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Una salida temporal para la juventud no exenta de problemas

En nuestro país, las principales ciudades, Madrid y Barcelona, están dentro del top 10 mundial en cuanto a ocio nocturno. Esto no sólo deja entrever las costumbres de la gente joven española, puesto que el carácter turístico de estas ciudades y su ocio nocturno también están relacionados. Dado que muchos jóvenes tienen dificultades para costearse sus estudios o simplemente no cuentan con estudios superiores, el trabajar mayoritariamente los fines de semana en bares y discotecas nocturnos es una salida relativamente fácil. Los jóvenes que cursan estudios universitarios ven en el ocio nocturno un empleo provisional durante sus años de estudio, una oportunidad para tomar contacto con el mundo laboral.

 

De acuerdo con el 'Estudio sobre Empleo Juvenil en la Hostelería Recreativa' la edad media de los trabajadores es de 27,4 años, y el 44,9 por ciento de los 150.000 trabajadores tienen menos de 25 años. Dependiendo del tamaño de las empresas, la media del número de trabajadores en discotecas y salas de concierto es de 14,8 empleados (dentro de este número se incluyen otro tipo de empleados aparte de camareros).

Uno de los puntos negativos de este trabajo de fin de semana es el salario. Normalmente, a los trabajadores eventuales se les contrata por obras y servicios, teniendo un sueldo de 10 ó 12 euros la hora. Esto puede variar en función del trabajo desempeñado y de la franja horaria. En algunos casos, se puede cobrar hasta 60 euros la hora. Pero muchos de estos trabajadores y trabajadoras trabajan sin contrato, puesto que durante la semana pueden trabajar en otro sitio. En muchos, este sector llega a tener un régimen laboral caracterizado por el trabajo de fin de semana.

La ley vigente implica que se considera trabajo nocturno a aquel realizado entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. Los empresarios que recurran regularmente a la realización de trabajo nocturno tienen la obligación de informar de ello a la autoridad laboral competente. En muchos casos no se procede de esta forma porque los trabajadores no cuentan con contrato.

Además, la jornada de trabajo de los trabajadores nocturnos no puede exceder de 8 horas y no pueden realizar horas extraordinarias. En el sector de la hostelería en general, y más especialmente si se trabaja en este sector de noche, estas horas de trabajo llegan a duplicarse en algunos casos.

Estos trabajadores, que trabajan un gran número de horas de cara al público y de pie, al final de su jornada se ven obligados a cumplir otras tareas, como rellenar las cámaras a última hora o hacer el vacío, cuando están exhaustos de trabajar.

Aparte del inconveniente del gran número de horas, la escasez salarial y la falta de contrato, estos trabajadores se enfrentan a dificultades que van más allá de esto. Pasando por el impacto en su vida social (ellos trabajan mientras los demás se divierten), hay que tener en cuenta que las discotecas, salas de fiestas, pubs, bares…conllevan estar expuestos continuamente a un volumen elevado de música y al propio ruido del ambiente. Esto puede desembocar en pérdidas de audición.

Debido al exceso de calor dentro de estos locales, los trabajadores pueden sufrir golpes de calor, deshidratación o calambres musculares, empeorados por las largas horas que pasan de pie.

En cuanto al trato con los clientes, están expuestos a tratar con personas en estado de embriaguez o bajo los efectos de las drogas, lo cual puede desembocar en un conflicto. A la larga, estar expuestos continuamente a este factor, puede acarrear problemas de ansiedad.

L.V.M-J.