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La masiva ejecución de las hipotecas morosas, por parte de las entidades bancarias, es uno de los mecanismos de expropiación que utiliza el capital contra la clase obrera en el escenario de su actual crisis estructural. Este latrocinio se suma al robo de esas mismas entidades bancarias a quienes -con enormes esfuerzos- sí pagan puntualmente sus mensualidades. Si pagas te roban, y si no pagas también te roban.

Los medios de agitación y propaganda de las clases dominantes, en los últimos meses, han dado grandes espacios a la PAH, como movimiento social contra este expolio bancario a las familias. Esa misma generosidad de espacios ha facilitado que su Iniciativa Legislativa Popular para la dación en pago llegara al Parlamento del Estado y fuera allí debatida y votada.

Pero, ¿es la dación en pago una respuesta a esta gigantesca agresión a las economías familiares?

Las hipotecas contratadas durante los trece años de la última expansión económica del capitalismo español están reguladas por la actual Ley Hipotecaria, más una práctica bancaria consolidada a golpe de engaños y abusos (cláusulas suelo y otras). La estrategia del capital financiero ha buscado comprometer al conjunto del entorno familiar (padres, amistades, hermanos/as, etc.) en el aval de la cantidad prestada, de forma solidaria. Además al principal del préstamo se suman otras cantidades, no pequeñas, que inflan la cantidad a pagar al Banco en caso de morosidad, implicando a todo el entorno familiar de la persona titular de la hipoteca.

Así surge el movimiento de la dación en pago. Si pierdo la vivienda, que al menos no tenga que poner más dinero de mi bolsillo, o que no me embarguen la nómina, si es que tengo trabajo.

A primera vista aparece como una reivindicación elemental, “democrática”.

Pero las cosas en el capitalismo no funcionan así.

Consecuencia directa de la crisis capitalista hoy se han producido dos cambios sustanciales en este sector de la economía española. Por un lado el capital financiero ha aceptado una importante baja de los tipos de interés, que tiene por finalidad tratar de reactivar el crédito para reactivar la economía, y por otro lado -en la lógica de destrucción del capital sobreacumulado- ha caído en picado el precio de venta de las viviendas.

Tenemos, así, a millones de familias pagando una hipoteca de un capital muy superior al precio de la vivienda que lo respalda. Por ejemplo una familia puede tener una carga hipotecaria de doscientos mil euros, sobre una vivienda que en estas fechas no conseguiría vender ni por ciento cincuenta mil euros. Y ello durante los próximos veinte o treinta años, sumando los intereses de capital pactados. El pago total de esa hipoteca puede suponer hasta cuatro veces el valor que la vivienda tiene hoy.

A esa familia le saldría más ventajoso entregar la vivienda al Banco -como dación en pago-, e irse a la calle de al lado y comprarse una vivienda, de igual o mejor calidad, a un precio mucho más barato. Es decir, la dación en pago llevaría a que, al día siguiente de aprobarse la ley, millones de familias entregaran sus viviendas al Banco e iniciaran la compra de una nueva vivienda a un precio mucho más reducido. Esto sencillamente llevaría a la quiebra inmediata al sistema bancario español. Por tanto, ningún gobierno en este sistema capitalista tendrá nunca la ocurrencia de aprobar semejante Ley; e incluyo entre esos gobiernos a un supuesto gobierno de la organización reformista IU, que anda por ahí apoyando la propuesta de dación en pago como posición demagógica.

Por tanto, alentar la esperanza de que es posible -con ILP o con gobierno reformista- aprobar una Ley de dación en pago en este país, sin derrotar al sistema capitalista, es una pura burla a tantas familias angustiadas por la tenaza de la sanguijuela bancaria.

En vez de alentar sueños imposibles en el capitalismo, lo que necesita la clase obrera es un programa político sustentado en bases científicas. La nacionalización de la banca es la respuesta consecuente a esta situación en que se encuentran millones de familias esclavizadas durante décadas por la cuota hipotecaria, o las cientos de miles que van siendo expropiadas mediante al ejecución de sus hipotecas en estos años.

¿A cuantos cientos de miles de millones de euros asciende este puro y simple robo, tanto si pagas la hipoteca como si no la pagas? Eso deja a Bárcenas como un auténtico aficionado. En España, si no avanza la lucha por el poder obrero y la revolución socialista, millones de familias estarán las próximas décadas obligadas a trabajar colocando como prioridad el pago de su hipoteca al capital financiero, por encima de su alimentación y de su salud. Pura esclavitud.

Las mentiras del reformismo son de corto recorrido, y basta aplicar una racional deducción lógica para desmontar sus falacias, y su colaboración de clases con el capital.

Que el PCPE coloque la nacionalización de la banca como una de sus primeras propuestas programáticas, aquí y ahora, es la consecuencia lógica de una lucha organizada sobre la base de un análisis científico de los mecanismos que tiene el capital para oprimir y expoliar a la clase obrera y sectores populares.

¿Reforma o revolución? Sin duda, revolución.

Carmelo Suárez