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Ha sido noticia en los medios de desinformación burgueses la iniciativa que pretende despenalizar la violencia machista en Rusia, de tal manera que pegar a “tu” mujer en el seno de “tu” hogar no será delito si no es más de una vez al año… La diputada impulsora de este cambio en el código penal, Elena Mizulina, conocida mentora de la ley homófoba contra la propaganda gay, ha declarado que “En la cultura familiar rusa las relaciones se construyen en torno al poder de la autoridad del padre. Las leyes deben apoyar esa tradición familiar.”

Se pretende cambiar la tímida reforma que se hizo hace dos años y no considerar la violencia doméstica como una infracción penal, sino una infracción administrativa. Así, un agresor solo pagaría una multa de 500 euros, 120 horas de trabajo social o un arresto de hasta 15 días. La Iglesia ortodoxa rusa apoya esta iniciativa y cree que es disculpable el castigo corporal si es "razonable y se hace con amor".

En la Duma, que tiene menos diputadas hoy que en la URSS de los años 70, hay 42 diputados, que se definen comunistas que han votado a favor, lo que nos dice de su catadura como tales, porque no se puede ser comunista y machista, amparar este trato a las mujeres es sumarse al triunfo ideológico de la reacción y a la dictadura del capital. La situación de la mujeres en una sociedad es el fiel reflejo de la esencia de la misma, y no articular una política revolucionaria contra la violencia y la opresión que condena a más de la mitad de la población, en Rusia hay 10 millones de mujeres más que de hombres, dilapida toda una trayectoria heroica de la clase trabajadora rusa.

En el Estado español han sido asesinadas 400 mujeres por violencia machista en los últimos 5 años, en Rusia la cifra es de 12.000. Lejos de plantearse un debate o acción estatal contra la violencia de género, el capitalismo patriarcal en Rusia desarrolla y legitima un modelo social en el que los estereotipos de género y los roles de cuidadora y madre se les imponen a las trabajadoras rusas a sangre y fuego. En un país donde el 90% de las mujeres están alfabetizadas, con alto nivel de universitarias e incorporadas masivamente a la vida laboral (una de las pocas herencias no desperdiciadas de la política bolchevique), se promueve la vuelta al hogar para el cuidado de la infancia, y a la mujer sin un hombre a su lado se considera una fracasada.

Frente a las conquistas y avances que propició la Revolución de Octubre, protagonizada por las mujeres, alcanzando cuotas de igualdad, desarrollo personal y social sin precedentes en la Historia de la humanidad, más allá de mistificaciones y no exenta de limitaciones, como la desigualdad en el trabajo de cuidados y de reproducción y la exaltación social de roles tradicionales, 27 años después de la caída del Muro y su ola de “libertades y falsa democracia”, una mujer rusa muere a manos de su pareja o familiar cada 40 minutos, 36.000 mujeres son agredidas por sus parejas cada año, de las que tan solo el 23% denuncia, la violencia de género es parte de la rutina de su vida, donde la docilidad, obediencia y paciencia se consideran las mejores virtudes de una rusa para afrontar el matrimonio y la opresión que implica.

La violencia contra las mujeres trabajadoras en la Federación Rusa es el más impactante y doloroso ejemplo de lo que ha significado en triunfo de la contrarrevolución en la URSS.

Tatiana Delgado