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El mes de marzo comenzó una nueva batalla de los mineros por el futuro del sector. Los trabajadores de la Hullera Vasco Leonesa, de CIDSA y de Peal han logrado, por ahora, el archivo del Expediente Temporal de Regulación de Empleo que trató de imponer la empresa.

Los trabajadores de Roel Hispánica, subcontrata de UMINSA (Grupo Alonso), luchan contra el ERTE en la minería a cielo abierto de Fabero (León). A su vez, se levantan negros nubarrones sobre las explotaciones mineras de Cerredo (Asturias).

La primera batalla de una guerra que llegará a 2018.

La pugna entre las empresas eléctricas y las mineras ha entrado en una nueva fase. Los acuerdos alcanzados en Octubre de 2013, en el “Marco de Actuación para la minería del carbón y las comarcas mineras en el periodo 2013 – 2018”, trajeron cierta calma al sector tras las importantes huelgas mineras de 2012. Sin embargo, el pulso de las empresas eléctricas, que mantienen su negativa a la compra de carbón nacional, y su papel predominante en el capitalismo español, con una gran influencia en los sucesivos gobiernos, han vuelto a poner en jaque al sector minero.

Los Reales Decretos aprobados por el gobierno para garantizar las compra de un cupo de carbón nacional por parte de las eléctricas fueron recurridos por éstas, a lo que se suma en constante atraso en el pago de las ayudas a las empresas mineras y la posición dominante del capitalismo alemán en el seno de la Unión Europea, pues mientras se trata de imponer el cierre de la minería en España lo cierto es que la producción alemana de carbón va en constante aumento. Cabría preguntarse, entonces, cuál es el factor que ha obligado a los sucesivos gobiernos a mantener, aunque sea agonizando, al sector minero. No ha sido la presión de los empresarios mineros lo que ha mantenido las explotaciones que quedan, lo determinante ha sido y será la combativa lucha de la clase obrera minera, el apoyo masivo con que cuenta en las comarcas y cuencas mineras y la solidaridad y simpatía que genera en amplios sectores de la clase obrera de todo el país.

Hoy, a la espera de que el gobierno apruebe un nuevo mecanismo que garantice la compra de carbón nacional, se desarrollan las primeras batallas de una lucha general que se prolongará para la minería privada, al menos, hasta el año 2018. De ahí la importancia de valorar correctamente lo que está sucediendo en el sector para dar pasos firmes que garanticen la victoria en esta lucha.

Por un frente unido de la clase obrera minera.

Los comités de empresa de las diferentes empresas han dado pasos correctos ante los Expedientes de Regulación. En primer lugar, por la unidad en su seno, lejos de estériles batallas de sigla que pudieron caracterizar otros momentos. En segundo lugar, por la negativa a aceptar los ERTE, lo que obligó a la Hullera Vasco – Leonesa y sus contratas a retirarlos. En tercer lugar, por el papel de las asambleas de trabajadores, donde, en un nítido ejercicio de democracia obrera, los cuartos de aseo (en los que se reúnen los trabajadores de cada relevo) mandan.

A lo anterior se sume el hecho de que los mineros de las diferentes empresas tengan claro que, con independencia de las particularidades de cada empresa, todos ellos enfrentan una misma lucha. Por tanto, se va generando un frente unido de los trabajadores de la minería privada que se extiende desde Cerredo hasta Santa Lucía de Gordón y que en los próximos meses debe ampliarse al conjunto de las empresas mineras del país, haciendo un esfuerzo especial para que se sume a la lucha la plantilla de la minería pública, la plantilla de HUNOSA, pues es evidente que la batalla que hoy se libra en la minería pública pronto se trasladará a las cuencas mineras asturianas. Si los mineros de la privada pierden la batalla, los compañeros de HUNOSA se verán seriamente debilitados para las luchas que les depara el futuro cercano; por lo que debe extenderse con claridad la consigna de unidad de toda la minería, todos mineros, todos unidos, todos en lucha por el futuro.

Por la unidad combativa de toda la clase obrera.

Pero la lucha debe trascender a la minería. Es necesario forjar la más amplia unidad de los trabajadores y trabajadoras de distintos sectores y, en ese sentido, se han dado importantes pasos al haber implicado a los comités de empresa de algunas empresas eléctricas en la lucha, como ha sido el caso de la térmica de Compostilla. La misma importancia tiene el que los trabajadores de Everest, que junto a los mineros convocaron una importante y exitosa manifestación el pasado 22 de Marzo bajo el lema “Salvemos la mina y Everest. Por el futuro de León”, y otras empresas en lucha se unan en el combate.

En los próximos meses habrá que incrementar las acciones dirigidas a forjar esa unidad combativa de la clase obrera, de la que debe renacer un sindicalismo de clase que tenga por bandera la unidad, en papel determinante de la asamblea de trabajadores y la negativa a aceptar cualquier retroceso, tomando conciencia de que quien todo lo produce debe poder decidirlo todo y que quienes realmente sobran son los explotadores. 

La única solución es la nacionalización.

Los episodios que venimos analizando confirman que, al igual que en otros sectores de la economía, la única solución a largo plazo para el sector energético es la nacionalización. La lucha general contra el capitalismo y los niveles de miseria a los que está condenando a las masas obreras y populares, debe concretarse en un programa reivindicativo propio que exija que el conjunto de medios de producción concentrados en manos de un puñado de oligarcas pasen a manos de los trabajadores como solución definitiva que garantice la pervivencia de un sector estratégico en la economía del país, el futuro de las comarcas mineras y el respeto a los derechos de la clase obrera.

¡Solidaridad!

En las próximas semanas la lucha minera se intensificará. Y junto a ella se intensificará la represión estatal contra los mineros. Cada manifestación, cada corte de carretera o vías férreas, debe ir acompañado de una ola de solidaridad en los distintos sectores productivos que se extienda por todo el país. Porque la represión va a ser tremendamente dura, como lo está siendo al tratar de encarcelar a los cinco compañeros de Cerredo sobre los que penden en estos momentos importantes penas de prisión.

Desde las páginas de Unidad y Lucha exigimos nuevamente la libertad sin cargos para todos los mineros represaliados, y saludamos con entusiasmo esta nueva fase de lucha minera, con la que trataremos de contribuir con todos los medios a nuestro alcance.

¡Adelante mineros, hasta la victoria!

R.M.T.