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Si analizamos el trabajo realizado por  el Partido cada vez que se convocan elecciones, la primera imagen que viene a la cabeza es la que usamos para dar título a este artículo.  

Como si de una carrera de obstáculos se tratara, la militancia comunista es capaz de superar el bucle infernal de dificultades que hay, tanto en la propia ley electoral, como en su desarrollo y aplicación por las diferentes juntas electorales o en las propias dificultades innatas a la conformación de una lista y su difusión por un Partido Comunista dentro de una sociedad burguesa.  Son una sucesión de dificultades paridas para dejar fuera del juego electoral a  quienes no cuentan con un aparato administrativo ad hoc para esa tarea y un brutal  muro de silencio a las candidaturas que se atreven a cuestionar la legitimidad de un sistema basado en la explotación y la concentración de la riqueza y el poder en cada día menos manos.

Sólo contamos con  el apoyo de las masas y la abnegación revolucionaria

Son estos dos factores los únicos que, junto a la experiencia y la dirección central de las tareas, nos permiten sortear el campo minado de cada convocatoria electoral.   Plazos difíciles de cumplir que complican los festivos nacionales y locales en los que te encuentras cerradas las juntas electorales, funcionarios que ni saben ni quieren saber pero  que, muchas veces, son mejores que los que directamente te hacen la vida imposible y son capaces de interpretar cada año una cosa distinta, son sólo la antesala de la ardua tarea de cuadrar unas listas en las que de la paridad hemos pasado a los bloques de 5 que son de 3 en los suplentes y que, lo hagas como lo hagas, siempre acabas equivocándote y teniendo que cambiar el orden de la lista que salió del local revisada y cumpliendo a pies juntillas la legislación. Tareas que, ajenas a la ya compleja elaboración de los programas y la propaganda, se convierten en centrales e imprescindibles y sin las cuales, como por desgracia hemos tenido algún ejemplo este año, todo el trabajo restante se torna inútil.

Pero con una certeza cercana al 100% llega el momento y la lista está presentada y la pesadilla queda en el haber del grupo de militantes que conformaron en su momento la quizás un poco pretenciosamente llamada comisión electoral.  ¿Y por qué?  Por el trabajo decidido de una militancia que es muy consciente de su tarea y porque cientos de compañeros y compañeras de lucha, muchos de ellos y de ellas destacados dirigentes de en su frente de masas, confían en el Partido Comunista y entregan sus carnets para figurar en las candidaturas del PCPE.  

No podemos dejar de valorar la importancia de este apoyo que desinteresadamente recibe nuestro Partido cada ciertos meses por parte de estas personas que figuran en nuestras listas.  Es más, sería importante que  cada comité se dirija a cada uno de ellos/as para agradecérselo y hacerles ver la calidad de su compromiso revolucionario. Ellos y ellas son la base del apoyo de masas que necesita todo Partido Comunista y entregándonos  su DNI, pero también apoyando las propuestas del Partido en el frente de masas y/o participando de nuestros cortejos en las manifestaciones, articulan el entorno necesario que deben tener todas las organizaciones territoriales del Partido.  La existencia de este entorno comprometido nos ayuda a superar el bucle del que hablábamos al principio, y nos echa una mano para tratar de quebrar el cerco informativo, pero, por encima de todo para una valoración electoral, es lo que nos permite alcanzar resultados cada vez superiores que demuestran el verdadero alcance de masas de nuestra intervención política y el avance real de nuestra propuesta.  Dirección política, trabajo de masas, hegemonía y compromiso militante son y serán nuestra fórmula para tumbar todas y cada una de las dificultades que nos marque esta y cualquier otra ley electoral que la burguesía y sus respectivos gobiernos sean capaces de inventar 

Julio Díaz