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Un año después de la masiva manifestación por el derecho a decidir, la Diada ha vuelto a albergar una nueva e impresionante movilización popular. Esta vez en forma de cadena humana, uniendo más de 400 km de norte a sur del territorio catalán.

Un año después, la movilización no es por el derecho a decidir, es por la independencia. Todos los engranajes en manos de la burguesía nacional catalana han estado al servicio de esta idea. Hoy en Catalunya la cuestión nacional, la cuestión de la independencia de CDC y ERC, la cuestión de la confederación de UDC, el federalismo del PSC o la recentralización del PP, ocupan todo el discurso político.

No cabe lugar, y si lo hace es de forma marginal, para la pobreza galopante amplias capas de la clase obrera, de amplias capas populares, los crecientes conflictos laborales, el desmantelamiento de la sanidad y la educación pública, hasta la malnutrición infantil, son algo marginal en el discurso político, invisible o accesorio e instrumental en el conflicto entre la burguesía catalana y la central.

En Catalunya el debate sobre la malnutrición infantil o sobre el aumento de las tasa universitarias, es si es culpa de ‘Madrid’ o del independentismo sobrevenido de Mas. Hasta si se quiere ser alternativo y anticapitalista se debe elegir entre la monja independentista anticapitalista o la izquierda que niega la cuestión nacional catalana. Hoy la política catalana funciona en código binario.

El PCPC como partido de la clase obrera catalana no está dispuesto a jugar a ser español o catalán. Esta posición de principios es fundamental para no caer de bruces en la estrategia de la burguesía, ya sea catalana o española. Ninguna burguesía tiene nada que ofrecer a la clase obrera catalana más allá que explotación y miseria, y esto que para los comunistas es algo evidente, parece que no lo es tanto para la inmensa mayoría de las organizaciones que se reivindican contrarias al capitalismo.

Los y las comunistas solo podemos ofrecer la liberación de la clase obrera, nuestra lucha es por la conquista del socialismo en Catalunya, y es en el marco del socialismo en el que las aspiraciones nacionales de la clase obrera catalana serán atendidas, no las aspiraciones de la burguesía catalana.

Nuestra posición independiente y clasista no implica que los comunistas estemos al margen del debate nacional, al contrario, debemos estar allí presentes, y con nuestras limitadas fuerzas e influencia romper el debate Catalunya-España y situar en las masas la cuestión capital-trabajo en Catalunya, en el Estado y en la UE; presentando nuestra propuesta de República Socialista de carácter confederal, y como nuestra defensa del derecho a la autodeterminación, incluida la independencia, no está disociada de la lucha suprema y fundamental por la emancipación de la clase obrera y la construcción del socialismo-comunismo. De la capacidad que tengamos para articular esta propuesta y llevarla a las masas, los y las comunistas podremos romper el discurso burgués Catalunya-España y los discursos pequeñoburgueses e idealistas que intentan igualar la contradicción entre trabajo y capital de las contradicciones nacionales en un estado burgués.

Para esta tarea, en el marco del debate congresual en Catalunya, el PCPC ya se ha marcado la próxima celebración de una Conferencia que desarrolle la propuesta del comunismo catalán.

Los y las comunistas tenemos grandes retos y ningún aliado. Mantenemos una posición solitaria y compleja, pero lejos de arrugarnos, los retos que tenemos por delante nos hacen crecer y nos fortalecen. Hoy más que nunca en Catalunya se debe alzar la bandera de la clase obrera y reclamarlo todo para ella, ni conciliamos ni pactamos.

Ferrán Nieto