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Lenin ya advirtió de que sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria alguna. Resulta de cajón que sin un análisis certero de la realidad no se pueden proponer alternativas encaminadas a incidir en ella. Esto es lo que la socialdemocracia olvida, situándose como movimiento de carácter pequeño-burgués, e impidiéndole criticar fundamentadamente al TTIP. Al hacer oídos sordos y no querer ver la lucha de clases como fundamento del tratado, IU y PODEMOS se sitúan en la ambigüedad y el interclasismo, convirtiéndose en comparsa de los intereses del imperialismo.

 

El idealismo, la falta de rigor teórico y la dispersión argumentativa son la esencia del argumentario publicado recientemente por IU, donde definen las líneas maestras de su oposición al tratado. Conviene analizar este ideario para ver hasta qué punto IU es una organización en descomposición, carente de cohesión ideológica y completamente servil al sistema de dominación.

A lo largo de sus ocho páginas encontramos perlas como que el TIIP supone un “golpe de estado contra la democracia” y que, para desgracia de todos, “pondrá los gobiernos al servicio de las multinacionales”. Parece que IU considera que los gobiernos de la UE están al servicio de los trabajadores y que el TIIP amenaza esta situación. En esa línea oportunista continúa joya tras joya, afirmando que una de las amenazas es la mutación de la UE y la puesta en peligro de nuestra “identidad europea”. Tan preocupados están por la pérdida de esta identidad que hacen un llamamiento a lo que parecen considerar el motor de historia: “la sociedad civil” y la “ciudadanía”, con el objetivo irrenunciable de “parar el TIIP para construir una UE distinta y mejor”.

Aproximarse así al al texto es tratar de vender la posibilidad de una UE distinta a la actual. Una UE que, desgraciadamente, ha caído en malas manos y que con una gestión distinta sería el baluarte de la democracia y la integración de los pueblos. Vaya por Dios.

Convendría recordarles a los Podemos y a los IU la naturaleza del Estado, sus funciones como organización de poder al servicio de los monopolios y, especialmente, el carácter de la UE como estructura de consolidación de un mercado único a cuyo mando está el gran capital alemán.

Estas ideas quedan muy lejos del argumentario socialdemócrata fundido y subsidiado por la Unión Europea. Cínicamente olvidan que el problema del TTIP no es su secretismo, ni que se pretenda ratificar sin un referéndum. El problema es que el tratado no es más que un paso más en lógica histórica del capital. Un documento que pretende plasmar el recrudecimiento del capitalismo y que debemos combatir como clase obrera organizada. El oportunismo está jugando su papel de sostén de izquierdas del capitalismo: ladra pero no muerde, se queja pero no actúa, escenifica pero no lucha. No encontramos ni una sola palabra contra el capitalismo, ni una palabra por la ruptura con las instituciones del imperialismo.

La tenue posición de IU y PODEMOS escenifica su complicidad con el modelo burgués. Es fundamental para el proyecto revolucionario confrontar ideológicamente con toda clase de socialdemócratas que no hacen sino distraer a la clase obrera de sus obligaciones históricas. El derrocamiento del poder de los monopolios pasa por la derrota ideológica de la socialdemocracia y la hegemonía del Partido Comunista en el seno del movimiento obrero. Debemos armarnos ideológicamente y huir de toda ambigüedad. Tal y como decía el Che “Las medias tintas son la antesala de la traición” y por ello el Partido Comunista no dará tregua en la lucha contra el oportunismo.

Carlos López-Egea