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La burguesía destruye lo que la clase obrera construye

Aquel comienzo del mes de julio de 1996 fue muy significativo para la historia del movimiento obrero de la Margen Izquierda del Nervión. Se apagaba el último alto horno de lo que había sido una empresa de 14.000 trabajadores directos y 40.000 indirectos, conocida como AHV (Altos Hornos de Vizcaya). El María Ángeles (2-A), el más joven de los tres hornos altos de la siderurgia integral que ocupaba las localidades industriales de Sestao y Barakaldo, dejaba de "respirar"; junto a sus otros dos hermanos gemelos, el 1 y el 2, ya finiquitados en febrero de 1995.

 

Resulta muy curiosa la desmemoria de la población en los procesos históricos cercanos sobre lo que ha sido la reconversión industrial, o mejor dicho la reestructuración industrial de comarcas enteras a lo largo de la Cornisa Cantábrica, como el Gran Bilbao (en Bizkaia), Astillero, la bahía de Santander y Reinosa (en Cantabria), Gijón y las cuencas mineras asturianas y leonesas, Vigo y El Ferrol (en Galicia) o, en el Mediterráneo, localidades muy concretas como Sagunto, Manises o Puerto Real (en Andalucía).

Ahora corren tiempos de "olvido intencionado", donde parece ser que el único mal y el fin del mundo vinieron de la mano del Gobierno burgués de Rajoy y del PP, obviando al resto de Partidos políticos y sindicatos colaboradores de los cierres de las grandes empresas, desde lo que en su momento fueron los famosos Pactos de la Moncloa, en 1977, y su famosa Transición.

Decimos esto porque resultan muy llamativos los nuevos gestos solidarios ante el posible cierre inminente de lo que, en el momento de su creación, fue un primer colchón de paz social, denominado como Acería Compacta Bizkaia (ACB), allá por su inauguración en enero de 1997, con presencia de la realeza incluida, la misma que gestiona parte de una Fundación para la Siderurgia Integral desde 2008, con miembros en su junta directiva como Miquel Roca (CIU) y José Luis Corcuera (exministro de Interior del PSOE y famoso por su Ley de la patada en la puerta).

Durante el mes de enero de 2016 se ha comenzado a movilizar la plantilla de la ACB ante un cese parcial e indefinido de su actividad para sus 300 empleados fijos y sus 300 obreros de contratas. Numerosos gestos de solidaridad han aflorado en la comarca del Nervión, con unas primeras manifestaciones callejeras en las que llamaban la atención varios de los miembros de los que iban en las primeras filas de las pancartas: representantes locales y junteros del PNV y del PSOE.

El análisis que se ha realizado, desde los medios de comunicación oficiales, nos volvían a recalcar que el problema es de la competitividad del acero de China, culpable del cierre futuro de la planta de Sestao. Por ello se solidarizaban con los trabajadores con unas medidas de corte populista, donde tanto el alcalde de la localidad, así como las presidentas del PNV (Itxaso Atutxa) y del PSOE (Idoia Mendia) y el propio Lehendakari Urkullu, se comprometían a ir a Bruselas a la sede de la UE a mediar.

Estos mismos argumentos, que eran los que se esgrimían con la privatización de los astilleros en la cuarta fase de la reconversión del sector naval en 1999 (declarando como culpables de los despidos a los astilleros de Corea del Sur), recuerdan a otros análisis del pasado que debemos comentar para recordar quiénes son unos y otros: burguesías periféricas y centralistas unidas frente a la clase obrera.

Mientras los señores Garzón (IU), Pablo Iglesias (Podemos) y Pedro Sánchez (PSOE) nos hablan del "Pacto a la portuguesa", como un pretendido Gobierno del cambio y del Frente Popular de la Izquierda, les vamos a recordar el origen del problema de lo que ellos denominan como "crisis" del Estado de Bienestar.

