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Todavía no hemos salido de una enorme crisis que ha dejado a la clase obrera muy tocada, con altos indices de paro, salarios mermados y unas organizaciones sindicales con el miedo en el cuerpo, lo que ha frenado en alguna ocasión afrontar con lucha organizada el saqueo a los derechos que hemos vivido desde el 2010, y ya nos piden más. Además de derechos, parece que hayamos perdido la memoria, y seamos como los peces que vuelven a morder el anzuelo porque no recuerdan lo sucedido tres segundos atrás, en nuestro caso la responsabilidad no la echaremos al cambio climático sino a la desinformación provocada que vivimos.

¿De qué otra manera se explica que se le pueda hacer caso a lo que nos diga Goldman Sachs o el FMI? ¿Es que ya no recordamos quienes son?

El Fondo Monetario Internacional fue dirigido desde el 2004 al 2007 por Rodrigo Rato condenado por apropiación indebida continuada en el caso de las tarjetas black y con causas pendientes por enriquecimiento ilícito en sus múltiples negocios, además de estar presente en la Gurtel y en la ruinosa salida a bolsa de Bankia. Desde noviembre de 2007 a mayo de 2011 el FMI fue dirigido por Dominique Strauss-Kahn, condenado por la violación de una camarera de hotel en Nueva York, implicado en una red de prostitución, perseguido por la Fiscalía de París por fraude, hoy sigue asesorando a países gracias a su influencia y contactos internacionales. Y desde el mes de julio de 2011 lo dirige la Francesa Christine Lagarde, conocida por frases tan celebres como “los ancianos viven demasiado, y eso es un riesgo para la economía, tenemos que hacer algo ya”. Cierto que no dijo que deberían morirse para evitar un gasto innecesario y aliviar la economía al país, como dijo el Ministro Japones de finanzas con sus 76 años.

Los otros que nos aconsejan mano dura son los de Goldman Sachs, esos que recibieron 10.000 millones de dólares de la reserva federal de Estados Unidos para salvarlos ante el fraude en las hipotecas subprime. Goldman Sachs estuvo involucrado en el origen de la crisis griega, ayudó a esconder el déficit de las cuentas del gobierno conservador. Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, fue vicepresidente para Europa de Goldman Sachs. La OCDE (Organizacion para la Cooperación y el Desarrollo Económico), creada por los países ricos para ser más ricos a costa de los pobres, se une al coro de exigir mano dura.

Estos Organismos internacionales creados desde el Capitalismo para salvar al Capitalismo, no dudan en exigir a los gobiernos más reformas, pero no para que las personas superen su crisis, sino para acelerar el incremento de la riqueza de quienes nos gobiernan. Así el FMI le pide al gobierno de Pedro Sánchez que avance con nuevas reformas estructurales del mercado de trabajo. Mientras, la OCDE a principios de julio decía que las indemnizaciones por despido son particularmente generosas en España e instaba a abaratarlas, justo lo mismo que Golmand Sachs reclamó en abril, cuando aún estaba Mariano Rajoy en el Gobierno. El banco estadounidense aseguró que España tiene margen para reducir en un 80% los costes de despido.

¿Y qué hace el gobierno socialista apoyado por todo el arco parlamentario a excepción de Ciudadanos y el PP que luchan por ver quién es más extrema derecha? Pues prometer, prometer, como Adolfo Suárez, hasta llegar a gobernar. Que si cuando gobiernen lo primero será retirar las reformas laborales, ahora nos cuentan que no es el momento. Prometen retirar la ley mordaza y es gobernar y quedarse callado, y así, queriendo contentar a todos sin contentar a nadie, y usando la memoria de pez, nos demuestra que si algún día a alguien le pareció un pez bonito, las y los comunistas, que leemos historia, siempre supimos que era un pez bobo.

Vicente Alcaraz