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En el marco de la crisis estructural del capitalismo, con los continuos recortes económicos en los sectores públicos, se ha llevado a cabo una reducción del gasto en la enseñanza universitaria. Además se han aumentado las tasas, se han reducido las becas y el profesorado se encuentra en una situación de precarización. Todos estos ataques tienen como finalidad la privatización de la enseñanza pública, en este caso la universitaria.

 

En 2010 en España comenzó a implantarse el conocido como Plan Bolonia proceso que forma parte del Espacio Europeo de Educación Superior. Uno de los objetivos más importantes de la reforma universitaria es recapitalizar la Universidad, buscando una revisión de las vías de financiación. La reforma de la financiación consiste en la variación de los fondos con los que se financian las universidades, ya sea mediante el aumento de las tasas o mediante inversiones de empresas privadas. Esto conlleva que se basen en criterios empresariales pretendiendo asemejarse al sistema universitario estadounidense .

Además, con la excusa de la crisis se justifica una menor inversión en la enseñanza superior por parte del Estado, lo que deja vía libre a la entrada de dinero privado. Los recortes dan paso a que las universidades busquen una financiación privada obligándolas a establecer alianzas con empresas, que patenten sus resultados y a realizar actividades de comercialización. La universidad deja de concebirse como organismo autónomo generador de cultura para pasar a ser un elemento más del sistema capitalista, que debe ser rentable y productivo.

Las empresas inyectan de distintas formas el capital privado, como por ejemplo financiando visitas a instalaciones de una empresa, seminarios, conferencias, becas para participar en alguna investigación. También financian cátedras, becas a las mejores tesis, entre otras cosas. Además los alumnos que están finalizando sus estudios universitarios tienen que realizar prácticas en empresas, con las que las universidades tienen convenios, para poder conseguir su título, estos jóvenes son utilizados para desempeñar un puesto de trabajo de manera totalmente gratuita y muchas veces ni siquiera les sirve para completar la formación adquirida.

Hay varios ejemplos de cátedras patrocinadas. La farmacéutica Novartis financia en Zaragoza, en la Autónoma de Madrid y en la Autónoma de Barcelona la cátedra Medicina de Familia y Atención Primaria, por la que ofrece becas a las mejores tesis doctorales. Airbus Group, fabricante de aviones civiles y militares, financia dos cátedras desde hace seis años en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica de Madrid y de Sevilla. Gedesco, dedicada al descuento de pagarés y productos financieros patrocina parte de la cátedra Gestión y Desarrollo de Tecnologías de la Información para la Competitividad en la Universidad Politécnica de Valencia. Indra, que ofrece servicios de consultoría sobre transporte, defensa, energía, telecomunicaciones, servicios financieros; financia cátedras en la Universidad Castilla La Mancha, de Lérida y en la Politécnica de Madrid.

Toda la investigación realizada en las universidades responde a los intereses de quien las patrocina, por mucho que digan que la empresa no impone su criterio. Si una empresa patrocina una investigación es porque pretende sacar algún tipo de beneficio. De esta forma las empresas definen los temas e intereses de las investigaciones y también las prioridades de las mismas. La prioridad para la investigación de temáticas de interés para las empresas será mucho mayor que la de investigación de cuestiones locales de interés público.

Los fondos procedentes del capital privado limitan la libertad de pensamiento crítico usando, por ejemplo, cláusulas de exclusividad que limitan o aplazan la publicación de estudios si en el momento que se han realizado no favorecen a los intereses de las empresas que los ha financiado. Todo esto conlleva que los profesores y alumnos pasen a ser meras mercancías definidas por las leyes de la oferta y la demanda.

Marcos Bajaña.