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Estado, Nación y Nacionalismo:

A lo largo de la historia de la humanidad, los modelos de sociedades basados principalmente en la propiedad privada de los medios de producción siempre han generado dos o mas clases sociales antagónicas. Independientemente de las distintas clases o estamentos antagónicos producidos por los distinto modelos mencionados, se distinguen con nitidez dos categorías de clases o estamentos sociales,  la categoría de los poseedores, propietarios de los medios de producción y la categoría de los que no son poseedores, no son propietarios de los medios de producción.

Por estos motivos los hechos sociales producidos por estos modelos de sociedades son duales, tienen dos facetas o vertientes, una objetiva, material, física, etc., y otra subjetiva, inmaterial, ideal, etc., por ejemplo en el hecho social de la iglesia feudal en la edad media constituido por el conjunto compuesto por los clérigos, instalaciones religiosas, terrenos agrícolas y ganaderos del feudo, comunidad de feligreses siervos de la gleba, etc., se dan dos vertientes la objetiva, material constituida por los mencionados terrenos e instalaciones religiosas en posesión de los clérigos señores feudales así como de las riquezas extraídas a la servidumbre semi-esclavizada, y otra vertiente subjetiva, inmaterial, correspondiente a los que no poseen nada, los siervos de la gleba, constituida por creencias, supersticiones, temores, etc.

En el modelo de sociedad  actual, el capitalista-imperialista, se dan dos clases sociales principales antagónicas, la clase propietaria de los medios de producción, la explotadoras-opresora, la capitalista y la otra clase no propietaria de los medios de producción, la explotada-oprimida, la proletaria.

El concepto moderno de “Nación” (acuñado en su día por la burguesía revolucionaría en aquellos tiempos cuando, después de abandonar los “Estados Generales” se reunieron en “Asamblea Nacional” es decir en una asamblea de burgueses, y tiempos mas tarde gritaban “Viva la nación” en respuesta a los absolutistas que gritaban “Viva el Rey” en la batalla de Valmy) constituye un hecho social también con dos vertientes: la objetiva, material, la de los medios de producción propiedad de la burguesía, la que determina la estructura económica que les permite enriquecerse con la explotación del proletariado y otra vertiente subjetiva, inmaterial, la de las ideas, ilusiones, sueños, fantasías, sentimientos implantados de la clase dominada, explotada y oprimida, no propietaria de los medios de producción, la del proletariado.

Como la estructura económica no puede permanecer sin la superestructura coercitiva que la sostiene, la “Nación” burguesa no puede existir sin “Estado”.

El “Estado” era la superestrutura de la que se dotó la monarquía absolutista feudal para la administración y dominación despótica de los territorios y súbditos que conformaban el reino, pero también para mantener a la burguesía a raya.

Posteriormente; con el triunfo de la revolución burguesa y bajo la presión de las aspiraciones y demandas de igualdad, libertad, etc., del naciente proletariado y otras clases populares oprimidas; los nobles que sin dejar de serlo pasan también a ser burgueses, los burgueses que también aspiraban a privilegios como si fueran nobles y el clero, llegan a un pacto de facto, un pacto “Cívico” para la defensa de sus intereses de clase y la dominación de la clase proletaria y otras oprimidas. De esta forma el “Estado” absolutista se une a la “Nación” burguesa para conformar el Estado-Nación capitalista.

En conclusión, la “Nación” burguesa se nos presenta como un todo, con contornos finitos y definidos, delimitados, como producto de la naturaleza, ancestral, tradicional, absoluto, inamovible, metafísico:  Una economía propia proyectada sobre un territorio histórico común de una población con un idioma, una cultura, psicología, etc., también en común. Hasta aquí todo parece muy bonito, casi idílico, y dándole un enfoque del idealismo filosófico burgués se diría que incluso “Romántico”, “nuestra nación”, “nuestra nacionalidad”, “nuestra tierra”, “lo nuestro”, “lo de aquí”, “nuestra gente”, “todos unidos como hermanos, hijos todos de la nación” etc., etc.,...Pero claro, todos estos argumentos no aguantan ni siquiera un análisis materialista dialéctico  superficial.

Empecemos: los “hermanos compatriotas hijos de la nación” se dividen en ricos y pobres, en explotadores y explotados, en opresores y oprimidos, en tiranos y tiranizados, en criminales y victimas, en propietarios de los medios de producción y no propietarios, en los que viven en mansiones o palacios y los que desahucian de sus casas a porrazos, en los que viajan en avión privado y los que mueren de inanición en montañas de basuras, etc.,etc.

