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El triunfo de la opción por la salida de la Unión Europea en el referéndum celebrado el jueves 23 de junio en el Reino Unido inicia una nueva etapa en la lucha de la clase obrera y los pueblos de Europa.

La apertura de una nueva brecha, de considerables dimensiones, en el proceso de construcción de la alianza interestatal imperialista europea, es una magnífica oportunidad que las fuerzas clasistas y revolucionarias debemos saber aprovechar.

Si bien el “Brexit” puede dejar constancia de que la pertenencia a la UE no es una vía de sentido único, es fundamental reiterar que una salida de la UE sin ruptura con el capitalismo tampoco es la solución para la clase obrera.

Es necesario hacer valer las posiciones y los análisis de las fuerzas comunistas consecuentes que sitúan como epicentro de toda propuesta política revolucionaria los intereses de la clase obrera y de los sectores populares. Sin esa premisa, todo proceso político está condenado a terminar legitimando la explotación capitalista, sea bajo la careta o disfraz que sea.

En el momento actual, la salida británica de la UE está siendo pilotada por fuerzas capitalistas que únicamente persiguen el reordenamiento del mapa geopolítico en función de sus particulares intereses de clase, en medio de una fortísima pugna entre monopolios, potencias y alianzas imperialistas a nivel mundial.

La otra fracción burguesa, la que se beneficia de la construcción de la UE, pretende desacreditar la posición contraria mediante la acusación de que los elementos que priman en la decisión por la salida son el racismo, la xenofobia, el chovinismo y la insolidaridad, mientras unos y otros se apresuran a tratar de arrastrar a la clase obrera tras las falsas banderas que cada uno de esos sectores burgueses representa.

La lucha contra la UE desde una perspectiva de clase implica clarificar ante los ojos de la mayoría obrera y popular el papel que han jugado los distintos grupos burgueses en defensa de sus propios intereses, y hacer valer que en una UE de 28 o de 27, o de 10, seguirán siendo las relaciones capitalistas las que prevalezcan, de la misma manera que lo harán en un Reino Unido desvinculado de la UE mientras no haya ruptura con el poder burgués.

Es fundamental situar en el centro del debate del futuro inmediato la cuestión del poder y la cuestión de los intereses de qué clase priman en cada proceso político. Hay que desenmascarar a los pretendidos izquierdistas que defienden el proyecto imperialista de la UE mientras utilizan el mismo discurso ilusorio y falso de la burguesía, al tiempo que se combaten sin descanso los argumentos de quienes se limitan a querer un capitalismo y unas alianzas diferentes, pero no por ello menos dañinas para la mayoría obrera y popular.

Los y las comunistas no somos “euroescépticos” ni “europeístas”, no nos valen las etiquetas porque no estamos ni con las fuerzas de la UE ni con las fuerzas nacionalistas o chovinistas, porque sabemos que la ruptura con la UE sólo cobra pleno sentido si va acompañada de una ruptura con el resto de alianzas imperialistas que someten a los pueblos y a la clase obrera y con un proceso político encaminado hacia la toma del poder, no hacia el mero recambio en la gestión capitalista.

Su crisis abre una oportunidad valiosísima para nuestro trabajo político, puesto que hace más visibles las contradicciones en el seno de la UE y la falta de unidad coyuntural entre las fuerzas capitalistas. Está en nuestras manos ser capaces de difundir nuestras posiciones, de hacer ver que sólo la clase obrera, en alianza con el resto de sectores sociales opuestos al poder monopolista, podrá resolver los problemas de la mayoría obrera y popular, rompiendo con las fuerzas capitalistas de cualquier signo.

Á.G.