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KALIDA JARRAR, DIRIGENTE DE LA LUCHA DEL PUEBLO PALESTINO

Khalida Jarrar, de 54 años, es una importante dirigente del Frente Popular para la Liberación de Palestina y se la considera unas de las principales líderes del FPLP desde la detención y posterior condena de su Secretario General, Ahmad Saadat, en 2006.

Además es una reconocida abogada, feminista y activista por la liberación de los presos políticos palestinas. Desde 2006 es miembro del Parlamento Palestino (Consejo Legislativo Palestino, CLP), Presidenta de su Comité de Prisioneros y Vicepresidenta de la Junta Directiva de Addameer, Asociación de defensa de los Derechos Humanos y de Apoyo a los Presos.

LA REPRESIÓN ISRAELÍ CONTRA KHALIDA

Debido a su militancia en el FPLP y a su protagonismo en el movimiento de solidaridad con los presos y de denuncia de la brutal represión israelí, Khalida Jarrar ha sufrido repetidos ataques por parte de las fuerzas de ocupación israelíes.

En agosto de 2014, Israel intentó deportarla durante un periodo mínimo de 6 meses desde su casa de Ramallah a Jericó, a pesar de que Ramallah está reconocida por la ONU como parte del estado palestino. Su crimen era su militancia por los derechos de los presos políticos palestinos, cuestión que para el estado israelí supone una “incitación al terrorismo”. Khalida recurrió judicialmente dicha orden de expulsión y logró que esa deportación se redujera a un mes, condena que no tuvo que cumplir al haber transcurrido ya ese plazo desde la emisión de la orden.

Meses después de ese fracaso al intentar expulsarla de Ramallah, en Abril de 2015 decenas de soldados israelíes irrumpieron en la casa de Khalida y la detuvieron, acusándola de nuevo de“incitación al terrorismo”. Hay que recordar que el estado sionista de Israel tiene catalogado como organización terrorista al FPLP, un partido político con décadas de existencia y con representantes en el parlamento palestino y muchos ayuntamientos.

La campaña internacional por la liberación de Khalida sumó numerosos apoyos pero, aun así, su detención por parte de tribunales militares israelíes, sin ninguna condena de por medio, duró diez meses, hasta junio de 2016. Los únicos testigos contra Khalida que fue capaz de presentar la acusación militar israelí eran tres palestinos, dos de ellos detenidos expresamente para forzar su testimonio, que se retractaron de todas las acusaciones y que denunciaron torturas, coacciones y amenazas a sus familias para obligarles a declarar contra Khalida.

LAS DETENCIONES ADMINISTRATIVAS, UNA PRÁCTICA TERRORISTA

La detención de Khalida tuvo lugar bajo la figura de “detención administrativa”, una figura que tiene su origen en las leyes coloniales británicas, y que supone el encarcelamiento de militantes palestinos sin cargos ni juicio y sobre la base de pruebas secretas por períodos de hasta seis meses, renovables indefinidamente por los tribunales militares israelíes. 

Por supuesto, tal uso de Israel de la detención administrativa viola el derecho internacional, ya que ese tipo de prácticas solo se permite en circunstancias individuales excepcionalmente claras y por "razones imperiosas de seguridad". Sin embargo, Israel usa la detención administrativa de forma habitual, como una forma de terrorismo, castigo colectivo y detención masiva de palestinos cuando no tiene pruebas concretas contra aquellos militantes a los que quiere represaliar o acallar. Algunos palestinos han estado encarcelados durante años bajo detención administrativa. Ello convierte este tipo de “detenciones administrativas” en la práctica en puros secuestros como método para aterrorizar y tratar de debilitar la resistencia palestina.

SECUESTRADA DE NUEVO EN JULIO DE 2017 POR LAS FUERZAS DE OCUPACIÓN ISRAELÍES

Apenas un año después de su liberación, el 2 de julio de 2017, las fuerzas de ocupación israelíes volvieron a irrumpir en el hogar de Khalida, deteniéndola junto a otras diez personas palestinas entre las que se encontraba Khitam Saafin, también miembro del Parlamento Palestina y Presidenta de la Unión de Comités de Mujeres Palestinas. Saafin fue condenada a tres meses de detención administrativa sin cargos ni juicio. El 27 de diciembre de 2017, un tribunal militar israelí prolongó la detención de Khalida por otros seis meses, sin que haya ninguna condena y sin que se le impute ningún hecho concreto, sólo bajo acusaciones de carácter totalmente político,

LA REPRESIÓN CONTRA EL PUEBLO PALESTINO

La represión, encarcelamiento, tortura y amenaza contra los militantes palestinos es una práctica constante en los 70 años de ocupación y uno de los pilares de la política de israelí para combatir a la resistencia palestina.

Los casos de Khalida Jarrar, Khitam Safir o Ahmad Saadat son sólo los ejemplos más célebres de una situación que afecta a miles de palestinos. Según las organizaciones de solidaridad, hay más de 6.500 presos palestinos en las cárceles israelíes, muchos de ellos condenados sin pruebas y viviendo en condiciones durísimas. En abril de 2017 más de 1.500 presos palestinos iniciaron una huelga de hambre, reivindicando demandas tan simples como poder tener visitas de sus familias cada dos meses o que dichas visitas durasen 60 minutos en lugar de 45. Tras 41 días en huelga de hambre, finalmente el estado sionista de Israel se vio obligado a negociar con los presos y a acceder a parte de sus demandas.

FRENTE A LA GUERRA Y EL SAQUEO: SOLIDARIDAD CON PALESTINA, POR EL FRENTE MUNDIAL ANTI-IMPERIALISTA

Desde el PCPE nos solidarizamos con Khalida Jarrar, Khitam Saafin y Ahmad Saadar, así como con los miles de presos políticos palestinos, y exigimos su liberación inmediata. La estrategia de Israel, apoyada por Estados Unidos, no sólo continúa con la política de aniquilación del pueblo palestino iniciada en 1948, sino que supone un grave riesgo para toda la región de Oriente Medio y para toda la humanidad. La destrucción de Irak, el intento de la destrucción de Siria, la permanente agresión al pueblo palestino, la tensión con Turquía, las permanentes amenazas a Irán, la devastación de Yemen, el apoyo al integrismo desde Arabia Saudí y Qatar (con el beneplácito estadounidense) son los ejemplos más evidentes de una política de dominación de toda la región a cualquier coste y sin ningún escrúpulo, destruyendo países, fomentando el integrismo islámico para desestabilizar la región y justificar la ocupación de territorios, forzando el exilio de millones de refugiados.

La solidaridad internacionalista es imprescindible, pero ya no es suficiente. Es urgente y necesario que, retomando el llamamiento del Manifiesto Comunista a que los proletarios y proletarias del mundo nos unamos, todas las fuerzas revolucionarias, obreras y populares comiencen a trabajar en la creación de un Frente Antiimperialista, a nivel mundial y a nivel estatal, para combatir al Imperialismo en todas sus manifestaciones: desde la guerra permanente en la que estamos involucrados (aunque los medios de comunicación intenten camuflar esa realidad) y la pertenencia a estructuras criminales como la OTAN, hasta las expresiones políticas y económicas del Imperialismo, como la Unión Europea, el crecimiento del fascismo en Europa o América Latina, o los Tratados de Libre Comercio, que profundizan en el carácter reaccionario del Imperialismo, saquean las riquezas de todo el mundo y agravan la explotación de la clase obrera y la privatización.

Eloy