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Cuando José Mª Aznar era presidente del Gobierno, yo leí en un folleto de los que se distribuían en papel impreso (entonces no se utilizaban las redes sociales de comunicación como ahora), que éste gobernaba a España como un muñeco mecánico movido por los hilos del poder oligárquico imperial.

Eso me hizo pensar en lo que le dijo al Papa polaco Wojtyla (Pablo II) cuando éste vino a España y expresó su admiración al “milagro español” –se refería al desenvolvimiento económico-, y Aznar le contestó: el milagro español soy yo; también viéndolo con los pies a lo yanqui encima de la mesa conversando con el presidente Bush y contestando a los periodistas con acento tejano-mexicano, o en la boda de su hija asistido por una caterva de dignatarios extranjeros de su pelaje, de España y de la cúpula de la trama Gürtel. Pero lo más sonado fue lo de la foto del “trio de las Azores” arropada por Bush, Blair y Aznar, que sirvió para dar comienzo al genocidio de Irak. Blair, años más tarde, reconoció su error. Aznar no, y siguió con su mentira –dice éste- por el bien de España y de nuestra civilización. Menos mal que eso le costó la pérdida de las elecciones al PP.

Este personaje no solamente es un ególatra incorregible –esa es mi percepción-. Cuando salió del Gobierno montó la Fundación para el Análisis de los Estudios Sociales (FAES), una plataforma con dinero público para promocionarse el mismo y para controlar al PP de Mariano Rajoy, al que había aupado él mismo. Imitando al anterior jefe de Gobierno socialista y una vez aparcadas las diferencias, como dos socios, impartieron el negocio de las empresas del IBEX-35 y se pusieron las botas con las puertas giratorias, ellos y sus colegas, que no son pocos; hicieron historia de la antropología canallesca.

Este personaje se define como el defensor de la patria España y de los valores más conservadores de la iconografía cristiana, que para muchos y muchas de esta creencia están en desuso. De manera que para intentar leer su pensamiento no podemos entenderlo como en base a la teología moderna romana, sino en clave de teosofismo imbricado en el “Rosicrucianismo” desarrollado por los teosofistas del siglo XIX, de memoria ya encontrada en siglos anteriores. Si miramos bien, podría ser así: En el Rosicrucianismo encontramos distintas sectas y Órdenes eclécticas inspiradas en religiones como el cristianismo, el budismo, el hinduismo… (George W. Bush pertenece a una de estas), cuyas referencias, algunas, las tenemos en Ordenes como “Rosa Cruz Esotérica”; “Orden de los Templarios Orientales”; “Guerrilleros de Cristo Rey”; ”Hermanos de la Cruz de Oro”; “Orden Golden Dawn”. Y todas estas organizaciones misteriosas, y las que aquí no se mencionan, de carácter pseudorreligiosas, encabezadas por un jefe que lleva el nombre de “Imperator”. ¿Acaso no es así como ufanamente se erige el individuo al que se le dedica este relato, como un ser supremo ungido de dignidad deidad?. “Yo os digo”, suele decirles con solemnidad evangélica a sus seguidores del PP; que a los demás nos provoca una sonora carcajada homérica.

Y con esa solemnidad, tan ridículamente aznariana, ahora mantiene su tesis de que el 20 de septiembre de 2017 en Catalunya se engendró un golpe de Estado que a día de hoy sigue activado, cuando fue la policía española la que entró repentinamente en la Consellería d’Economía y en la sede de la CUP practicando detenciones. Que lo único que consiguió fueron manifestaciones pacíficas solidarias masivas, y el grito unánime de la población “votarem” por el derecho a la autodeterminación, que el 1-O cuajó mayoritariamente en el referéndum de unilateralidad con resultado de República Catalana, refrendada en las elecciones impuestas por el Gobierno central el 21 de diciembre. Catalunya lo que sufrió fue la violencia que se saldó con alrededor de 1000 heridos por el dislate excepcional del 155, y la abolición forzosa del Govern y la Generalitat, con sus máximos dirigentes en el exilio y en la cárcel.

Señores y señoras de la caverna intolerante, con el populismo fascista de Vds y de los/as que os siguen, Catalunya no ha dado un golpe de Estado, pero con vuestra irracionalidad, sí que ayudáis al sentimiento independentista y cada vez más se irá agrandando. Cada vez más se irá desarrollando. En nombre de mis amigos republicanos catalanes, os doy las gracias. Mis aspiraciones son la conquista de un Estado Republicano-Socialista, de carácter Confederal.

Miguel Guerrero Sánchez

Barcelona, 11 de Julio de 2018.


Publicado en einesdigital.wordpress.com