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La mujer es un término abstracto. Hablar de cómo afectan a las mujeres el cambio climático, los problemas ambientales, etc, es de una imprecisión muy grande. Primero debemos decir a qué mujeres para romper la abstracción. No es lo mismo una mujer que pertenezca a la burguesía como otra que pertenezca al campesinado o a la clase obrera. Lo mismo le pasa a los hombres (otro concepto abstracto).

En el capitalismo a las mujeres de las clases populares se les relegó a las tareas de la reproducción de la clase obrera: parir, limpiar, cocinar, cuidado de niños y ancianos. Y la burguesía se encargó, tras un largo proceso de siglos, de que este trabajo pareciera natural y no tener que pagarlo. Es decir, que al aparentar que la mujer estaba hecha para esas tareas de manera natural, no tenía que ser pagado, como el aire y el agua. Este proceso fue diferente para las mujeres de las clases populares en los países europeos y en las colonias. En las colonias, dependía de si era esclava, etc. Mientras que en los EEUU y en Europa, las mujeres se convertían en amas de casa, en las colonias eran salvajes a las que había que civilizar y su función consistía en parir.

Una vez aclarado esto, ¿cómo puede afectar el cambio climático a las mujeres trabajadoras y campesinas? Para esto nos debemos centrar en los países tercermundistas.

Hoy en día alrededor del 70% de la población mundial vive bajo el umbral de la pobreza, siendo las mujeres un porcentaje amplio. Los habitantes de las regiones pobres son los más vulnerables ante cualquier problema, por tanto las mujeres de las clases populares serán las más castigadas ante problemas ambientales como el cambio climático.

El cambio climático está detrás de muchas catástrofes, por ejemplo, grandes hambrunas en el Sahel y el África meridional, o, como el economista Thomas Friedman asegura, la guerra de Siria tiene profundas raíces climáticas y ambientales (además del imperialismo, añadiría yo). Estas catástrofes, debidas al calentamiento global, están produciendo migraciones, y se considera ya la primera causa de migraciones en el mundo. En 2011 supuso más de 40 millones de personas desplazadas. ACNUR calcula que en los próximos 50 años habrá cerca de 1000 millones de personas que se verán obligadas a migrar debido al cambio climático. Por este motivo la ONU creó el concepto de refugiados climáticos. Según los verdes europeos en 2017 las mujeres representaban 20 de los 26 millones de refugiados climáticos.

En África, Asia y América Latina el cambio climático tiene un impacto directo sobre las mujeres trabajadoras y campesinas, al igual que sobre niños y ancianos. Este impacto es y será más notable en las zonas rurales agrícolas y costeras pudiendo afectar a millones de personas. Es en estas regiones donde tiene un efecto considerable sobre las mujeres, ya que son las mujeres campesinas las que también tienen un papel decisivo en la producción agrícola. Las campesinas, en la mayoría de los países del Tercer Mundo, son las encargadas de producir hasta el 80% de la comida. Estando la producción agrícola ligada a la agricultura de subsistencia familiar. En el caso de África, donde algunas zonas están siendo más desérticas y hostiles, son las campesinas quienes se encargan, ya no solo de cuidar a niños y ancianos, sino de cultivar las tierras, ir a buscar agua y combustible, pero los pozos cada vez se encuentran más lejos, a veces tiene que caminar kilómetros porque se secan al estar estas regiones muy afectadas por el cambio climático.

Manuel Varo