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La historia de la actual “democracia” y el movimiento obrero en el Estado español no sería igual sin CCOO. El sindicato nació en la dictadura fascista y se forjó en la clandestinidad para combatir contra el franquismo a través de las luchas y los conflictos obreros. La definición de principios de CCOO en sus estatutos dice: “CCOO reivindica los principios de justicia, igualdad y solidaridad. Se orienta hacia la supresión de la sociedad capitalista y la construcción de una sociedad socialista democrática. Pretende la supresión de todo tipo de opresión, discriminación y explotación capitalista”.

Durante los años de la dictadura anterior la clase obrera se va organizando en forma de comisiones de trabajadores y trabajadoras. En la huelga de la minería en los 60 se crea el germen de Comisiones Obreras en Asturias, País Vasco, Cataluña y Madrid, pero no es hasta julio de 1976 cuando se celebra en Barcelona la Asamblea Constituyente del sindicato, todavía en la clandestinidad. Los sindicatos son legalizados en 1977 y CCOO realiza su Primer Congreso Confederal en 1978, hace 39 años. Mucho ha llovido y mucho ha cambiado la sociedad y el sindicalismo de clase desde entonces.

Los tiempos de lucha fueron cediendo y, de la confrontación con la patronal y el poder para conquistar mejoras para la clase obrera, con la entrada de Antonio Gutiérrez a la Dirección, se pasó a la etapa del pacto social y la extensión del sindicato, institucionalizando la relación del mismo con las empresas y administraciones. Pero fue con la llegada consensuada de Fidalgo cuando el pacto ya primaba por encima de cualquier conflicto, donde estar en un Consejo de Administración era un objetivo sindical, donde se empezó a representar a las y los trabajadores y pensar por ellos en lugar de con ellos. La Dirección se convirtió en una élite que, por ejemplo, no tenía complejos en acudir a actos de la FAES.

Ignacio Fernández Toxo, militante de la Liga Comunista Revolucionaria en su juventud, participó activamente en una huelga en la factoría Bazán en 1972, donde la policía mató a dos huelguistas, y no solo fue despedido de la empresa, sino condenado a cinco años de cárcel, huyendo del penal de La Coruña y viviendo en la clandestinidad hasta el 77. Sin embargo, la entrada de un líder sindical del metal no ha conseguido recuperar las esencias del sindicato. Tantos años de negociación, de pactos, de estar en Consejos, de asumir su condición de “agente social” por encima de la de sindicato de clase, han llevado a una gran organización, con muy buenos militantes, a preferir un mal acuerdo a un buen conflicto.

Las bases del sindicato empiezan a cuestionar el modelo de gestión, de servicio, la falta de juventud y relevos. CCOO nace con una dirección joven, con una media de edad de 30 años. Antonio Gutiérrez se hace cargo del sindicato con 36 años. Toxo tiene 64 años y opta a la reelección. Este fue uno de los motivos por los que en verano se inició un debate interesante en el interno del sindicato para “Repensar CCOO”. Esos textos deberían haber servido para las propuestas que se llevan al XI Congreso Confederal, dar un nuevo impulso y trabajar por cumplir la definición de principios. Sería muy fácil trabajar conjuntamente con esta organización si realmente decidiera recuperar el sindicalismo de clase.

Pero el repensar ha sido, como parece indican las normas del Congreso, para evitar la participación de la afiliación, para hacer más difícil que la afiliación puede hacer valer sus propuestas frente a la dirección, para imposibilitar listas alternativas. Si lo que se hace es mantener el sistema en el que la Dirección piensa por la afiliación, pero sin contar con ella, a las y los comunistas se nos hará muy difícil trabajar dentro de una organización donde el sectarismo anticomunista florece en algunos territorios y federaciones.

En todo caso, las y los militantes del PCPE afiliadas y afiliados a CCOO vamos a presentar nuestras resoluciones y enmiendas luchando por la democracia interna, para profundizar en la internacionalición del movimiento obrero, en la lucha por la paz y contra las guerras imperialistas, en contra del pacto social que condena a la derrota a la clase obrera. Vamos a trabajar, como lo hemos hecho siempre, con lealtad a nuestra clase.