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En los albores de la llamada recuperación económica nos encontramos con otro conflicto laboral que se hace patente. Esta vez son alrededor de 30 trabajadores de NEOL BIO los que sufren las consecuencias de esta era “post-crisis” en la que se sigue con despidos, empeoramiento de las condiciones laborales y de vida.

NEOL BIO se dedica a la industria química, teniendo sede en Granada, aunque su domicilio fiscal lo encontramos en Madrid debido a las prácticas de ingeniería fiscal, con las cuales minimizar el pago de impuestos de sociedades. Esta empresa es una filial de NEURON BIO. La matriz NEURON BIO divide su negocio en NEOL BIO y en otra rama (NEURON BIOLABS) dedicada a la industria farmacéutica.

El conflicto laboral estalla cuando la empresa NEOL BIO presenta, a finales de mayo de 2017, un preconcurso voluntario de acreedores. Este hecho no es informado a los trabajadores hasta la presentación formal del preconcurso de acreedores. Al no haberse presentado después un concurso de acreedores, un ERTE o un ERE los trabajadores están legalmente obligados a seguir acudiendo a su centro de trabajo, a pesar de que no hay actividad económica alguna. A esto se le añade que desde abril los trabajadores dejaron de cobrar y que al no ser despedidos por la empresa con las correspondientes indemnizaciones y liquidaciones no pueden tener acceso al derecho a paro. Mientras tanto, la otra rama de la empresa, NEURON BIOLABS, tiene un funcionamiento normal aunque en el último mes comenzaron los primeros impagos.

La intención que se vislumbra detrás de esta situación es que el patrón de NEURON BIO pretende liquidar el segmento químico de la empresa a coste cero. Gracias a la ley concursal, que lo apoya, se está obligando a los trabajadores a acudir al centro de trabajo para una vez allí: ni trabajar ni cobrar. Pretenden forzar un escenario en el que fruto del desgaste se sitúe a los trabajadores ante la extinción voluntaria de sus contrato.

Los trabajadores de NEOL BIO, así como otros tantos trabajadores que se encuentran en la misma situación, deben tomar conciencia y organizarse para luchar decididamente contra los patronos con mayor determinación si cabe en situaciones como ésta, en las que nada se tiene que perder y siempre se tiene algo (o mucho) que ganar. De igual manera, en el escenario de la explotación capitalista, de la creciente y extrema precariedad laboral, ante tantos y tantos abusos de la patronal y del capital urge la necesidad de decir basta… Decirlo colectivamente, con una misma voz y con un anhelo común… Decirlo como una clase.