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Hace algunos meses saltaba al dominio público la situación pre-concursal de Abengoa, empresa modelo, hasta ese momento.

Abengoa es hoy un variado grupo de empresas (cerca de 700 sociedades), creadas por los Benjumea, célebre familia hispalense, que supo reciclarse desde el franquismo (haciendo gala del mismo, financiando el golpe de estado del 36) al caciquismo del PSOE andaluz.

Hay quien achaca la crisis actual del referido grupo empresarial a múltiples cuestiones ..., si bien todo se puede resumir en una gran estafa, o cómo la ingeniería que verdaderamente dominaba Abengoa era la financiera, es decir, el noble arte de especular, hasta que los propios bancos acreedores hicieron estallar la burbuja creada para no perder todo lo invertido.

Los nuevos propietarios del grupo -fondos de inversión-, han decidido que debe caminarse hacia una nueva Abengoa de menor tamaño, en concreto una tercera parte de la actual, es decir, que “sobran” uno de cada tres trabajadores.

En la práctica totalidad del grupo se están llevando a cabo medidas tales como despidos y erte's que, dicho sea de paso, se ejecutan con el beneplácito de CCOO y UGT, que están presentes en algunas de las sociedades del grupo.

El pasado día 7 de Noviembre tuvo lugar en la Audiencia Nacional el juicio de impugnación del ERTE promovido por la empresa en una de las sociedades (Abengoa Solar New Technologies SA), en virtud de demanda de conflicto colectivo interpuesta por el Sindicato Coordinadora Sindical de Clase (CSC), que ostenta la mayoría de la representación legal de la misma.

Uno de los motivos en que se basaba la impugnación del Sindicato era la inclusión de dos miembros del Comité de Empresa (ambos de CSC) en la medida.

Resulta lamentable que CCOO y UGT acudieran al juicio para oponerse a la demanda, adhiriéndose a la postura empresarial, que finalmente ha obtenido sentencia satisfactoria para la misma, si bien ha sido inmediatamente recurrida.

Pero, más allá de esa vergüenza, debemos preguntarnos si el papel de un sindicato debe ser el de ir a un juicio a posicionarse del lado de la empresa, máxime en un ERTE que ha contado con la oposición de la plantilla, y cuando la empresa se vale de esa medida para vaciar de miembros uno de los Comités de Empresa ..., y simplemente surge una pregunta: ¿ayuda en algo a la clase obrera esa postura? Hay posicionamientos que no son defendibles, se pinten como se pinten y se maquillen como se quieran maquillar.

El resto son argumentos que no se puede creer ni quien los cuenta.

Víctor Pérez