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Para los y las comunistas el 2016 no es un año cualquiera, no es un año más bajo el sol de este, cada vez más podrido, sistema capitalista. Este año los y las comunistas queremos recordar que, hace justo 80 años, los primeros brigadistas internacionales llegaron a Alicante para luchar contra el fascismo golpista que quería arrebatar las conquistas populares conseguidas durante los años de la República.

Que la historia está escrita por los vencedores es un hecho, y que la Guerra Nacional Revolucionaria ha querido ser enterrada en el cementerio de la historia también, y con ella lo que supuso la llegada de las Brigadas Internacionales al Estado español, un reflejo de lo que la solidaridad entre los pueblos de todo el mundo supone frente a la barbarie del imperialismo.

Fue a iniciativa de la Comintern, en septiembre de 1936, cuando se selló el compromiso de los Partidos Comunistas y otras organizaciones obreras de ayudar a la República por cualquier medio. Ante la hipócrita política de la No Intervención que llevaban a cabo países como Francia y Gran Bretaña (y que de facto constituía un apoyo al franquismo, puesto que Alemania e Italia sí que intervinieron a su favor), la clase obrera internacional dio una lección de solidaridad e internacionalismo proletario. Miles de hombres y mujeres provenientes de más de 53 países (la mayoría de países europeos, pero se llegó a registrar la llegada de brigadistas de China) decidieron dejar todo por acudir a luchar contra el fascismo y el sistema económico que lo engendra: el capitalismo.

Las Brigadas Internacionales estaban compuestas por trabajadores y trabajadoras venidos desde distintos puntos del planeta, pertenecientes la mayoría de ellos y de ellas a Partidos comunistas, socialdemócratas, progresistas u organizaciones sindicales.

Un caso muy particular de brigadistas extranjeros fue el de los y las atletas que, al estallar la guerra, se encontraban participando en Barcelona en las Olimpiadas Populares, evento que rechazaba la celebración de estas en la Alemania Nazi y que apostaba por un deporte accesible y al servicio del pueblo trabajador.

La llegada de las Brigadas internacionales supuso un gran aliento de esperanza al pueblo trabajador del Estado español. No son pocas las declaraciones y escritos existentes en los que se pone de manifiesto la alegría y fervor que supuso.

Las Brigadas Internacionales jugaron un papel decisivo en muchos momentos. En la memoria colectiva del pueblo de Madrid aún sigue latente la ayuda prestada para la defensa de la capital en los inicios de la guerra, en las batallas del Ebro, de Guadalajara o de Teruel entre muchas otras.

Especial mención ha de tener la ayuda prestada por la Unión Soviética y los países socialistas del Este de Europa. Sin el armamento, el dinero o la asistencia militar que el pueblo soviético prestó a la República es difícil de imaginar que la resistencia, llevada a cabo durante 3 años, hubieses sido posible.

Hoy en día, el Partido y la Juventud Comunista jugamos un papel fundamental en la conservación y recuperación de la memoria histórica, para que el nombre de cada uno de los luchadores y luchadoras por la libertad no caiga en el olvido.

Actualmente, siguen más vigentes que nunca las enseñanzas de solidaridad, internacionalismo y compromiso militante que nos transmitieron las Brigadas Internacionales. Ante un sistema capitalista que solo nos ofrece miseria, desigualdad y guerra, el Partido y la Juventud Comunista seguiremos levantando la bandera por un mundo sin explotados ni explotadores, por un mundo por el que lucharon muchos de los brigadistas, seguiremos avanzando hacia socialismo.

Javier Ortega