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De cuando trabajas y no te pagan

El pasado mes de noviembre la plantilla de LIASUR en Albatera, compuesta por 29 empleadas de limpieza y 6 de conserjería, se puso en huelga tras conocer la noticia de que no iban a recibir el pago de dos nóminas y varios aumentos de salario atrasados por parte de la empresa, y que además, dicha empresa se declaraba en quiebra, lo cual también liquidaba sus trabajos.

Esta empresa es la que tiene adjudicados los servicios de higiene y limpieza, así como la conserjería de las instalaciones deportivas y de varios edificios públicos, mediante una contratación por parte del gobierno local, que mantiene, durante décadas, la privatización de este servicio a pesar de haberse visto anteriormente en situaciones similares a las vividas ahora.

Ante esta situación, la plantilla en su gran mayoría muy combativa a lo largo de todo el conflicto, a pesar de la falta de experiencia que tenían para dar un orden y una estrategia a su lucha, mantuvieron el pulso, las ganas, la presión y la movilización. Han estado realizando piquetes todos y cada uno de los días que han estado de huelga, tanto a las puertas de los colegios públicos como frente al Ayuntamiento, exigiendo mediante todas las vías posibles que se buscara una solución favorable a sus intereses. Se repartieron folletos explicativos, se hicieron pancartas y se convocaron dos concentraciones con el objetivo de recabar el apoyo y solidaridad a sus legítimas reivindicaciones, lo cual muestra como muchas veces la unidad y la implicación suplen la falta de experiencia y de cada error que se comete se aprende y de cada paso que se va dando se avanza.

En este sentido, desde el PCPE hemos puesto nuestra humilde experiencia en la lucha obrera y sindical a disposición de la plantilla desde el primer día, con el único interés de que se hicieran con la victoria.

Pero volvamos al caso. Ante esta situación, en la que el empresario agota las posibilidades que ofrece el capitalismo para robar a la clase obrera hasta el último momento de su existencia como persona jurídica, hasta el punto de no pagarle ni siquiera lo que han trabajado, los supuestos “representantes” de los vecinos y vecinas de Albatera, y por tanto, los que deben velar por nuestro bien, nada más lejos de esto, han jugado el papel más antipopular y antiobrero que podían adoptar. Claro que… ¿Qué otra cosa cabe esperar de los gestores del capitalismo en crisis general?

El equipo de gobierno, compuesto por PSOE, C’s y UPyD, ha realizado las más rastreras acciones en contra de la plantilla, bajo la cortina de humo de la comprensión y la empatía con ellos y ellas. Han tratado de dividir a la plantilla mediante mentiras y coacciones personales, lo que demuestra, no solo la inoperancia de estos partidos, sino la falta de ética y de rigor moral dentro del Ayuntamiento local, sobre todo por parte de la alcaldesa Rosario Ballester (UPyD), la cual se enfundó un chándal para limpiar los aseos de los colegios públicos, o Juan José Órtiz, concejal de deportes (PSOE) quien abrió las puertas de los recintos que regentaban los conserjes en huelga, vulnerando así ambos representantes públicos este derecho básico y fundamental de los trabajadores como es el derecho de huelga. Además, desde el primer día se pusieron a la tarea de acabar con la huelga, incluso ocupando los mismos miembros del equipo de gobierno algunos de los puestos de trabajo que se habían dejado con la huelga. Esquirolaje institucional y prueba empírica de que Marx tenía razón al afirmar que los gobiernos son los consejos de administración de las empresas.

Pero la plantilla no ha cesado en su lucha ni un día y, a pesar de las adversidades y del poco apoyo con el que han contado a lo largo del mes que ha durado la huelga, han conseguido dar un paso hacia adelante en sus objetivos. Han conseguido una mesa de negociación y, tras ella, se ha llegado a un acuerdo firmado con una administradora concursal, la cual tuvo que comprometerse, junto con el equipo de gobierno, a hacerse cargo de la plantilla hasta que llegue una empresa que quiera hacerse con los servicios en las condiciones que la plantilla pone sobre la mesa, que no es más que el humilde deseo de cobrar lo que les adeudan ( no ya lo que les pertenece, que eso, en este sistema de explotación es imposible ) y mantener sus puestos de trabajo con las condiciones que tenían.

Aún así, esta no es la solución para la plantilla de la limpieza y conserjes de Albatera, y la participación del PCPE ha abierto un espacio para la reflexión en favor de la municipalización a este colectivo obrero, incluso según fuentes solventes esta sería la solución más inmediata a este problema local.

La contratación de una empresa por parte del ayuntamiento conlleva este tipo de riesgos: al final pagamos los de siempre, los y las trabajadoras y sus hijos e hijas. La municipalización de este y otros servicios públicos que son básicos pero que están entregados a empresas privadas, únicamente abre la puerta a un mayor margen de explotación a la clase obrera y una normalización de la privatización de todo lo privatizable (externalizar lo llaman), dando presencia a las empresas cada vez en más ámbitos de nuestras vidas ( nichos de mercado en terminología capitalista para ocultar lo que realmente se esconde detrás) y, tratando de aumentar y continuar con el saqueo a la clase obrera, con la complicidad y colaboración necesaria desde las instituciones democráctico-burguesas que afianzando esta relación justifican el robo al pueblo trabajador .

Rudy Serna