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Ha de llevarnos a reflexión la actual situación por la que atraviesa la clase obrera en su lucha de clase contra el capital; así como la situación  del propio capital.

Dos consideraciones. La primera  es la intervención de la militancia del partido comunista entre las masas con el fin de revertir una situación de considerable debilidad. Nuestro propósito en el momento actual ha de consistir en agitar y organizar  a la clase obrera, de la cual somos parte -el partido-  y a la cual nos debemos, para incrementar su conocimiento político, así como su conciencia y su posición de clase hasta que alcance su independencia política e ideológica.

La segunda es la situación del propio capital. Aunque aparentemente no lo parezca, el capital se encuentra también en una situación débil. No es capaz de revertir convenientemente el descenso de la tasa de beneficio, lo que interrumpe ominosamente desde hace décadas  el proceso de valorización.

Dar la vuelta a esta situación exige al capitalismo  actuar en múltiples direcciones. En lo que respecta   a la clase obrera la acción estratégica  y no cuestionable, también desde hace décadas, se dirige a conseguir que sea el ínfimo el tiempo de trabajo necesario para la vida del conjunto de la clase. Es decir, al llamado  salario relativo es al que se ataca sin tregua.

Algunos ejemplos de cómo padecemos la clase trabajadora ese ataque.

  • En el primer trimestre de este año algo más de  tres millones de horas extras no se pagaron. Representan el 51% del total.

  • El trabajo temporal alcanzó en 2016 una tasa anual del 26,1%. En mayo de este mismo año sólo poco más del 5 % de contratos  alcanzó  la condición de fijo. Desconocemos cuál es el total de horas que es  realizada  gratis por la clase obrera; sin ser consideradas horas extras.

  • En 2017 la tasa de cobertura roza el 55% lo que deja a la mitad del colectivo de parados sin ingresos.

  • 480.051 accidentes de trabajo produjeron 476 muertes de hijas/os de la clase obrera. Desconocemos los datos de este año, pero algunas muertes  están siendo especialmente crueles. Como el no encubierto homicidio perpetrado días atrás en Andalucía al enviar a los trabajadores a asfaltar una carretera cuando se estaba a 46 grados a la sombra. Un homicidio previsible, alevoso y cruel.

Estos escaso ejemplos nos muestran la soberbia acción  del capital para extraer plusvalía mediante diversas maneras de acortar la parte de la jornada laboral perteneciente al salario y alargar la jornada de trabajo para el capitalista, no pagando la prolongación, incluso sin considerar que hay prolongación. También comprobamos el ataque realizado  al salario diferido -paro, pensiones,…-  el  salario indirecto pertenece, principalmente, al ramo de los recortes.

Como es de rigor, todo ello afecta al salario real, el que posibilita vivir, bien, mal o peor, a quien trabaja. En España contamos con un 13,1% de trabajadores pobres. No se tiene salario suficiente para disponer de vivienda en la que vivir. La edad de emancipación de la juventud, sin futuro y sin perspectivas de  proyecto vital, se acerca a los cuarenta años. (Hecho de consecuencias e implicaciones de adversas características en un futuro próximo). Es decir, el salario real ha decaído y sigue decayendo considerablemente con la crisis continua del capital.

Al capital le importa únicamente   aumentar la tasa de beneficio y poder acumular. Otro tipo de cuestiones no importa. Nunca ha importado. Pero el cinismo y desvergüenza de los nuevos sicofantes del capital les lleva a "teorizar" que las desgracias y padecimientos de la clase obrera, y por extensión de las masas trabajadoras, son meros daños colaterales indignos de ser tenidos en cuenta ante la noble misión de valorizar capital y acumular. (¡¡¡¡que se jodan!!!!  ¿os acordáis del regüeldo  emitido por aquella "benemérita e ilustre"  señora?).  No hay crimen ni crueldad  que el capitalismo no asuma.

(Aquí no hemos opinado, ni lo vamos a hacer, de la feminización de la pobreza, de la destrucción de naciones, ni de la aniquilación de la naturaleza; pero ahí están).

La situación requiere que el partido y la militancia     aprendamos desde  nuestra propia práctica cómo intervenir entre las masas trabajadoras, cómo dar a conocer estas realidades y otras muchas situaciones de explotación y oprobio; cómo impulsar el conocimiento y la conciencia; cómo hacer avanzar la posición colectiva de la clase hacia su independencia  ideológica y política. Debemos denunciar cualquier opresión y violencia del capital,  evidenciar la actitud,  la actividad  y orientación comunistas entre la clase, en los centros de trabajo, en las diversas articulaciones jerárquicas de los sindicatos, en las organizaciones unitarias que van surgiendo (Cuo y similares). Aprovechar cualquier resquicio que posibilite una actuación comunista.

Así , podremos hacer realidad la consigna:  Hasta la victoria siempre.

Julio Mínguez