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Sería un grave error político que la multitud de tareas a enfrentar, como consecuencia de la celeridad del desarrollo de los acontecimientos, nos hiciera dejar aparcado en la cuneta el análisis del conjunto de consecuencias que debe producir la celebración del Mitin Obrero del pasado día 24 de enero.

 

Mucho más allá de la foto y las sensaciones que provocó ver el salón del cine Palafox prácticamente lleno con un público entregado al mensaje de lucha obrera que se repetía desde la tribuna por la totalidad de oradores, lo importante y trascendente de ese día es que, por primera vez en décadas y justo cuando todos los oportunistas tratan de ocultar la contradicción capital trabajo del centro del conflicto social y se sitúan, exclusivamente, en clave de la superación entre los de “arriba y los de abajo”, un Partido Comunista, en España, une en una misma actividad política a representantes de los sectores más avanzados de la lucha obrera.

Un éxito que viene de lejos

Espoleados por la decidida apuesta política de, a todos los niveles, girar nuestro proyecto hacia el movimiento obrero y las masas, nuestro Partido y su Juventud vienen sembrando, desde hace unos años, la semilla de la unidad y la solidaridad obrera, teniendo siempre muy presente la máxima marxista de que “la unión de los obreros es la primera condición de la victoria de éstos”1 Fruto de este trabajo se ha podido realizar un acto que, además de contar con la presencia de los intervinientes, recibió el apoyo de decenas de comités de empresa y secciones sindicales que saben, por experiencia propia, que la militancia comunistas siempre está, junto a los trabajadores y trabajadoras, en los conflictos obreros.

Nosotros/as no vamos a sacarnos la foto y desaparecemos. Nuestra tarea está en los piquetes, en los turnos de madrugada, en las marchas y concentraciones, ayudando a organizar la socialización del conflicto en los barrios populares, gestionando el apoyo de otras empresas y, en muchos casos, buscando la solidaridad internacional a través de los partidos hermanos y la Federación Sindical Mundial (FSM). Sabemos que, para elevar la conciencia política de nuestros hermanos y hermanas de clase, tenemos que romper la desconfianza que en todos estos años ha generado tanto sinvergüenza y politicastro entre la clase obrera de este país. Nuestro objetivo es demostrarles con hechos que la militancia comunista es algo diferente, que nuestro apoyo es sincero y orientado únicamente a propiciar la lucha obrera y llevarla siempre hacia metas y objetivos superiores.

Si el Partido Comunista es la fusión del Socialismo Científico con el movimiento obrero, la cosecha recogida el día 24, debe transformarse en fructífera siembra que haga brotar por todos los rincones de nuestro país, la semilla de la conciencia de clase entre los trabajadores y trabajadoras. Sólo así, lograremos enfrentar con decisión los planes de la patronal y sus gobiernos y el engaño de los “nuevos” partidos y sindicatos ciudadanos que, con el argumento de representar a la gente, en realidad, lo único que hacen es apoyar las necesidades de la burguesía al apartar a la clase obrera de la defensa coherente y exclusiva de sus intereses.

Sigamos trabajando en esa línea de masas y propiciando la lucha obrera mediante la unidad de los trabajadores y trabajadoras por encima de la nefasta división sindical, haciendo avanzar con decisión la creación de Comités para la Unidad Obrera y, mucho más pronto que tarde, seremos mayoría quienes nos demos cuenta que los grandes sólo nos parecen grandes porque estamos de rodillas y que si nos levantamos tienen sus días contados

Julio Díaz


1La Sagrada Familia. Apéndice