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La escalada violenta y de agresión imperialista ha ido aumentando considerablemente con la profundización de la crisis general y estructural del capitalismo. Ante estos hechos, cualquier trabajador o trabajadora, sobre todo si es marxista, debería cuestionarse dónde está el origen de dicha escalada violenta y si estamos asistiendo al escenario previo de una 3ª Guerra Mundial.

Sobra decir que, para dar respuesta a dichos interrogantes, la prensa y partidos defensores de este sistema responderán diciendo que la culpa es del terrorismo, de Rusia o de viejas luchas tribales y culturales. Lo cierto es que el escenario violento es expresión del grado de agudización de la crisis capitalista: desde el estallido de la crisis en torno a 2008, el número de conflictos se ha multiplicado en varios continentes. Los casos de Ucrania o Irak son los más recientes, pero hay diversos focos de tensión y conflicto en Asia, África y Europa, y los actores coinciden y tienen, en muchos casos, intereses similares.

Las luchas interimperialistas por el control de zonas estratégicas para garantizar la supervivencia del sistema y seguir explotando en condiciones óptimas son una dinámica habitual y normal en este sistema.

El ejemplo de la 1ª Guerra Mundial y los análisis del conflicto

Este año se cumplen 100 años del inicio de la llamada “Gran Guerra” o 1ª Guerra Mundial. Diversos países de Europa han conmemorado el evento haciendo llamamientos a no repetir dicha guerra y poner toda la “carne en el asador” para evitar dicha masacre de nuevo. Estas afirmaciones no son más que un brindis al sol y carecen de sentido en la última fase de desarrollo capitalista: la imperialista. La guerra imperialista es parte de este sistema para sobrevivir.

Durante la 1ª GM surgió una fractura histórica en el Movimiento Comunista Internacional. La socialdemocracia asumía la tesis del imperialismo bueno y se situó junto a los intereses de sus burguesías nacionales (Francia, Alemania, etc), aprobando los créditos de guerra y lanzando a la clase obrera de sus respectivos países a una guerra imperialista donde nada tenían que ganar sino todo un mundo que perder. La postura comunista, encabezada por Lenin y plasmada en Zimmerwald, sentó las bases de la lucha por la paz, contra el imperialismo y por la libertad de la clase obrera, planteando que la clase obrera no debía participar de dicha guerra imperialista porque acabaría asesinando a sus hermanos de clase; la clase trabajadora de otro país. El tiempo puso a cada uno en su lugar y por la vía de los hechos se vio cómo la tesis comunista, marxista-leninista, fue la consecuente con la defensa de los/as trabajadores y la paz. La 1ª GM fue el conflicto más sangriento y devastador que había conocido la Humanidad hasta la fecha.

¿La clase obrera debe apoyar al imperialismo bueno ante una posible 3ª Guerra Mundial?

Dicho ejemplo histórico nos sirve ahora de referencia y para abrir un debate en el seno de la clase obrera: ¿la clase obrera debe apoyar al imperialismo bueno ante una posible 3ª Guerra Mundial? Ante la nueva escalada bélica entre potencias imperialistas, este análisis marxista tan básico es obviado en los debates públicos, cosa que no sorprende porque dichos “debates” responden a los intereses de la clase dominante. Lo que asusta es que en la llamada “izquierda” se reproduzcan posiciones y debates sin tener en cuenta conceptos tan elementales como el imperialismo, la crisis económica y la lucha de clases. Sus análisis se reducen a que la guerra tiene su origen en rivalidades personales entre dirigentes, a odios tribales o que al final debemos elegir entre el menos malo.

Sería absurdo caer en afirmar con rotundidad que estamos ante el escenario previo de una inminente 3ª Guerra Mundial; queda mucho camino por recorrer y seguramente muchos escenarios que analizar, pero seríamos unos miopes, políticamente hablando, si pensáramos que la escalada violenta y de agresión imperialista se desarrolla al margen de la lucha de clases o es una cuestión de egos entre dirigentes.

En dichas posiciones de miopía política y abiertamente socialdemócratas se sitúan partidos como Podemos o IU cuando su lucha contra la guerra se basa en el llamamiento al consenso internacional, al liderazgo de la UE o a la defensa de una paz ciudadana. Es como si las posiciones de los PC’s ante la 1ª GM o la 2ª GM se hubieran basado en el llamamiento al liderazgo de Alemania para solucionar el conflicto. Mandemos al lobo a pacificar a las ovejas, a ver qué pasa.

El desarrollo actual de la lucha de clases es muy complejo, no sólo por la cantidad de conflictos abiertos, sino también por la debilidad de análisis del movimiento comunista internacional, donde hay avances claros y esperanzadores pero todavía queda camino por recorrer para tener un movimiento comunista internacional con un análisis certero y con la suficiente capacidad de coordinación para poder liderar a la clase obrera y evitar la confusión. Si a ello sumamos la hegemonía de las posiciones socialdemócratas entre la clase obrera gracias a los partidos antes mencionados, el resultado es que cuando surge un conflicto nos apresuremos a buscar al menos malo o intentar encajar el análisis sobre un conflicto en otro y en otro, reproduciendo la misma tesis ante escenarios similares.

¿Estamos ante una 3ª Guerra Mundial? Lo que es evidente es que la guerra imperialista seguirá avanzando junto a la agudización de la crisis y la clase obrera debe tomar partido… por la paz mundial y por el socialismo.

Alvaro Luque