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Como es habitual los medios de propaganda de la burguesía están volviendo a jugar un papel fundamental en cuanto a falsear, manipular y ocultar información. Esta vez respecto al caso de Ébola.

 

En primer lugar, nos dijeron al pueblo trabajador las excelentes medidas de seguridad con las que se estaba realizando el repatriado de los dos religiosos españoles enfermos en África, además de contar con unos protocolos muy seguros y eficientes. La realidad es que actualmente los protocolos han tenido que ir actualizándose, puesto que han ido sucediéndose fallos correlativos con consecuencias desastrosas. En concreto, desde junio se ha tenido que modificar el protocolo tres veces, una cada mes, y hoy en día se plantea un nuevo cambio.

En segundo lugar, se aseguraba que los dos enfermos repatriados iban a recibir una atención de calidad y segura. Pero como la propia realidad ha demostrado, se tuvo que reabrir la planta 6 del Hospital Carlos III de Madrid para poder alojar a los doctores enfermos. Esta planta se encontraba cerrada, pues en los planes de privatización de la sanidad pública se iban a reformar las plantas 3, 4, 5 y 6 para reconvertirla en plantas para pacientes crónicos con una estancia de medios y largos periodos. Este plan provocaría que el único hospital de referencia estatal para patologías infecciosas y tropicales desapareciera del mapa. Una vez más vemos las consecuencias prácticas de lo que supone la privatización de un servicio público que sirve a la población trabajadora, y cómo la burguesía intenta arrancarnos dichas conquistas.

En tercer lugar, los profesionales sanitarios del HULP (Hospital Universitario La Paz) que atendieron a los enfermos de Ébola fueron obligados a prestar atención en el Hospital Carlos III, como muchos profesionales han reconocido. Sólo recibieron una charla de formación de 40 minutos en la que se hacía un único entrenamiento para ponerse y quitarse el traje de protección. Recordemos que cualquier fluido corporal transmite la enfermedad y que hay que realizar rigurosamente los pasos adecuados para quitarse y ponerse el traje. Una vez más, la burguesía atacando a los trabajadores y trabajadoras mediante estas condiciones de trabajo, sin seguridad y poniendo en peligro la vida de la clase obrera.

En cuarto lugar, los medios de propaganda al servicio del Consejero de Sanidad de Madrid, la Ministra Mato y todo el séquito político que se encuentra al servicio del gran capital y los monopolios farmacéuticos, culpabilizan a la trabajadora Teresa Romero de haberse contagiado. Cuando los verdaderos responsables de esta situación son las personas que tomaron la decisión de repatriar a dos enfermos que no tenían ninguna posibilidad de supervivencia en este país. Los verdaderos responsables son los monopolios farmacéuticos utilizando la sanidad como un negocio y privatizando los servicios. Recordemos que los mismos que hace días decían que estaba todo controlado y que esos dos médicos enfermos necesitaban venir a España, meses antes negaban la asistencia sanitaria a miles de trabajadores inmigrantes.

Estos acontecimientos sirven para demostrar de forma palpable cómo el capital privatiza un servicio público y cuáles son sus consecuencias. Cómo la burguesía a través de sus medios de propaganda culpabiliza a la clase obrera de todos los problemas derivados de este sistema económico. Y cómo los monopolios farmacéuticos se benefician de cualquier enfermedad que antes no resultaba rentable estudiar en un determinado país, y cómo cuando cunde el pánico entre la población de países situados en lo alto de la cadena imperialista, se ponen manos a la obra para explotar y vender fármacos a los gobiernos de estas naciones.

Alejandro Sanz