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La derecha Andaluza, tras una intensa campaña apoyada en la desinformación de amplios sectores populares y de la misma clase obrera,   ha conseguido que el impuesto sobre sucesiones, en Andalucía, tenga una reducción de la base imponible de hasta un millón de euros calculada sobre el valor neto de la adquisición individual de cada causahabiente en grado I y II de parentesco. Sin entrar en una exposición detallada de la normativa que regula este impuesto, sí  es preciso señalar varios aspectos de esta norma para demostrar que esa campaña y aquellas que se emprenden para suprimir este impuesto o el IBI, por ejemplo, solo benefician a una determinada clase social que no es precisamente la clase obrera, ni siquiera a amplios sectores populares.

Por un lado, la Ley  del Impuesto sobre Sucesiones establece una mejora de la reducción de la base imponible por la adquisición mortis causa de la vivienda habitual para cónyuge, ascendientes o descendientes del causante, o bien por pariente colateral mayor de sesenta y cinco años que hubiese convivido con el fallecido durante los dos años anteriores al fallecimiento, y cuyos porcentajes de reducción de la base imponible van desde el 100% para inmuebles valorados hasta 123.000 euros, hasta el 95% para inmuebles valorados en más de 242.000 euros. Con este criterio, se nos hace muy difícil de creer que haya personas de clase obrera o   sectores populares que, por no poder hacer frente al pago del impuesto, hayan perdido los bienes heredados.

Por otro, se establece en la citada normativa una reducción autonómica de la base imponible para cónyuge y parientes directos de hasta un millón de euros, debiéndose liquidar por el exceso de dicha cuantía. La norma establece requisitos para que sea aplicable dicha reducción, como que afecta a aquellos  parientes que estén incluidos en los grupos de parentesco I y II (Grupo I: descendientes o adoptados menores de 21 años. Grupo II: Descendientes o adoptados, de 21 años o más, así como cónyuges, ascendientes o adoptantes).

Inmediatamente nos surge la pregunta de ¿cuántas personas    de clase obrera o de sectores populares alcanzan a reunir un patrimonio mínimo de un millón de euros? Dándose la circunstancia de que, como estas reducciones se hacen a cada heredero, si son dos o más, el patrimonio del fallecido/a podría superar esta cantidad, pues si la herencia estuviese valorada, por ejemplo en cuatro millones de euros y fueran cuatro los herederos, éstos seguirán sin tener que pagar nada por este impuesto, siempre que el patrimonio preexistente de cada unos de ellos no supere el millón de euros. También se incluyen reducciones de este tipo para herederos con una discapacidad superior al 33%.

Respecto a los demás grupos de parentesco, más alejados en afinidad, se establece una reducción de 250.000 euros, liquidando el exceso por dicha cuantía, siempre que su patrimonio preexistente no exceda de un millón de euros.

De igual forma, este impuesto establece notables reducciones por la adquisición mortis causa de empresa individual, negocio profesional y participaciones en entidades, cuyo porcentaje de reducción ha sido ampliado del 95% al 99%. Así mismo, se establecen reducciones en la adquisición, por herencia, de explotaciones agrarias, de hasta un 99%, cuando el causante haya ejercido la explotación de forma habitual, personal o directa; o si está jubilado, la actividad debe   ser ejercida por su cónyuge o descendiente, o por personas sin relación de parentesco, siempre que sean agricultores profesionales y se cumplan los requisitos que establece la Ley.

Con estas cifras y datos, estamos completamente seguros que este impuesto no afecta para nada a aquellos cónyuges, descendientes y ascendientes que pertenezcan a la clase obrera, jornaleros o a sectores populares. Tal y como están las cosas, a ver qué trabajador o trabajadora es capaz de reunir fortunas superiores al millón de euros y dejarlas en herencia.

Así que obligatoriamente nos tenemos que preguntar ¿a quiénes beneficia esta campaña que aboga por la supresión o reducción de este impuesto?

La respuesta nos viene ya dada por los datos antes expuestos. Beneficia indudablemente sobre todo a las medianas y grandes fortunas, hoy  por hoy, en manos de la burguesía y de terratenientes, pues la pequeña burguesía e incluso los sectores de la aristocracia obrera, acorralados por la voracidad del capitalista, son arruinados sistemáticamente y lanzados a las filas del proletariado, muy a su pesar por cierto.

Podría parecer que, visto los datos antedichos, a la clase obrera y demás sectores populares, les es indiferente el aumento de esas reducciones e incluso la supresión del impuesto; pues total, para lo que los obreros y obreras, jornaleros y demás, vamos a dejar en herencia cuando nos llame la parca, nos trae al pairo el susodicho impuesto o que los burgueses y terratenientes paguen más o menos cuando uno o una de ellos la palma.

Pero no es así. Si tenemos en cuenta que el destino de lo que se recauda por tal impuesto se debe   destinar, por ley, a partidas tales como sanidad, educación y políticas sociales, la cosa cambia y sí que afecta y mucho a la clase obrera y demás sectores populares; pues constituyen la parte de la población, mayoritaria, que sí tiene que ir a los centros públicos de enseñanza, a los centros públicos de sanidad y son los que necesitan de políticas sociales, pues la burguesía ya tiene sus propios centros privados de educación y sanidad, y obviamente no demanda políticas sociales. Así pues, la disminución de lo recaudado por este impuesto necesariamente supondrá, sin duda, un mayor recorte, si cabe, en esas partidas, empeorando la ya de por sí  precaria situación de la clase trabajadora.

Por ello, el PCPA-PCPE manifiesta su más absoluta repulsa ante estas medidas fiscales que benefician descaradamente  a las clases más privilegiadas y, por contra, perjudican a la clase obrera y demás sectores populares, siendo llevados a campañas contrarias a sus propios intereses de clase, donde se falsean y distorsionan los datos, ofreciendo un panorama "desolador" para las supuestas víctimas de este impuesto, que nada tiene que ver con la realidad. Y, además, vamos a ser claros, si los herederos burgueses o terratenientes se arruinan por no poder pagar el impuesto sobre una herencia de unos bienes que se han obtenido a base  de explotar y saquear a obreros y campesinos, es algo que nos trae sin cuidado.

La clase obrera debe   tomar conciencia de sus propios intereses y asumir la defensa de los mismos, pero no luchar por intereses ajenos y que además le perjudican, porque eso es luchar bajo pabellón ajeno.

¡¡¡ QUE TODO EL PESO DEL FISCO RECAIGA SOBRE LAS  GRANDES FORTUNAS!!!

¡¡¡ POR LA DEFENSA DE LOS INTERESES DE LA CLASE OBRERA Y DEMÁS SECTORES POPULARES!!!

PCPA