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En las cuatro páginas de hoy presentamos brevemente algunas de las principales etapas de los 70 años de trayectoria de la Federación Sindical Mundial (FSM). La cuestión acerca de la creación de una organización sindical mundial de base clasista fue planteada desde diversas partes durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. En tanto, merece la pena señalar  que los líderes de la Unión Sindical británica intentaron de diferentes maneras rehuir las iniciativas de la Unión Soviética, principalmente provenientes de los sindicatos, que se trazaban en esta dirección.

Finalmente, el 6 de febrero de 1945 se convocó una conferencia unitaria en Londres que contó con la participación de 204 delegados, representando alrededor de 60 millones de trabajadores de 42 países diferentes. Sin embargo, la cuestión de la creación de este sindicato internacional presentaba serios desacuerdos. Representantes de América Latina, la URSS, Francia, Australia, la CIO (Congreso de Organizaciones Industriales) y otras delegaciones, pidieron la creación de una nueva organización y, por tanto, apoyaron la propuesta presentada por Sidney Hillman, de la CIO.

En esa época, la CIO, bajo la influencia de un ala izquierda fuerte, albergaba posiciones progresistas y se encontraba en conflicto con la otra Confederación General estadounidense, la AFL  (Federación  Estadounidense del Trabajo), de naturaleza reaccionaria. Los líderes británicos, que querían evitar la formación de un nuevo sindicato internacional, trataron de revivir a la reformista (y ya sin vida) internacional sindicalista de Amsterdam. Al final, se realizaron concesiones y se acordó establecer un comité de 41 miembros para otra conferencia con el principal objetivo de elaborar un proyecto de estatuto para la Federación Internacional de Sindicatos.

El Congreso fundacional de 1945

Desde el 25 de septiembre hasta el 9 de octubre de 1945 tuvo lugar en París la conferencia  que condujo a la creación de la Federación Sindical Mundial. A partir del 3 de octubre, esta conferencia se convirtió en Congreso. Participaron 346 delegados de 56 países, lo que representaba a 67 millones de trabajadores organizados. En la creación participaron todas las Confederaciones Generales que hasta ese momento se habían creado y que trabajaban en sus respectivos países. A pesar de haber recibido una invitación para participar, la confederación reaccionaria americana AFL fue la única en todo el mundo que decidió no hacerlo.

Desde 1945 hasta finales de la década de los 80, aproximadamente, con más de 400 millones de miembros en todo el mundo, la FSM ha contribuido decisivamente a destacar el papel de la clase obrera, tanto en la construcción del socialismo en los antiguos países socialistas como en el afianzamiento y  en la ampliación de las reivindicaciones obreras en los países capitalistas . Fue asimismo importante el papel de la defensa de los movimientos de liberación nacional y de los sindicatos que actuaban en difíciles y duras condiciones.

En los 45 años de su presencia (1945-1990), también debido a la mejor correlación internacional por la existencia de la Unión Soviética, la Federación Sindical Mundial había impuesto en la Oficina Internacional del Trabajo de la ONU la promulgación y ratificación de los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo sobre la Seguridad Social, los derechos de las mujeres, el trabajo infantil, el horario laboral, los Contratos de Trabajo Colectivos, la formación de los trabajadores, los sindicatos, las libertades democráticas y cientos de decisiones que reflejan las principales conquistas de la clase obrera en el siglo XX.

La FSM después de las crisis

Con el inicio de la llamada "guerra fría" y siguiendo la iniciativa de los sindicatos estadounidenses (AFL-CIO),  algunas Confederaciones salieron de la FSM y fundaron, a principios de 1950,  la Confederación Mundial de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL). Esta escisión de las líneas del movimiento sindical internacional fue el principal resultado de las actividades del gobierno de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Japón y otros países.

La CIOSL ha sido y continúa siendo un fiel instrumento del capital y de los gobiernos de los poderosos países imperialistas, con el objetivo permanente de difundir y proyectar la ideología burguesa en la clase obrera. De hecho, desde sus inicios hasta mediados de la década de 1990, en el presupuesto económico anual de la CIA había siempre una importante partida destinada al fortalecimiento de la CIOSL.

La incapacidad para ganar terreno a expensas de la Federación Sindical Mundial condujo a repetidas crisis. De esta manera, se produjo la creación de la Confederación Mundial del Trabajo (CMT) que, de acuerdo con su declaración fundacional, se acogía a concepciones socialdemócratas. Pero la CMT se movía en el marco de la CIOSL: era pequeña, sin masas y se encontraba marginada.

La situación después de 1990 cambió radicalmente. En un momento de frenético anticomunismo, las primeras decisiones que tomaron los gobiernos de los antiguos países socialistas fueron la expulsión de la FSM de las oficinas que la albergaban, despidos de los cuadros de sus puestos de trabajo, detenciones y terrorismo. Unitariamente, en todos estos países confiscaron su patrimonio y usurparon los recursos económicos de la FSM.

En los límites de la parálisis organizativa

Al mismo tiempo, en el período 1990-1994, la  CIOSL ganó terreno y diseñó desde el principio el mapa internacional sindical con el establecimiento en todo el mundo de centenares de Confederaciones Obreras. Multitud de miembros de monopolios y multinacionales, “emigrados” y "resucitados" financiados generosamente, pasarían a formar parte importante de este plan.

