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El título del artículo no deja lugar a dudas; el 18 de julio no hubo huelga municipal en Torrelavega por el descuelgue de última hora de la dirección de CCOO de Cantabria.

Toda una semana cargada de presión por los medios de comunicación con portadas como “el comercio abrirá en masa”, junto con los ataques de la patronal (CEOE y Cámara de Comercio) y los partidos del capital (PSOE, PP y PRC), derrotó la débil unidad sindical alcanzada entre UGT, CCOO y el Sindicato Unitario.

En una ciudad obrera como Torrelavega con una tasa de paro de un 25% (datos EPA) y con el cierre y despidos en las principales industrias -SNIACE, SOLVAY, Bridgestone-, la lucha de clases se agudiza y polariza la sociedad - patronal frente a la clase obrera y sectores populares -. No es extraño que el presidente de la Cámara de Comercio y representantes de la patronal durante esos días lanzasen discursos interclasistas contra la huelga, ya que según él: “debemos estar unidos y evitar luchas fratricidas entre hermanos.”. Por eso, la patronal pide acabar con la negociación colectiva, el abaratamiento de los salarios, el despido gratuito, eliminar el derecho a huelga… Claro, es el lenguaje de la patronal.

Seguramente a algún pequeño productor o comerciante -autónomos- estos mensajes de la patronal le sonaban bien, sin darse cuenta que con el empobrecimiento de la clase obrera y los sectores populares, el siguiente cartel que anunciará en su establecimiento no será el “cerrado por huelga”, sino el de “cerrado por liquidación”. Los monopolios -las grandes empresas- les darán el empujón definitivo para su cierre ante la imposibilidad de competir con ellos. Sintomático que el presidente de la Cámara de Comercio nunca organizó un aquelarre contra los Carrefour, los Zara, Mercadona, factor determinante en el ahogamiento del pequeño comerciante.

Hasta el momento nada extraño; la patronal con sus partidos defiende sus intereses de clase.

Ahora analicemos el papel de la dirección de CCOO en Cantabria. Primero convoca la huelga con poco entusiasmo, busca un acuerdo con la patronal y luego la desconvoca el día antes. Esta falta no sólo de combatividad sino también de seriedad (o ¿esperaban que la patronal aplaudiese la huelga?) no sólo se quedó ahí, sino que sus declaraciones para desconvocarla son ejemplo del pacto social: “consenso con los empresarios, con los que coincidimos en el diagnóstico…”, “diálogo social” ). Esta vacilación en CCOO en la convocatoria de huelga responde a luchas internas y esperamos que su militancia se rebele contra una dirección indigna de los combativos orígenes de esas siglas.

Como conclusión, fortalecer la combatividad en el movimiento obrero pasa por la unidad de la clase obrera desde la base, desde los centros de trabajo, independientemente de su afiliación sindical, formando Comités para la Unidad Obrera.

Carlos Arribas