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A comienzos del Siglo XX el movimiento revolucionario era aún muy débil y apenas tenía influencia en la realidad política de Rusia en su momento. El Partido Obrero Socialdemócrata Ruso (POSDR), creado en 1898, estaba formado por un grupo de intelectuales marxistas y algunos pocos obreros. Los intelectuales se encontraban , en su mayoría, en el exilio, y los pocos obreros militantes en la más profunda clandestinidad debido a que el autoritarismo del régimen zarista perseguía incansablemente a todo militante revolucionario. Esta organización presentaba una serie de debilidades y deficiencia que preocupaba a Lenin, quién veía en la falta de unidad teórica dentro del partido, uno de los principales problema de la organización.

Por eso escribió el artículo ¿Por donde empezar? donde planteaba la urgencia de publicar un periódico que llegara a toda Rusia y que lograra organizar colectivamente a todos los grupos locales socialdemócratas dispersos. Por aquellos años se apreciaba un auge en la politización social con miles de jóvenes que se acercaban a las ideas marxistas. Pero quiénes luchaban por la difusión de estas ideas formaban parte del “marxismo legalista” que había abandonado la lucha teórica y política hacía mucho tiempo. Combatir la malversación del marxismo era tarea fundamental para la prensa leninista. Esta fue una pelea muy importante que dio Lenin contra los economicistas defensores de la lucha sindical que la veían escindida de la organización política de los trabajadores.

El proyecto de Lenin va a cobrar forma en diciembre del 1900 cuando se publicó por primera vez Iskra (La Chispa) en Munich (Alemania) que buscó combinar un papel de propagandista, de agitador entre las masas y el de organizador. El periódico como organizador no fue una política más para el dirigente bolchevique sino, más bien, una definición estratégica para la construcción del partido que prepararía la insurrección. La función de la prensa obrera ocupó el trabajo teórico de Lenin desde antes de la creación del POSDR. Destinó varios años de su vida a estudiar su relevancia e inserción en la clase obrera emergente, por eso cuando vence su línea de crear un periódico como Iskra - comienza a producirse un importante trabajo político en el seno del proletariado ruso que sentarían las bases para el desarrollo organizativo de los años posteriores.

La publicación entraba al país en forma clandestina y los militantes locales lo distribuían bajo el lema: “una chispa que encenderá la llama”, así fue adquiriendo prestigio entre los obreros. Se crea toda una red de colaboradores obreros y distribuidores de la prensa. El periódico debía tener un lenguaje claro pero que permitiera, a su vez, elevar el nivel de los trabajadores Mientras que Lenin se convertía en el director político del periódico, su compañera Nadehzda Krupskaia era la responsable de mantener las relaciones con los comités rusos que nutrían al periódico de noticias y denuncias obreras.

Años más tarde la lucha fraccional en el seno del Parido hizo que Lenin abandonara el comité de redacción por la creciente influencia que estaban teniendo los mencheviques. Luego de la derrota de la insurrección de 1905 se profundizaron aún más las diferencias estratégicas dentro del POSDR, y la reacción iba recobrando fuerzas frente a las masas que se encontraban dispersas.

La década de 1910 comienza con un nuevo despertar de las luchas obreras. Los bolcheviques se deciden a actuar y en la Conferencia del partido, que se realiza en la primera quincena de enero de 1912, se profundiza la escisión entre las fracciones y el Pravda pasa a convertirse en su órgano de publicación oficial. . Antes de su lanzamiento se hizo una masiva campaña de agitación en las fábricas para incentivar las suscripciones públicas.

Fue la primera vez que Pravda (La verdad) se publicaba como periódico legal, costaba dos kopeks y tenía cuatro páginas donde se mezclaban artículos económicos, del movimiento obrero, huelgas, de coyuntura política y cultura proletaria.

Lenin logró contribuir enormemente a la organización de la clase obrera y no sólo del partido. Pravda denunciaba el verdadero carácter de explotación del sistema capitalista y el autoritarismo del Zar y, a la vez, educaba a miles de obreros con conciencia de clases.
A diferencia del Iskra, que fue un periódico para los trabajadores -que llegaba a unos cuantos centenares de lectores-, el Pravda de 1912 era un periódico hecho por los trabajadores y dirigido a decenas de miles de obreros de vanguardia. Corresponsales de toda Rusia enviaban denuncias diarias de diferentes fábricas – nucleadas en la reconocida sección “Informes de Corresponsales”- y se crearon grupos que apoyaron financieramente la salida del Pravda a través de colectas grupales. Los corresponsales tenían una importancia fundamental porque actuaron como antenas transmisoras del estado de ánimo del proletariado, . Mientras tanto sus números eran reimpresos en imprentas clandestinas para difundir en otras ciudades más lejanas.

Los trabajadores rusos hicieron suyo el diario bolchevique y lo identificaron como “nuestro diario”, esto permitió que la difusión se acrecentara: si el primer número tuvo una tirada de 25 mil ejemplares, en las semanas siguientes superó los 60 mil. Las obreras rusas también denunciaron las condiciones de explotación y de opresión a las que eran sometidas cotidianamente. En la sección especial titulada “Trabajo y vida de las obreras” se informaba acerca de las manifestaciones y preparativos para la conmemoración del Día de la Mujer e impulsaba la creación de organizaciones sindicales y políticas de mujeres.

El diario logró publicarse entre 1912 y 1914 a pesar de las demandas judiciales, las clausuras, la detención de militantes, las multas y los juicios. La persecución policial y la fuerte campaña antibélica que se venía gestando desde las páginas del Pravda llevaron finalmente a que el Zar clausure la publicación en julio del 1914.

Junto con la clausura vino un reflujo de la organización obrera y del partido bolchevique ya que la mayoría de sus militantes fueron detenidos, enviados al exilio o reclutados para la guerra.

Cuando el movimiento obrero comenzó a recobrar nuevas fuerzas, en 1916, el partido contaba con apenas 5 mil militantes. Estos hombres y mujeres fueron la vanguardia obrera revolucionaria que Lenin anhelaba construir y que, a lo largo de 1917, organizaron a cientos de miles en las fábricas y los soviet, preparando la insurrección. . La prensa leninista y la organización de la vanguardia de la clase obrera es una discusión actual y su estudio cobra gran importancia política.