La burguesía, la propietaria de la “Nación” y del “Estado”, necesita esta y a este para utilizarlos a su favor, para poder ejercer, al tiempo que ocultar y legitimar, su criminal dictadura del capital, pero sobre todo para engañar, para convencer a los oprimidos que se identifiquen con y luchen por una “nación” que no tienen, por unos intereses ajenos a los de su clase, apelando a sentimientos implantados, al idioma, a la cultura, a las tradiciones, a la bandera nacional, al himno, al patriotismo, etc. Pues el capitalismo es una mentira, un fraude, un timo, por eso se empeña,  el sistema burgués, en crear confusión en las mentes de las clases dominadas, mezclando elementos objetivos con subjetivos, materiales con inmateriales, reales con imaginarios, económicos con sentimentales, etc., Luego está la superestructura que se encarga de inculcar la educación burguesa, la cultura burguesa. la filosofía idealista burguesa, los valores e ideología de la clase dominante nacional, el nacionalismo, todo para crear alienación entre las clases explotadas y oprimidas, pero si algo falla, tienen la represión: Leyes, multas, palos, cárceles, torturas, tiros, guerras, etc., también tiene la sociedad civil, los medios de manipulación de masas, los medios de desinformación e intoxicación de masas, etc., todos al servicio del capital.

Separatismo, Independentismo:

El separatismo y el independentismo también tiene dos facetas o vertientes, la nacionalista burguesa y la proletaria. Lo que buscan estos nacionalistas no es crear su propia nación pues, al ser los dueños de los medios de producción, tienen ya su nación en propiedad. El objetivo del separatismo e independentismo burgués es separar, independizar a unos capitalistas de otros capitalistas. El hecho que se separen o se independicen sectores de una misma clase social conlleva elementos de egotismo, insolidaridad, etc., pero todo esto no contradice el ideario burgués. Lo que busca el nacionalismo burgués, conscientemente, a través del separatismo e independentismo es constituirse en clase explotadora independiente, es crear sus propios medios de coerción y coacción de su propio pueblo, territorios que controlan y otros pueblos y territorios más allá de sus fronteras nacionales. Busca crear su propia superestructura de dominación, busca crear su propio Estado capitalista-imperialista.

Cuando una nación burguesa se separa de otra, para independizarse y formar su propio estado burgués, las clases no poseedoras ni propietarias de unos y otros estados nacionales no se ven  en general afectadas por ello, es un asunto que no les concierne, como ellas no tienen nación ni estado, no pueden conseguir la independencia de ningún estado-nación, ya que en su totalidad se ven sometidas, dominadas, explotadas, oprimidas, etc., por las clases capitalistas propietarias de unos u otros estados nacionales. Hablando claro, las clases no poseedoras ni propietarias del estado-nación, son los esclavos asalariados de las clases capitalistas nacionales.

El proletariado y las clases populares, los esclavos asalariados, deben separarse, independizarse, emanciparse, liberarse del sistema y de la clase que los oprime y explota, el capitalismo y la clase burguesa capitalista. Para poder hacerlo, en una primera fase, deben de conseguir una nación y un estado. La nación se la deben de arrebatar a la clase dominante opresora capitalista, luego crear un estado para mantener a raya a la mencionada clase parásita. Esta nación será un nuevo tipo de nación, no será una nación en sentido burgués, será una nación proletaria.

Nación proletaria, emancipación, liberación:

El proletariado debe en primer lugar expropiar los medios de producción a la clase explotadora capitalista, debe arrebatarle la nación, recuperar lo que, por haberlo producido y reproducido,    le pertenece legítimamente. Luego destruir el estado burgués y crear un nuevo modelo de Estado, un estado proletarios  libertador y defensor de los intereses de la clase obrera y que mantenga a raya a la clase parásita, explotadora y opresora capitalista, que instaure la dictadura del proletariado, la democracia obrera, el socialismo-comunismo.

La nación proletaria no esta constituida por un conjunto de nacionalidades al estilo burgués, con el sentir de pertenecer a un territorio concreto o que ese territorio le pertenece a algunos, o el hecho de haber nacido en un lugar es motivos para tener mas derechos en general y/o sobre ese lugar que otros que han nacido en otros sitios, pues estas concepciones aparte de no ser científicas, son arcaicas, obsoletas y reaccionarias como corresponde al ideario burgués. No se basará en las nacionalidades o plurinacionalidades y otras patrañas burguesas, se basará en la clase social no explotadora, la clase trabajadora, en el pluriculturalismo dialéctico, en el plurilingüismo, en un modelo abierto de sociedad, tolerante, democrático en el sentido socialista-comunista, en la libertad.

Carlos Ruiz Miró.