En 1983 aparece el famoso Libro Blanco de la Reconversión Industrial, bajo el Gobierno de Felipe González con tres de sus temidos ministros: Solchaga, Boyer y Almunia. No es una casualidad que ese mismo año comenzase uno de los procesos más salvajes de cierre de empresas, como la de Altos Hornos del Mediterráneo (AHM) de Sagunto, donde varios de los cuadros sindicales (de los que van a crear el PCPE un año después), fueron de los más combativos para evitar el cierre de dicha planta, en tiempos de Joan Lerma, del PSOE, en la Generalitat valenciana. Entre 1984 y 1988 se dan los momentos más fuertes de cierre de astilleros como Euskalduna, Ascón, Atlántico... Hasta que llegamos al proceso de cierre de la Siderurgia Integral y Aceriales, con su punto y final en AHV y ENSIDESA, con la famosa Marcha de Hierro de Octubre de 1992 (inspirada en la Marcha Negra de los mineros de Villablino, en 1991); donde el PCPE participó en las movilizaciones con camaradas de dichas factorías, como bien aparecía en el Nuevo Rumbo de esas fechas.

La creación en 1994 de la Corporación Siderúrgica Integral (CSI) daba por finiquitado un tiempo histórico para la clase obrera siderúrgica, con la venta de las plantas públicas a empresas privadas, como fue en su momento Arcelor, desgajando AHV en varios trozos: Sestao, Ansio (en Barakaldo), Agruminsa, Bandas de Etxebarri y Lesaka (en Navarra). Momentos de movilidad geográfica, de desgracias personales y familiares, donde el gran Capital no se limitaba a las apetencias de Madrid.

Mientras se daba la "Marcha del Acero" (como la denominaba el novelista Antonio Gala), en el País Vasco el Gobierno del Lehendakari Ardanza, el mismo que años atrás visitase a Reagan en la Casa Blanca, viajaba de nuevo a tierras estadounidenses para crear, en noviembre de 1992, la sociedad urbanística Bilbao Ría 2000, inspirándose en zonas industriales como Pitsburgh, cual el filme “Flashdance”, para crear su Ría de yates de recreo.

Cientos de trabajadores quedaron sin recolocar de AHV todavía en 2001, con la complicidad sindical de UGT, CCOO y ELA, como en los tiempos del sector naval. La ACB comienza a funcionar planteando la eliminación de todo vestigio industrial como los Altos Hornos, entre 1998 y 1999, e incluso tuvo accidentes mortales ya en el año 2000, escapes de Cesio, y varios ERE en 2003, de los que no se hizo mención por parte del accionariado de la planta que, desde 2009, pasa a la entidad bancaria BBK y de la multinacional india Mittal, en el proceso de fusión con Arcelor. Esos mismos (Mittal) que, en diciembre de 2013 celebraron una boda multitudinaria a ritmo de Boolywood, con el entonces Alcalde de Barcelona Trias y el Presidente de la Generalitat Mas como invitados en representación de la burguesía catalana. No hay que olvidar quiénes son los grandes accionistas y jefes de las grandes empresas vascas y españolas del norte: Imaz en Repsol; o la antigua Consejera de Ibarretxe, la señora Zenarruzabeitia de Petronor; o Melchor Gil, cuñado de Patxi López, en Petronor e Iberdrola; por ejemplo.

La realidad de la comarca industrial del Nervión es la de un espejismo virtual, con una franquicia multinacional llamada Museo Guggenheim y un Palacio Euskalduna dedicado al aria del barco fantasma del germanófilo Wagner; donde los cierres de las empresas fabriles y el olvido y marginación de los barrios obreros, son las verdaderas noticias que nunca aparecen, porque lo social no vende por encima de lo nacional. La ocultación intencionada de la lucha de clases, por parte de los medios de comunicación, vuelve a recordarnos que nos cerraron varios astilleros, empresas siderúrgicas y metalúrgicas, de bienes de equipo y de la línea blanca y minería, como Astilleros Celaya, Babcock Wilcox, Urbasa, Andrés Santiago, Cetrimetal, La General... y nos los cambiaron por mega centros comerciales que son tan efímeros como el Parque de Atracciones de Artxanda, que cerrase hace veinticinco años un entonces joven lehendakari, Consejero de la Diputación Foral de Vizcaya, llamado Iñigo Urkullu.

Como decía un grupo de rock local de la Margen Izquierda llamado Gris Perla en aquella Marcha del Hierro de los trabajadores de AHV: "Corazón de Metal, nunca te has rendido sin luchar..."

¡En solidaridad con los trabajadores de la Acería Compacta Bizkaia (ACB)!

¡Eutsi Gogor ACB!!.