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Cada vez más personas pertenecientes a las capas populares, recurren al alquiler de vivienda para procurarse un hogar.

Desde el año 2007, se han producido 745.000 ejecuciones hipotecarias en España, que han derivado en unos 510.000 desahucios.

Gran parte de las instituciones públicas y privadas, incluyendo a los monopolios financieros, engañaron a la clase obrera haciéndoles creer que la situación económica (de carácter muy coyuntural), no se acabaría nunca y que el capitalismo era sinónimo de bonanza económica. A veces tenemos una corta memoria y no somos capaces de recordar, que fue necesario luchar para conseguir cada una de las migajas del pastel que nos comemos cada día, cada uno de los derechos conquistados. La falta de mano de obra en determinados sectores, como el de la construcción, obró el milagro, y muchos trabajadores y trabajadoras, aun sin cualificación, según los estándares del mercado laboral del capital, vieron incrementados sus salarios.

La hipocresía de la oligarquía con respecto a la mano de obra inmigrante, facilitando su incorporación masiva para incrementar el ejército de reserva, y control el precio de la mano de obra, no tiene calificativo, porque una vez utilizada para dichos fines, es abandonada, despreciada y vuelta a utilizar como cabeza de turco de los males de la nueva España, de la nueva Europa o del nuevo mundo.

Bajo el eslogan de “la banca siempre gana”, las entidades financieras rescatadas con dinero público, se quedaron con las propiedades de la clase obrera y con el dinero que estos pagaron para obtenerlas. Todavía me sonrojo cuando escucho aquello de que la dación en pago es la solución. No sé en quién pensarán quienes afirman eso, pero muchos de los que fueron desahuciados y expulsados de la propiedad de su vivienda, hoy lo son también de la de sus nuevos propietarios.

El caso es que la nueva situación es más precaria que antes y los salarios más bajos, lo que no permite la compra de vivienda. El cumplimiento de las condiciones impuestas por la banca para la concesión hipotecaria son imposibles para la mayoría social. Sólo se conceden porcentajes sobre el valor de compra, obligando a tener grandes cantidades de dinero ahorrados, cosa complicada, después de las penurias sufridas. Además, las garantías adicionales exigidas (avales, pignoraciones, estabilidad laboral...) confrontan con una realidad que se impone cruda y llana. No existe estabilidad y no existen salarios dignos.

La alternativa, como no queda otra, ha sido el alquiler, en el mejor de los casos. Esto ha hecho que por la simple ley capitalista de la oferta y la demanda, se incrementen los precios. El aumento del turismo en España, patrocinado por la injerencia internacional desestabilizadora en zonas competidoras del sector, ha conseguido que las visitas sean de récord, y que el alquiler de muchas viviendas se destinen a fines turísticos, ayudando al aumento de los precios. Estos, durante 2017 han tenido un incremento medio en España del 18,4%

¿Quién no escuchó alguna vez aquello de que los europeos no tienen casas propias?¿Eso de que somos los únicos que no alquilamos?

Entiendo que lo correcto hubiera sido decir que en Europa no hay clase obrera propietaria de vivienda, pero… entonces, ¿de quien son?. Pues... enhorabuena, ya somos europeos. España ha cambiado. Ya no está entre los diez primeros países de la UE con más vivienda en propiedad.

Visto que socialmente le vamos perdiendo el apego a la propiedad, aunque sea a golpe de desahucios, continuemos avanzando sobre ese concepto y privemos de la misma a los propietarios de los grandes medios de producción y especuladores. Quizá esto mejore la sociedad y el acceso a la vivienda.

Kike