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Un Partido a la ofensiva

Un Partido consciente del momento histórico

Un Partido a la altura de su responsabilidad política

Pasado el lance electoral y superado ya el proceso congresual, se abre un nuevo periodo político en el que las tareas fundamentales del Partido deben orientarse decididamente a hacer realidad los principales acuerdos adoptados en el X Congreso y posicionar al Partido a la altura de las necesidades de la lucha de clases.

 

Tareas que sin duda pasan por la necesidad de reforzar la dirección central y todos sus comisiones de trabajo para generar un aparato central capaz de dirigir y responder a las necesidades de unas células cada día más dinámicas y pegadas a su realidad más inmediata; células capaces de analizar la totalidad del conflicto social que se desarrolla en su entorno. En definitiva, células vivas y dinámicas que, utilizando la herramienta científica del conocimiento marxista-leninista y la audacia revolucionaria para organizar su intervención política, sean capaces de hacer de cada una de sus reuniones espacios de elaboración que desarrollen en lo concreto las directrices centrales y los acuerdos congresuales.

Intervención claramente diferenciada de la actuación de la vieja y la nueva socialdemocracia, porque se orienta, en lo fundamental, a quebrar los consensos que permiten la paz la social y se dirige con claridad a generar permanentemente, con sus propuestas y ejemplo de trabajo continuado en la base, conflicto político allí donde aún hoy no lo hay.

Células y militantes que, mediante su trabajo en los centros de trabajo y en la calle, sean reconocidos socialmente como comunistas; como militantes de vanguardia que con su prestigio social referencian ante las masas al PCPE como el Partido que más conscientemente defiende los intereses de la clase obrera y el pueblo.

Una tarea absolutamente prioritaria a cuyo desarrollo habrán de destinarse la totalidad de nuestras capacidades centrales y en la que la implicación de los comités intermedios para sacar adelante planes de trabajo concretos que desarrollen la táctica necesaria, es la mejor, y diríamos que casi única, garantía de éxito.

En el Movimiento Obrero propiciando el trabajo sindical de la militancia y el desarrollo de los CUO; en los barrios organizando el movimiento popular y orientándolo hacia la articulación de Comités Populares; con las mujeres trabajadoras en su lucha contra la doble esclavitud que padecen; con la juventud obrera y de extracción popular luchando por el futuro que les niega el capitalismo; con el estudiantado desarrollando el Frente de Estudiantes como su mejor herramienta de organización y lucha; en la lucha antiimperialista levantando un fuerte movimiento popular por la Paz y el Internacionalismo que, progresivamente haga de COSPAZ una referencia cierta para este trabajo imprescindible…; en definitiva, un Partido que, desde la contradicción principal entre capital y trabajo, tenga la capacidad de hacer de cada una de las colisiones que se dan en esta sociedad una espoleta de lucha por el Poder Obrero y el Socialismo.

Julio Díaz