y a las mujeres que no están seguras y que para que las crean deben en poner en riesgo su vida. Es de suponer que si no hubiera existido la tremenda indignación social y la respuesta masiva en la calle hubiera sido posible una reducción de la condena.

Se condena social y judicialmente a todas las mujeres objeto de delitos sexuales y, en general, de las violencias que se ejercen hacia las mujeres en nuestra sociedad, con este tipo de sentencias u otras relativas a la violencia de género, la justicia muestra su machismo y como parte del entramado institucional burgués al servicio del capitalismo es un ejemplo del alto grado de opresión patriarcal que se ejerce también desde las instituciones.

La mal denominada “manada”,  que es más bien una jauría, es una de las tantas que hay en esta sociedad, lo que ha diferenciado este caso de los otros miles de agresiones de todo tipo que sufren las mujeres cotidianamente, es que la indignación y la rabia de las mujeres ha salido a la calle, de forma organizada y con fuerza ha gritado: “Hermana, yo sí te creo. No estás sola. Aquí está tu manada”. Reivindicando la Manada como lo que es, un grupo de personas que crean confianza, se protegen y se cuidan para la seguridad, la alegría y la libertad de todas, mandando así un mensaje de apoyo a las víctimas de violencia, pero también un mensaje a los agresores y a toda la sociedad, les decimos: hemos perdido el miedo, no habrá más silencio, se acabó la impunidad, lo afrontaremos y combatiremos  juntas, y por el camino construiremos nuevas formas de organizarnos, pensarnos, sentirnos y nos reconstruiremos en lo que queremos ser y no en lo que el sistema quiere que seamos.

Hay que aumentar la organización y lucha de las mujeres y los hombres  en contra de las desigualdades, contra todo tipo de abuso, violencia, explotación y opresión, hay que salir a la calle a reivindicar, a gritar por lo que nos importa, a luchar por nosotras mismas para que este mundo cambie, para que sea mejor para todas las personas que vivimos en él. El PCPE asume este compromiso de lucha contra el capitalismo y el patriarcado.

Tatiana Delgado