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Las mujeres comunistas, como parte de ese sector de la clase obrera y los sectores populares, que, también seguimos sojuzgadas por una doble situación de explotación como clase y de dominación como género, decidimos intervenir para hacer avanzar la política partidaria atrayendo cada día a más mujeres a nuestras filas e incorporándolas a la tarea de la Revolución Socialista. Profundizando en cuestiones teóricas que, como Partido, los y las comunistas necesitamos resolver. ¿Por qué los cuidados reproductivos son responsabilidad única de las mujeres? ¿Qué incidencia tiene esta doble jornada en la incorporación de mujeres al movimiento obrero organizado (partido y sindicatos)? ¿Por qué los maltratos crecen año tras año? ¿Por qué las estadísticas demuestran un repunte del machismo entre la juventud?

El proyecto de sociedad socialista debe reconocer que las contradicciones de género existen entre las capas populares y la clase obrera. Habrá, por tanto, que denunciarlas y combatirlas. Si el conflicto que vivimos con el capitalismo, nos lleva a entender que es necesario el cambio de sociedad, no sólo una parcelita de la sociedad, también parece lo más cabal asumir las reivindicaciones de género como propias de la clase obrera. Y debemos comenzar ahora en lugar de esperar el triunfo revolucionario. En la pugna de la ideología burguesa con la obrera, nos encontramos que esta última tiende a interiorizar y reproducir ciertas cuestiones de la clase hegemónica que impone su ideología y la clase antagónica no desarrolla la propia superestructura. Alejandra Kolontái puso de manifiesto que las nuevas relaciones de género de la clase obrera (la moral sexual proletaria) no es sólo una superestructura que surgirá una vez se haya transformado la base económica mediante la toma del poder revolucionario, sino que la ideología y la construcción de los géneros de una clase ascendente, se forman en el proceso mismo de lucha contra el enemigo de clase.

La nuestra no es, en absoluto, una posición ecléctica en busca de un liberal sincretismo; al contrario, la nuestra es la decisión de colocar nuestro debate en claves prácticas y científicas. Entendemos que sólo desde el feminismo de clase se puede dar una visión global de la mujer en la sociedad, capaz de determinar con precisión las distintas y complejas relaciones sociales, productivas, ideológicas, etc. que condicionan el papel de las mujeres en la sociedad capitalista atravesada por una crisis estructural sistémica que acelera los procesos de concentración y consecuentemente de explotación. Sólo desde esta visión se puede proyectar una mujer real, objetiva, integral y viva. Y, por consiguiente, un sujeto político y revolucionario, con capacidad de aportar un esfuerzo esencial en el proyecto de emancipación de la clase obrera. Y el elemento más significativo de la interpretación marxista es el del papel que las mujeres juegan en la reproducción de la clase obrera.

En lo concreto trabajamos:

- Por un discurso transversal y no exclusivo y especifico, no “guetarizar” las cuestiones de género. La incorporación de un modo natural de la especificidad de la situación de las trabajadoras en el discurso general del partido como algo que debe ser lo habitual.

- Para que las políticas y análisis del partido estén atravesadas por una visión de género, dando protagonismo a las mujeres en las luchas, incorporándolo a nuestros análisis y propuestas, cuidando el lenguaje, la visibilidad de las mujeres, la imagen de género y que estas tareas no se dejen de abordar por falta de tiempo. Entendiendo el lenguaje en sentido amplio (vocabulario, imágenes, etc.) como la expresión de la conciencia y por tanto importa y mucho al movimiento comunista. No sólo hay que decirlo, conviene explicarlo suficientemente para que no acabe viéndose como cuestión caprichosa y anecdótica, vaciándose su contenido ideológico y las razones de su importancia.

- En la actualización de un pequeño programa básico que contiene una serie de reivindicaciones mínimas. (Aprobado en la 1 Conferencia feminista del 2009).

- Profundizar algunas de las cosas ya iniciadas, como las tareas de cuidados, las domesticas, etc. todo eso que viene denominándose “trabajo reproductivo” y que requiere marcar y deslindar ideológicamente con el reformismo (no sólo el clásico en versión sindical o política, sino ciertas corrientes que también se reclaman del feminismo de clase). Afinar y profundizar en estas propuestas creemos nos ayudara a acercarnos a las trabajadoras, a que puedan sentirse identificadas y eso también facilitara el que asuman nuestras propuestas en lo organizativo y de objetivos de lucha.

- Por iniciar, de modo sosegado y en la medida de muestras posibilidades, cierto acercamiento a algunas cuestiones de superestructura como la moral, la familia, el matrimonio, el amor…y nuestras propuestas en relación con la clase obrera pues en la pugna de la ideología burguesa con la obrera, nos encontramos que esta última tiende a interiorizar y reproducir ciertas cuestiones de la clase hegemónica que impone su ideología y la clase antagónica no desarrolla la propia superestructura.

- Una de las prioridades es referenciar y colocar al partido como un espacio también para la lucha de las trabajadoras. Para ello, debemos analizar la situación concreta de sobreexplotación y opresión de las trabajadoras y también las propuestas, es imprescindible para cambiar subjetividades y sumarlas al proyecto.

- Generar trabajos de intervención específicos en sectores con mano de obra mayoritaria de mujeres

- Siguiendo la política de alianzas del Partido que se materializa en el Frente Obrero y Popular por el Socialismo, plateamos organizar la lucha de la mujer trabajadora en los centros de trabajo, de estudios, en los sindicatos, en las organizaciones de ámbito feminista, y por último debemos incorporar a las mujeres trabajadoras a las filas del Partido.

Que sin liberación de las mujeres no hay revolución socialista plena debe ser algo más que una romántica consigna vacía de contenido político real.

Para nosotras, ser feministas y ser comunistas es el modo más cabal de ser mujeres y trabajadoras en un sistema de explotación que no hemos elegido. Es adquirir conciencia de nuestra condición de doblemente oprimidas y pasar a la organización de nuestra fuerza revolucionaria para abolir el patriarcado y la familia patriarcal y derrotar al capitalismo.

Lola Muñoz