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Nunca dejamos de situar en las cartas de normas que rigen nuestras Conferencias y Congresos que desde el momento en el que se reparten los documentos a la militancia, es cuando se inicia el trabajo de las células que da verdadero sentido a la posterior realización de la reunión orgánica correspondiente. Trabajo de células en el que se concreta la verdadera democracia partidaria y en el que se debate y organiza la proyección de masas de nuestra actividad. Trascender de nuestras filas cualquiera de nuestras actividades y situarlas entre las masas obreras y populares para que las incorporen a su agenda, es lo que las convierte en hechos trascendentales para el desarrollo de la lucha de clases y, consecuentemente, necesarias para el avance de la propuesta revolucionaria que situamos los y las comunistas.

Si no es así, si la realización de un evento de la importancia de un Congreso o Conferencia de un Partido Comunista, pasa desapercibido para las masas antes, durante y después de su realización, es necesario evaluar negativamente el trabajo realizado o, simplemente, reconocer que se es intrascendente para el desarrollo de la lucha de clases y, desde el reconocimiento del fracaso, redefinir todos los aspectos que han podido llevarles a tal situación. No son pocos las organizaciones que se encuentran es esa tesitura y tampoco son pocas las que negándose a reconocerlo hacen teatrillos para niños y siguen erre que erre en su fracaso. Una situación que no ayuda al desarrollo del movimiento comunista y que lo debilita tanto en la realidad del estado español, como a nivel internacional.

La convocatoria de la III Conferencia de Organización del PCPE necesariamente debe situarse fuera de esta última dinámica que hemos descrito y, muy al contrario, empujar decididamente desde un principio en convertirse en un hito trascendental para el desarrollo de la lucha de clases. Convocándola asumimos la responsabilidad de, mediante el debate y el trabajo de nuestra militancia organizada en células, poner fin al lamentable episodio fraccional que hemos vivido meses atrás, no solo sacando los aprendizajes colectivos necesarios para que nunca más volvamos a cometer los errores que lo permitieron, sino lo que es igual de importante, situando al Partido y a su Juventud en la senda correcta del trabajo revolucionario con las masas mediante una organización cada día más leninista que hace del centralismo democrático y la vigilancia revolucionaria su día a día. Tirar definitivamente la basura de nuestra casa necesita asumir un método vertical y participativo de toda la militancia -centralismo democrático- que fundamentado en ella y organizado en células y comités, no solo destierre la penetración en nuestras filas de elementos y tendencias burguesas, sino que sitúe al Partido como una única persona trabajando con una misma política en la larga lucha contra la explotación capitalista y frente a todo tipo de opresión represora y alienante que opere en la sociedad.

Sin duda son estas los orientaciones de trabajo que deben presidir todas y cada una de las reuniones de célula para los debates de los documentos conferenciales. Lo importante no es buscar la coma o el punto que falta, lo verdaderamente necesario es que los debatamos mirando al futuro de nuestro proyecto; a las necesidades organizativas y políticas imperiosas que debemos garantizar para seguir avanzando después de 34 años .

Esa es la verdadera importancia de los debates y lo que hace que la frase introductoria de nuestra Carta de Normas no sea retórica. Seguro que son ya muchas las células que andan con esta tarea adelantada habiendo reservado el tiempo necesario para el debate, pero si aun hay alguna que no ha hecho los deberes, que recuerde que, una de las lecciones que ya hemos grabado en letras de oro de este último proceso que analizaremos, es que sólo la suma del aporte de todos y cada uno de los y las militantes de este Partido es lo que lo construye.

Secretaría de Organización