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En estas últimas semanas hemos asistido en los medios de comunicación occidentales al bombardeo mediático del programa musical de Eurovisión, para justificar la hegemonía del sionismo de Israel.

No es raro el día en el que nos empachan con propaganda anticomunista en dichos canales televisivos, en los que se vuelve a tratar al mundo de la URSS y los Países del Este como una especie de “Cárceles” en las que se prohibía la música... Tuvo que venir David Hasselhoff con su “fantástico coche” y sus “libertadores vigilantes de la playa” a cantar bajo el muro de Berlín la llegada de la “Democracia y Libertad” capitalista con su “Looking for freedom”. 

Aquellos tiempos en los que un renegado Villalobos hacía apostasía de su militancia en el FMLN aduciendo que a los soviéticos les gustaba poco el rock and roll. Debía ser que la Perestroika y los “Vientos de Cambio” de los Scorpions a través de la Glasnost eran demandados por los Bon Jovi cantando en Moscú el “Living on a prayer” en 1989 bajo el lema “Festival de la Paz”. 

Durante estos últimos 25 años se ha seguido creando un lodazal por parte de la propaganda burguesa de la UE, OTAN y EE.UU para seguir desacreditando la verdadera historia musical de los Países del CAME y el Tratado de Varsovia. 

En 1984, el periodista soviético Eduard Rozental en su obra: “Mickey Mouse y la Gran Política” explicaba con determinación cómo los aparatos de inteligencia y propaganda occidentales arremetían contra la cultura socialista realizando verdaderas obras y esperpentos de la Contracultura para manipular a las masas. En ese mismo estudio recordaba cómo el camarada Mikis Theodorakis defendía a un joven al que le gustaba el rock, para que las generaciones anteriores comprendiesen la importancia de la cultura musical a futuro, recordando cómo él conjugó la tradición con la innovación para su obra creativa. 

Muchos desmemoriados han olvidado que en 1973 se celebró el X Festival de Juventud y Estudiantes en la RDA donde poco después se acogió a los camaradas chilenos exiliados como Gladys Marín. Allí cantaron los Inti Illimani, Isabel Parra, etc, etc... Unos pocos años antes, en ese mismo país se había creado el Oktoberklub donde sus canciones de corte reivindicativo fueron precisamente muy importantes para la solidaridad con el pueblo trabajador chileno.

El carácter internacionalista de los Países del Este hizo crear un Festival Internacional de la canción en la Polonia socialista como era el Sopot desde 1961, también conocido como Intervision entre los años 1977 y 1980, donde incluso llegaron actuar los suecos ABBA. 

Precisamente en el libro “Conversaciones con Margot Honecker” de Luis Corvalán queda bien reflejada la importancia de la cultura socialista, universal, pública y gratuita.

En la RDA, aparece un Festival de Rock conocido como Ostrock, donde fueron muy famosos grupos como los Puhdys, Karat o City. Por aquellos mismos años aparecieron los Omega en la Hungría socialista. Al mismo tiempo surge en Rumanía Iris.

Muy cerca de la avenida Julián Grimau, también aparece Aurora Lacasa, o el que se conoció como el “Elvis Rojo”, Dean Reed, que llegó a cantar el “venceremos” en muchos encuentros y en canales tan importantes como el Piervy Kanal de la Televisión Central Soviética de la URSS. Por aquella época Víctor Manuel graba su disco “Spanien” donde aparecía su famosa canción: “Veremos a Dolores...”

A pesar de los intentos de desacreditar la cultura musical de los Países del Este, y hacer una descripción de aquellas ciudades como de campos de concentración, debemos recordar precisamente que por la URSS pasaron cantantes de todos los países del mundo como Yves Montand, Boney M, o incluso la realización de un vídeo de los famosos Albano y Romina donde su conocida canción de “Felicidad” era rodada en los canales de Leningrado. 

Son los años en los que nuestro camarada Antonio Gades presentó la gira de “Carmen” en el Palacio de Congresos de Moscú. Incluso Paco de Lucía tenía un gran club de admiradores en la Unión Soviética. Por no olvidar el XII Festival de la Juventud en 1985 donde participó el propio Ramoncín, que a su vez había estado un año antes en la Nicaragua del FSLN.

Por ir finalizando, no debemos olvidar que la cultura musical de aquellos tiempos sigue presente en esas tierras en grupos como Silenzium, donde tres jóvenes violinistas siguen reivindicando la cultura socialista soviética en “The battle goes on”. Incluso Oleg Gazmanov, a pesar de su influjo panruso, sigue cantando con una esencia del pasado nostálgico del País de los Soviets, en su “Yo nací en la URSS”; así como los Lube y su famoso “Kombat”.

Mismos fenómenos que se repiten en la antigua Yugoslavia con grupos como los Rock Partyzani como su famoso “Yugo”.

Por mucho que intenten desde los Países Bálticos ocultar su Historia con cadenas humanas, el enorme escenario de Tallin fue de fabricación soviética así como su Festival Internacional, donde su esencia era el amor a la Cultura Socialista frente a la Barbarie actual del postmodernismo, de borrón y cuenta nueva.

Ángel Comonte.