Por ejemplo, Yugoslavia se comprometió a "renovar" el movimiento sindical  con el repatriado  de los EE.UU *Tsanak, creando la Confederación "Nizavismost", que con 4.000 miembros en toda Yugoslavia ingresó en la Confederación Europea de Sindicatos (ETUC) y la Confederación Internacional de Sindicatos (CIOSL), estando financiada  además con cientos de miles de dólares. Al mismo tiempo, la KATUI Yugoslava, con 4,5 millones de miembros, fue perseguida y lo sigue estando en la actualidad, además de encontrarse bajo exclusión internacional.

Mientras tanto, la FSM había alcanzado los límites de la parálisis organizativa que acarreaba consecuencias negativas para la clase obrera mundial. Esto se expresó en la Oficina Internacional del Trabajo, la cual, bajo la correlación negativa y con el apoyo de los representantes de los "trabajadores” que se ponían en fila delante de las tesorerías de la ETUC y la CIOSL , tomó una serie de decisiones, entre las que se encontraban: el levantamiento de la prohibición del trabajo infantil, el trabajo nocturno de las mujeres, las oficinas privadas de empleo, las condiciones de trabajo en las minas, la institucionalización del  abuso en el trabajo en cadena enajenante sobre un patrón pre-establecido, etc.

La"revitalización” de la FSM

En 1994, por iniciativa de los sindicatos en Cuba, Siria, Libia, Palestina, Irak, India, Vietnam y algunas organizaciones más pequeñas de América Latina, Asia y el Medio Oriente, se decidió convocar el 13º Congreso de la Federación Sindical Mundial  en el único país que aceptó ser el anfitrión, Siria (noviembre de 1994).

Dos propuestas opuestas se manifestaron en la conferencia. Por un lado, la CGT francesa , la GGIL italiana y otras organizaciones, que por entonces eran miembros de la Federación Sindical Mundial, propusieron la disolución de la FSM y la entrada en grupo al CIOSL. Por otro lado, los sindicatos de Siria, Cuba, India o Vietnam se opusieron a la disolución y propusieron la revitalización de la FSM. Con esta posición se postularon abiertamente delegaciones de la entonces ESAKE (Movimento Militante Unitario  Sindical) de Grecia y PEO (Confederación  Obrera Panchipriota) de Chipre.

Finalmente, la FSM no se disolvió, debido en gran parte a las fuerzas de Oriente Medio, América Latina e India, que inmediatamente vieron los procesos negativos para sus pueblos en las condiciones que se configuraron después de las crisis. Estos vieron la FSM como un apoyo, como una chispa pequeña y débil que podría convertirse en polo de clase para el movimiento sindical mundial, pasando por contradicciones, zigzags, errores y debilidades.

Inmediatamente después del Congreso de Damasco, la Federación Sindical Mundial, con el argumento de que no había pagado ninguna cantidad de dinero, fue expulsada de la oficina que durante décadas mantuvo en las oficinas de la ONU, la Oficina Internacional del Trabajo en Ginebra. Sin embargo, en los años que siguieron la FSM ha logrado  pisar firmemente de nuevo en América Latina , dominar en el Medio Oriente, ganando terreno constantemente en África y Asia. En Europa, sin embargo, la situación sigue estancada.

El organigrama de la Federación Sindical Mundial

Hoy en la FSM participan organizaciones de 126 países, reuniendo a 92 millones de trabajadores. La FSM acumula fuerzas lentamente, pero difícilmente se reconstruye. Sus fuerzas son las organizaciones cuyos miembros son en su mayoría luchadores, de clase, órganos vivos, a diferencia de la burocracia y los conformistas de la CIOSL.

Estas estimaciones se confirmaron en el XIV Congreso Mundial de la FSM que se celebró en Nueva Delhi del 23 al 28 de marzo del año 2000, donde se reunieron representantes de 70 países, se discutieron los problemas actuales a los que se  enfrenta el movimiento  sindical mundial y se votaron decisiones que, en líneas generales, se mueven en una dirección clasista.

Un nuevo paso importante en la reconstrucción de la FSM fue el XVI Congreso de Sindicatos en abril de 2011 en Atenas, organizado bajo la responsabilidad del PAME. En total, 920 delegados de 105 países participaron en la conferencia. El paso más importante lo constituyeron las correctas decisiones, en general,  sobre los temas de actualidad y sobre las prioridades del movimiento sindical.

Actualmente, donde se han identificado debilidades es en el desarrollo de la acción y la coordinación de la lucha no sólo a nivel continental, sino también a nivel mundial. Más aún, cuando la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOSL) -que desde 2006 cambió de nombre y que  ahora se llama ITUC (Confederación Sindical Internacional)- intensifica las presiones y procesa tácticas para dificultar la coordinación internacional  y la presencia independiente de las fuerzas de clase; contando, además con la participación en nuestro país de la Confederación General de los Trabajadores Griegos, que se encarga de las contratas en los Balcanes y de los sindicatos en el Este.

Nenad ??????.  Jugador de baloncesto. Lider del Partido Socialdemócrata de Voivodina (LSV)

Publicado en Rizospastis