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La Revolución Rusa de Octubre de 1917, fue un acontecimiento trascendental en la historia de la humanidad. Marcó el inició una nueva etapa histórica: aquella que situó la lucha por el poder político del proletariado como el elemento principal que se derivaba de la contradicción fundamental en la sociedad burguesa. La maduración de las condiciones sociales, políticas y económicas que permitían el triunfo del proletariado, junto con el campesinado, y el inicio del proceso histórico de aniquilación del poder político y social de la burguesía y el capital.

La importancia del análisis concreto

Este proceso histórico fue llevado a cabo con enorme inteligencia política por el Partido Bolchevique; que, consciente de sus tareas históricas inmediatas y estratégicas, supo realizar un análisis dialéctico certero de las condiciones concretas de la formación socio-económica de Rusia en ese momento. Desarrollar el proceso revolucionario, en una lucha de clases continua, que situaba, para el proletariado, dos tareas históricas principales: la culminación de las tareas democráticas que había dejado inconclusas la revolución burguesa en Rusia (fundamentalmente la reforma agraria que permitiera el reparto de la tierra entre el campesinado, a partir de la expropiación forzosa de la propiedad terrateniente) y, como segunda tarea, la creación de las bases para iniciar el proceso revolucionario hacia el socialismo. Para cumplir estas tareas el Partido Bolchevique estableció una política de alianza que se concretó en un Bloque revolucionario entre el proletariado y el campesinado, donde el interés social y la necesidad histórica determinaban que el Poder fuera la expresión de esa alianza social. El objetivo estratégico era la aniquilación del poder burgués y de su alianza con la clase terrateniente, ese era el contenido de clases del zarismo como poder político, por tanto, este era su primer objetivo, culminado a partir de la Revolución de Febrero de 1917. En ese momento, la falta de madurez del proletariado ruso impedía la comprensión de las tareas estratégicas del mismo. Creyendo que su tarea y sus necesidades estaban básicamente cubiertas con la aniquilación del zarismo, dejaron el proceso y su representación (la del proletariado y el campesinado) en manos de los partidos reformistas y de la pequeña burguesía. Estos planteaban un acuerdo con la burguesía, un pacto social para establecer la democracia burguesa y realizar a partir de aquí, una lucha legal en el seno del capitalismo en defensa de los intereses del pueblo trabajador. Los bolcheviques, por el contrario, sí entendieron las necesidades estratégicas del proletariado y de las capas pobres de los campesinos. Analizaron las contradicciones concretas del momento y, apoyándose en las formas de organización creadas por las masas, los soviets, forzaron la maduración práctica, organizativa e ideológica de las masas obreras y campesinas, para colocar en primer lugar la cuestión del poder. Apoyándose en las masas, colocando las consignas que en cada momento expresaban las condiciones políticas para avanzar en su maduración ideológica, combatiendo resueltamente al oportunismo y al reformismo, haciendo el enorme esfuerzo científico de plasmar el conocimiento dialéctico en su realidad, consiguieron ser vanguardia histórica y culminar la segunda tarea estratégica: la creación de las bases políticas, sociales y económicas para avanzar hacia el socialismo. Ello requería, como elemento fundamental, el triunfo y el avance del proletariado más organizado y con mejor experiencia de Europa: el proletariado alemán y, también, en cierta medida, el francés. Y requería la coordinación de los Partidos comunistas y revolucionarios de Europa y el mundo como expresión concreta del internacionalismo proletario. En eso se empeñó con firmeza, disciplina y decisión el Partido Bolchevique. Creándose la III Internacional.

Actuar hoy como bolcheviques

La mejor lección que podemos sacar del estudio y el análisis de la Revolución de Octubre es fijar nuestra atención en la actuación del Partido Bolchevique, como expresión histórica y concreta de la vanguardia revolucionaria en dicho proceso. No es sacar conclusiones generales, descontextualizadas del análisis concreto, no es situar categorías generales por encima de las condiciones actuales, extrapolándolas del contexto histórico determinado y elevándolas a categorías universales y generales. Así jamás actuaron los bolcheviques, aquellos revolucionarios que organizaron el primer asalto triunfante al poder burgués. La verdadera lección que hay que extraer de esa experiencia de la historia es intentar actuar hoy como bolcheviques. A través de la intervención directa con las masas, a través del análisis dialéctico de la realidad, que nos permita incidir sobre los auténticos intereses de la clase obrera, y saberlos expresar a través de consignas que ayuden al avance y a la maduración de las masas en su experiencia revolucionaria práctica. A través de una lucha política y teórica contra el reformismo y el oportunismo, disputando a éste la dirección y la hegemonía de las masas populares. A través del análisis de las clases y capas sociales que nos permita concretar una política de alianza y un bloque de poder que se convierta en la expresión de esa alianza popular y sea, en la práctica, el ejército social que avance hacia la creación de un Poder político revolucionario. Y construyendo el instrumento organizativo de la vanguardia, con capacidad científica, con disciplina consciente, con unidad basada en el desarrollo de las potencialidades de la militancia revolucionaria y en la convicción racional y científica de la necesidad histórica de la aniquilación del capital.

Alexis Dorta