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Editorial Marzo 2017

Producto de su profunda e irresoluble crisis, la dictadura del capital adopta formas más violentas y absolutas, de forma creciente.

No hay aspecto de la realidad internacional de la lucha de clases que no esté marcado por este determinante histórico. En esta situación no es ilusorio luchar por la revolución socialista, lo ilusorio es pensar que el capitalismo pueda seguir con su barbarie de forma impune, impidiendo siempre el estallido de la crisis revolucionaria. Por ello, es el momento de concentrar todos los recursos, todas las fuerzas, en la alianza social por el frente obrero y popular por el socialismo, para abrir cuanto antes el camino de la revolución socialista.

Aquí se produce un duro combate de las posiciones revolucionarias contra las fuerzas del campo reformista, que se configuran como distintas versiones de la socialdemocracia, y que siguen demostrando una alta eficacia en la capacidad de engaño a la clase obrera y otros sectores populares, creando ilusiones de mejoras dentro del sistema.

Algunos ejemplos ante nuestros ojos:

  • El capital monopolista impone su dictado recurriendo a las formas más violentas y antisociales. Los procesos de privatizaciones roban la propiedad pública al pueblo, lo estamos viendo en el caso de las eléctricas en este invierno, pero también ocurre lo mismo con los puestos de trabajo, ahora, de los estibadores portuarios. El capital se concentra y centraliza de forma imparable, es el caso de la fusión de Bayer y Monsanto, controlando de forma casi absoluta un inmenso sector de la economía mundial que incluye farmacia y agroindustria, en la que Bayer paga 66.000 millones de dólares por la compra.
  • Se inicia una nueva carrera de armamentos. El imperialismo hace de la guerra y de la venta de armamentos uno de sus recursos para intentar revertir sus actuales graves dificultades. No sólo los EE UU anuncian un fuerte incremento de su presupuesto militar, sino que países como China, India o Irán, no cesan en el incremento de su gasto militar. En la UE, al hilo de las disputas interimperialistas, se trata de obligar a un gasto militar del orden del 2% del PIB de cada país. Eso, para el caso de España, significa un incremento de 7.000 millones de euros anuales, a sumar a los 13.000 millones actuales. La guerra es parte intrínseca de la acumulación capitalista en la fase imperialista.
  • El capitalismo internacional va tomando formas de gobierno cada vez más dictatoriales. Hay un abandono continuado de las formalidades democráticas por parte de los gobiernos burgueses. Semanas pasadas un soldado israelí, juzgado por asesinar a un palestino, fue condenado a 18 meses de prisión, que, además, previsiblemente obtendrá un indulto. La prisión arbitraria por largos años, y la tortura son prácticas casi rutinarias de la entidad sionista de Israel que afecta a miles de palestinos/as, incluso niños. El encarcelamiento de dirigentes de la lucha revolucionaria en las condiciones más brutales (aislamiento, incomunicación, confinamiento, etc.) es una práctica cada día más generalizada que practican Estados que se pretenden democráticos, como es el caso de EE UU con Ana Belén Montes y Simón Trinidad, por nombrar solo dos ejemplos de alta significación. Turquía realiza, impunemente, una purga política sobre decenas de miles de personas.
  • En el caso de España, el proceso de degradación de los mecanismos legitimadores del sistema se acelera a ojos vista. La estafa judicial en la causa del caso Noos, con un descaro sin límites dejando impune el robo a manos llenas de la corona y sus cortesanos; las primeras condenas sobre la red púnica y otras que demuestran el latrocinio del PP y sus amistades, la participación del Banco de España en la gran estafa-robo del capital financiero, Bankia incluida; las leves condenas a quienes expoliaron Caja Madrid con las Tarjetas Black. Todo ello en claro contraste con decenas de miles de hijos e hijas de la clase obrera a quienes se retiene en prisión por asuntos nimios comparativamente, o por su disidencia política, como es el caso de Alfon sometido a unas durísimas condiciones de prisión. En el caso de nuestro país ello se acompaña de un feminicidio continuado que ha dejado en lo que va de año diecinueve víctimas mortales, en las últimas fechas son cinco mujeres asesinadas en cuatro días, situación que demuestra la altísima degradación y quiebra interna del sistema social. En sectores muy amplios del pueblo arraiga un creciente desprestigio de las instituciones del Estado, empezando por la misma Corona.
  • En la UE avanzan las posiciones más reaccionarias. El capital va construyendo nuevos sujetos políticos, cada día más próximos a un nuevo fascismo, sustentados en el racismo, la xenofobia y el anticomunismo. Marine Le Pen (Fr.), Geert Wilders (Hol.), Frauke Petry (Al.), Víctor Orbán (Hu.), Norbert Hofer (Aus.), Nikolaos Michaloliakos (Gr.) etc., son sujetos a disposición de las necesidades del capital en la situación de crisis, para su utilización como fuerzas de choque útiles para intentar detener las luchas obreras en el momento necesario, alimentando las posiciones más reaccionarias en la sociedad.
  • El Mediterráneo es una inmensa fosa común del capitalismo europeo. Las políticas de saqueo, explotación y expolio capitalista, que se incrementan día a día, terminan en la expulsión más violenta de millones de personas de sus países. En su desesperación, huyendo del terror, arriesgan la vida hasta el límite. En esa situación los países de la UE cierran sus fronteras y aumentan la tragedia de estas poblaciones refugiadas. El cinismo de los llamados gobiernos democráticos construye un discurso sobre las mafias que trafican con personas, cuando los jefes de las mafias son precisamente los componentes de esos gobiernos.
  • Aumento constante de la explotación de la clase obrera. Todo este conjunto de factores cataliza en una mayor explotación de la clase obrera. La reducción del precio de la fuerza de trabajo es el principal elemento flexible de la agotada acumulación capitalista. Bajan los salarios, aumenta la pobreza de la clase obrera y los sectores populares, el capital arrasa la negociación colectiva, no hay derechos en el trabajo, la juventud sufre una explotación extrema y buena parte de ella no tiene ningún futuro, la explotación de la mujer combina brecha salarial y opresión de género. El capitalismo impone un sistema de esclavitud en la relación capital-trabajo.

En esta situación los discursos débiles, el recato y el miedo de explicar esta realidad a la clase obrera, así como las posiciones más tacticistas, no son otra cosa que la expresión de una profunda deriva ideológica que se sustenta en la falta de confianza en la clase obrera y en la potencialidad revolucionaria del actual momento de la lucha de clases.

El papel del Partido de Vanguardia de la clase obrera se tiene que concretar en dirección y liderazgo de la lucha de masas, dotándola de los contenidos que confrontan directamente con la dictadura del capital, que son los que ayudan a elevar la conciencia de clase de esas masas y su intervención práctica en la lucha revolucionaria como sujeto organizado y consciente, independiente de los encantamientos del sistema de dominación.

Objetivo: Tumbar la dictadura del capital.